Se va septiembre

20 septiembre 2017 | 12:04 hrs | Gilberto Haaz Diez

*El tren pasa primero. Camelot

 El mes de la patria se va entre asombros y feminicidios, entre una nueva forma de delinquir, que las televisoras nos lo muestran noche a noche en sus noticieros, para retroceder a los tiempos que en otro país, Estados Unidos, cuando los asaltos en los trenes eran el pan nuestro de cada día. Sucede que en el tramo de Orizaba a Puebla, entre Cañada Morelos y Esperanza, la delincuencia encontró una nueva forma de hacerse de dinero mal habido. Ponen piedras en las vías y los maquinistas, como ya conocen los tramos donde van lentos, pelan los ojos y detienen los trenes. Allí comienzan a llegar los delincuentes, con el rostro cubierto o descubierto, les vale en algunas ocasiones, amagan a los maquinistas y allí los esperan impidiendo que bajen a quitar esas mismas piedras. Mientras eso sucede, comienzan el saqueo. Los maquinistas hablan por radio o teléfono y reportan. De aquí a que llegan las policías, que normalmente están coludidas con los rapiñeros, ya vaciaron lo que quisieron y en unas unidades de estaquitas o de batea, se llevan lo que pueden. Existió así en la época cuando los empresarios tendían las vías en Estados Unidos. Lograban ponerles piedras y les asaltaban por las nóminas. Aún no iban por la mercancía. El robo al gran tren, le llamaron en una película muda de 1903, a las primeras peripecias de los asaltantes de trenes. A principios de septiembre, en Tehuacán, robaron a un tren 900 toneladas de maíz y frijol de soya, lo que costó unos 5 millones de pesos, para los malhechores. Así ni quien trabaje.

 LA OTRA HISTORIA

 Así comenzó el robo a Pemex, jugando jugando, los directivos de Pemex solo lloraban que les sustraían gasolina y nada hacían. El gobierno federal miraba para otro lado, los llamados huachicoleros encontraron un mejor negocio que el trasiego de la droga, porque la droga hay que comprarla, y la gasolina nada, le pagabas la primera vez a un ingeniero del mismo Pemex y él llevaba a dos técnicos y abrían el agujero y a extraer la gasolina, que se vendía en la ciudad, entre la misma gente y frente a la policía municipal de algunos pueblos. Comenzó jugando y se convirtió en el negocio multimillonario, porque les vendían hasta a las gasolineras franquicias de la petrolera. En aquel país encontraron un remedio y solución, los Vanderbilt millonarios se enchilaban de esos robos y crearon guardias privadas. En todas las películas se han visto esas historias. Los guardias terminaron con los asaltos, llegaban los encapuchados y eran abatidos a tiros. Siento que los dueños de las empresas mexicanas de Ferrocarril deben hacer lo mismo, contratar sus guardias privadas y que arriba del tren viajen y abatan a los delincuentes. Pero como hay que pagar y gasta, no les gusta. No todo lo puede hacer el Supremo Gobierno, apurado pueden con las delincuencias en los pueblos, para ahora prestarles soldados o policías a los millonarios dueños de trenes. Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) fue un organismo público descentralizado de México, creado por Porfirio Díaz en 1907, nacionalizado por Lázaro Cárdenas del Río en 1937 y puesto en liquidación por Vicente Fox Quesada tras la desincorporación del Sistema Ferroviario Mexicano iniciada por Ernesto Zedillo Ponce de León en 1997, aconsejado por el Banco Mundial. Hay varias familias dueñas ahora de los Ferrocarriles, que antes eran Nacionales de México, los Larrea (Germán), Carlos Slim, TFM, ICA, mexicanos asociados con los gringos que son los que deben tener y contratar a las policías para que cuiden sus trenes, aunque venga asegurada la mercancía. Así comenzó el huachicol, tiene razón también el gobernador Yunes Linares de que los bancos deben contratar y pagar su vigilancia y sus policías. Si no le ponen todos una parte de lo mucho que ganan, el país se va a convertir en un país sin ley, con muchísimos asaltantes que han encontrado una nueva forma de vivir.

Visítenos. www.gilbertohaazdiez.com 

*Esta es opinión personal del columnista