Se desmorona la oposición venezolana

La decisión de cuatro gobernadores opositores de juramentar su cargo ante la Constituyente provocó la renuncia de Henrique Capriles de la Mesa de Unidad.

25 octubre 2017 | 14:28 hrs | Semana

Poco queda del entusiasmo y el aire de cambio que se vivió en el primer semestre de 2017 en Venezuela, cuando las marchas y las protestas de la oposición venezolana hicieron tambalear el gobierno de Nicolás Maduro. Hoy, el oficialismo se encuentra en una posición inmejorable mientras que la oposición se desmorona de a poco.

El presidente Maduro se salió con la suya. La convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente el pasado mes de julio y su consiguiente instalación fueron jugadas maestras que le otorgaron poderes plenipotenciarios y menguaron la protesta en las calles. Y aunque la oposición se opuso rotundamente a la instalación de la Constituyente, ya se veía venir una posible fractura dentro de la Mesa de Unidad Democrática, la coalición de los partidos opositores al chavismo.

Una vez instalada la Constituyente fueron varios los partidos que insistieron en no acudir a las elecciones regionales de octubre, pues argumentaban que no había garantías y que no era coherente con lo alcanzado en las protestas. Una de las primeras en alertar sobre un posible fraude fue la exdiputada Maria Corina Machado, líder del partido Vente Venezuela, que en agosto decidió apartarse de la MUD.

“Consideramos que someternos a unas elecciones en las que ellos imponen las reglas de juego no solamente es peligroso, sino que es una total contradicción con lo que hemos conseguido en estos meses”, dijo en entrevista con SEMANA la dirigente venezolana poco después de apartarse de la coalición opositora.

Las palabras de Machado parecieron ser una premonición. La MUD acudió dividida a una contienda electoral en la que sufrió una contundente derrota. A pesar de las advertencias de algunos miembros de no acudir a estos comicios, lo cierto es que la MUD se acogió a los lineamientos del Consejo Nacional Electoral (CNE), el mismo que organizó la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

El resultado fue categórico. De veintitrés gobernaciones en juego, los opositores lograron apenas cinco. Y aunque han afirmado que hubo fraude, lo cierto es que para varios analistas políticos la culpa está en la MUD, pues fueron quienes decidieron acogerse a las reglas impuestas por el CNE.

“Hay contradicciones graves entre el discurso opositor y sus acciones”, señaló Enilio Cardozo al diario El Nacional de Venezuela.

La derrota en las elecciones sacó a relucir las profundas divisiones que residen dentro de la MUD. Más allá de la derrota en cuanto a votos y gobernaciones, la decisión de cuatro gobernadores electos por el partido Acción Democrática (AD) de juramentarse ante la ANC, hasta entonces desconocida y calificada como fraudulenta unánimemente por los adversarios al régimen de Nicolás Maduro, terminó por desencadenar el caos.

De esa manera, el debate pasó de ser una posible renovación del CNE y denuncias por irregularidades en los comicios del 15 de octubre al hecho de haberse subordinado ante el parlamento oficialista.

“Asumimos el costo político para defender el voto de nuestros electores”, justificó la gobernadora de Táchira, Laidy Gómez, en una rueda de prensa celebrada en un hotel, pues el Parlamento, controlado por la MUD, les prohibió usar su sede.

“Es el escenario perfecto para el chavismo, que avanza en su estrategia de lograr una legitimidad de la Constituyente”, aseguró a la AFP el analista Eugenio Martínez.

Tras el juramento de los cuatro gobernadores, el excandidato presidencial Henrique Capriles anunció su salida de la MUD. El exgobernador del Zulia condicionó su retorno al retiro de Henry Ramos Allup, veterano líder de Acción Democrática (AD), uno de los mayores partidos que integran la MUD y al que pertenecen los cuatro mandatarios cuestionados.

“Cuando se está enfermo hay que operar y sacar el tumor. En la Unidad hay que hacer lo propio”, aseguró Capriles, quien consideró que la MUD debe “refundarse”.

Y aunque 80% de venezolanos rechaza su gestión por la grave crisis económica, Nicolás Maduro está triunfalista y pidió a su partido prepararse para ganar los comicios de alcaldes —aún sin fecha, aunque deben ser este fin de año— y las presidenciales de 2018.

“Mientras ellos andan en su zafarrancho, divisionismo y aguijoneándose con el odio, nosotros trabajemos (…) A ganar otra vez”, aseguró este martes el presidente, quien se reunió con los gobernadores de la polémica.

La decisión de participar o no en las municipales será otra fuente de división. El otro partido mayoritario de la MUD, Voluntad Popular, del líder Leopoldo López, bajo arresto domiciliario, ya adelantó que no participará.

“La MUD perdió su utilidad para Venezuela. Tiene que replantearse hacia una nueva alianza” que logre “la salida de la dictadura”, dijo Freddy Guevara, portavoz de VP.

De ese modo, y a tres meses de la histórica consulta popular convocada por la oposición que logró cerca de 7 millones de votos, hoy la MUD agoniza. Tres movimientos importantes han optado por salir de ella, que cada vez más se aleja de sus seguidores, ya desanimados tras no lograr sacar a Maduro del poder con cuatro meses de protestas este año, que dejaron 125 muertos.