Se acaba el año

21 diciembre 2017 | 11:41 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

*De Conrad: “Supongo que solo aquéllos que no hacen nada están libres de cometer errores”.
Camelot

 

Escrito en un día miércoles 20 de diciembre de 2017, presente lo tengo yo, a una temperatura de 14 grados. Los fríos han llegado ya, duros y fuertes. Y también no cesan las muertes. En un país que no nos merecemos, pero lo tenemos que aguantar a fuerza, porque aquí nos tocó vivir. Si uno revisa los noticieros nocturnos, al menos los dos que veo, el de Denisse en Televisa y Ciro en Imagen, las tres o cuatro primeras notas son de secuestros, crímenes y ejecuciones. El año se acaba, y la cosecha de mujeres nunca se acaba, diría el gran Mike Laure. Es un año que se fue muy rápido, entre la lluvia y mi llorar, dirían los Hermanos Carrión. Entre un gobierno panista veracruzano que llegó tumbando caña y que hizo limpia de priístas, una gran mayoría ahuecaron el ala. He estado un par de veces en la afamada Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Donde llegan los picudos Nobel de Literatura y donde el huamachito florece y la cultura se habla de tú hasta con las paredes y las piedras. Es la Feria más afamada de habla hispana, supera a la de Madrid. Guadalajara, en esos días, es como un llano y México en una laguna. Van todos los grandes, la Poniatowska, Carlos Fuentes, cuando vivía, y los espíritus de Monsiváis y Pacheco, gran galería de difuntos, es difícil entrar y ver a los expositores porque son lugares pequeños, pero la vez que fui de regreso en el aeropuerto mi maleta pesaba más de lo normal, y en aquel tiempo no es como ahora que las líneas aéreas quieren no lleves equipaje, solo una maleta de mano para meterte la faca y que les pagues unos 500 pesos o un poco más, dependiendo la aerolínea.

LOS COSTOS MALETEROS
En España, en Madrid chulona mía, en el aeropuerto Barajas la Aeroméxico gallega no se midió. Cobró 80 euros por una maleta extra, como si uno fuera sultán o Slim. Se lo copiaron a los gringos, que a los gringos les copiamos todo, lo bueno y lo malo, bueno ahora con Míster Trump poco copiamos. En los viajes se lucha contra el Jet Lag (El jet lag, también conocido como descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios, es un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar a largas distancias, a través de varias regiones horarias), en esas ando, tengo un vecino que en su azotea compró unos gallos de pelea, y esos gallos a las 5:45 en punto, como relojito, cantan y cantan y no dejan de cantar. ¿Por qué cantan los gallos al amanecer?, pregunté a National Geographic: “Despertarse cada mañana con el despertador es un suplicio para muchos, pero para los gallos, no supone ningún problema. Según un nuevo estudio, estas aves, no necesitan la luz del sol para despertarse, pues tienen un reloj interno que les alerta de la hora del amanecer, incluso en los cambios de estación. Así me traen estos gallos,

EL LIBRO DE SLIM
Mientras cantan releo el libro de Diego Enrique Osorno, el de Slim, interesante saber que un hermano del mexicano más rico del mundo era policía, Julián Slim Helú, trabajó con la temida y terrible Dirección Federal de Seguridad, como subdirector, en tiempos del capitán Fernando Gutiérrez Barrios, que llegó a gobernador de Veracruz y secretario de Gobernación de Salinas, llevado allí en emergencia para apañar a Joaquín Hernández Galicia ‘La Quina’, y aquietar a ese sindicato petrolero corrupto y rebelde, quitaron un líder así para poner otro igual, o mas piorcito diría Minga. Otra. Cuenta Osorno que Slim admira más que a nadie en el mundo a Genghis Khan, y el rich man da sus razones: “Genghis fue el personaje que más influyó en los cambios del segundo milenio. Personaje que no cambiaba las leyes ni las religiones de los países que ocupaba, y permitía el libre comercio. Era salvaje con las conquistas, pero cuando había resistencias, lo que pasa es que lo plantean como un gran salvaje, pero era un estratega militar grande”. Y de regalo al periodista le dio el libro ‘Genghis Khan and the making of the modern world’, un best seller de The New York Times, escrito por Jack Wheatherford. Yo no he alcanzado el libro, pero en Netflix vi esa serie extraordinaria y Gengis era chingón. Aparte de bruto y criminal, el Principe Mongol guerrero sabía tirar frases célebres, por eso lo admira Slim. Fue uno de los mas ricos del mundo, cuando Forbes no existía. Y el pillín tuvo 36 esposas. Era extraordinario en peleas y conquistas. En 25 años conquistó mas tierras que el imperio romano en 400. Decía que conquistar era fácil, lo difícil venía cuando te bajabas del caballo a gobernar. Y tiene razón. Cuántos no llegan y, como el Orfis, cuando gobiernan no sirven para nada. Slim amanece con una venta de garaje. Ahora mismo está vendíendo su participación en el afamado diario The New York Times, donde un día llegó y le metió 250 millones de dólares, para sacarlos de un apuro, luego, se convirtió en el mayor accionista privado, ahora vende algo, de 18 a 7%.

LA SALUD DE LOS CANDIDATOS
Pepe Meade (Mid) prendió la mecha, dijo en un acto que los candidatos, todos, debían hacerse exámenes médicos para ver si andan bien de salud, física y mental. No fue lejos por la respuesta. Anaya le dijo que va. Que a él lo ausculte cualquier médico o laboratorio, chafa o bueno. Andrés Manuel puso su raya. Es hipertenso y todas las mañanas se mete sus pastillas. Eso no tendría la menor importancia, diría Arturo de Córdova. Los presidentes, Kennedy incluido, vivieron con medicamentos toda su vida y en peligro de morir, historia que les cuento estos días. No quieren que les ocurra como aquel chiste: Se levanta un tipo después de la operación y dice: “Doctor, doctor, entiendo que se vista de blanco, pero ¿por qué hay tanta luz?”

“No soy doctor hijo mío, soy San Pedro”.

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