Se fue René Juárez, Américo ¿cuándo?

18 julio 2018 | 13:04 hrs | Por Roberto Valerde García

Usted Dirá…

Aunque le cueste aceptarlo, el frentazo que sufrió Américo Zúñiga Martínez fue como una fuerte patada en sus partes blandas, de la que aún no se recupera. Nos cuentan fuentes muy cercanas al todavía presidente del Comité Directivo Estatal del PRI que Américo se frotaba las manos y ya se veía como secretario de Gobierno de la administración que –en sus sueños- encabezaba José Francisco Yunes Zorrilla y que a la postre de seis años el proyecto era convertirse en el candidato priista a la gubernatura del estado.

Claro, no fue menor lo que perdió, por eso aún llora como si fuera la viuda de Pepe Yunes, no deja de rumiar la estrepitosa derrota y, lo peor, sigue buscando al estúpido, fracasado, mezquino, incompetente, inútil, incapaz y torpe responsable del histórico descalabro, estando el culpable en sus propios zapatos.

René Juárez Cisneros, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, por convicción, por responsabilidad, pero principalmente por dignidad ya renunció al cargo que hace apenas unas semanas asumió, mientras que en contraste, Américo Zúñiga no conoce el pundonor y se aferra al hueso, a su cargo, como si su permanencia contribuyera a cohesionar, fortalecer y refundar al otrora partidazo tricolor, pero es exactamente lo contrario.

¿De qué le sirve al PRI? un presidente sin representatividad e iniciativa, promotor de prácticas antidemocráticas, que impone decisiones cupulares, con las formas abyectas de ascenso político, la simulación ideológica y la componenda mercantil que tuerce la voluntad.

El Revolucionario Institucional no se va a recuperar en unos meses, tampoco en uno, dos o tres años, requiere nuevos rostros, sí, pero también nueva piel, sangre nueva y nueva estructura ósea, es decir, tiene que reinventarse de pies a cabeza y se equivocan quienes siguen pensando que con Héctor Yunes, Juan Nicolás Callejas, Maru Pinete, Erika Ayala, Alejandro Montano, Martha Montoya, Erick Lagos, Mario y Lilian Zepahua, Jorge Carballo, Pepe Yunes y otros tantos nombres, pueden ganar elecciones futuras.

No, ya no, están muy quemados, vapuleados, señalados de todo y por todo, principalmente de opacidad, de enriquecerse inexplicablemente y de oprimir de una o de otra manera al pueblo veracruzano.

Américo tiene que irse, por salud y por honor, porque fue su padre, el maestro Guillermo Zúñiga Martínez, un demócrata, un hombre de valía, que amó profundamente a su partido, fue reformador, justo, liberal y que si viviera, seguramente le aconsejaría ser responsable de sus actos. “Haiga sido como haiga sido”, él es el líder, suya entonces toda la responsabilidad de la derrota. O como dijeran en mi rancho: “Él la preñó, entonces él que se haga responsable del chiquillo”. ¿Cuándo renuncias Américo? ¿tienes el valor o te vale?

*Esta es la opinión personal del columnista.