Rumbo Buenos Aires (día uno)

30 marzo 2016 | 9:23 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

*Como todos los grandes viajeros -dijo Essper- yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto.
Camelot.

Voy de pisa y corre, eso significa unos 7 días, a Buenos Aires, la tierra de Borges, pero también de Julio Cortázar y de Tomás Eloy Martínez y de Bioy Cásares, de Alfonsina Storni (la de Alfonsina y el mar: Te vas Alfonsina con tu soledad ¿qué poemas nuevos  fuiste a buscar?), donde los escritores han excedido el puntaje del Nobel. Algunos de ellos, como a Borges, ese Premio no le fue entregado, pero ni falta que hizo. El hombre se inmortaliza día a día. Voy también a buscar libros de Leila Guerreiro, periodista argentina que, en El País, de España, refleja el sentir de la buena palabra, de las buenas vibraciones, de los sucesos contados solo como ellos suelen contarlos, con magia y realismo. Voy a ver si encuentro al viejo librero, una gente que vi en Buenos Aires hace algunos años (2007), que por aquí anduve y andé. En esa majestuosa librería, El Ateneo, considerada por el periódico The Guardián, como la segunda librería más hermosa del mundo. Ignoro cuál es la primera, pero esta es una llena de miles de libros y de un edificio supremo. En México, en El Péndulo, intentaron copiar un poquito de aquella. Intento acordarme ahora de otro viejo librero, el maestro Garcilazo, de la librería de su mismo nombre que, por años, en Orizaba, convidó, recomendó y vendió los grandes libros. Con él solía platicar algo hace unas cuatro décadas, cuando me hablaba de John Womack, a quien conoció antes de encumbrarse a escribir el mejor Zapata de biografía, del viejo profesor y maestro de Carlos Salinas en Harvard. Por él leí a Womack. Los viejos libreros son sabios. Como duermen entre los libros, los chupan en sus mentes, los absorben. Aquel librero bonaerense me recomendó y le compré el de Conversaciones entre Bioy Casares y Borges. Extraordinario. Pesaba y pesa, pero me lo traje peleando por el sobrepeso con las líneas aéreas, que cada día quieren que lleves menos peso, o que lo pagues, más bien lo último. En 2007 por aquí caminé, por el barrio de Recoleta. Buenos Aires está lleno de barrios: Almagro, Belgrano, Chacarita, Floresta, Palermo, Avellaneda, Puerto Madero (donde debo hospedarme), Recoleta, Retiro, Vélez Sarsfield, San Telmo (donde andan las antigüedades) Boca y muchos más, hasta llegar a 48 barrios. Al Barrio de Las Flores, donde un 17 de diciembre de 1936 nació un hombre bueno que, más tarde sería Cura, y tiempo después El Papa Francesco (Jorge Mario Bergoglio), el sucesor de Pedro, en El Vaticano y en el mundo. Que le va al San Lorenzo de Almagro y con sus rezos ya lo hizo campeón. No es lo mismo que rece el Cura de tu parroquia, a que rece el sucesor de San Pedro.

 

ESOS NUESTROS CAMINOS
Uno puede programar su vida y su tiempo, decir salgo a tal hora y debo llegar a equis hora. Mentira, en el México que vivimos, donde tenemos los peores caminos de paga, los de las autopistas, se puede salir a tiempo pero llegar cuando el destino lo disponga, o estos inútiles. En temporada de vacaciones, donde el tráfico se triplica o quintuplica, los operadores de las autopistas deben tener, mínimo una grúa cada 20 kilómetros, pues sucede que llega el accidente y de aquí a que llega la grúa detienen el tráfico por horas. Así ocurrió en día lunes, rumbo al aeropuerto de Ciudad de México un accidente de un camión de transporte público, antes de llegar a Chalco, desbarrancó y detuvieron el tráfico por cerca de dos horas. Como uno iba con el tiempo de sobra para tomar el vuelo que nos llevaría a Buenos Aires, Argentina, tierra del Papa Francesco y de Messi, pues sucede que apurado llegamos, barriéndonos a tercera, como en el béisbol. Es imposible con estos inútiles de Capufe, creo que me han salado y o son mi mala suerte, regresando me haré una limpia carretera, no puede ser que vaya adónde vaya, si no son baños apestosos son atascos vehiculares. Hay dos obras impresionantes de Peña Nieto, una en la Angelopolis, en Puebla hacen y creo que ya no tardan en terminarla, un piso elevado hasta la Volkswagen, obra necesaria por el gran tráfico vehicular, y la de Chalco, otro piso elevado para que a la llegada a la ciudad de la nube gris, donde hace poco hasta López Dóriga salió por piernas porque olían lo no olible, y a punto estaban de caer como pajaritos, fulminados por la atmosfera, situación que hizo ver al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, como otro inútil. Con su pelo englostorado a la Luis Miguel sonríe y sonríe, considera que sonriendo, como el Payasito de Enrique Guzmán, así gobernará y logrará la candidatura a la presidencia de la Republica, por el PRD y esos partidos satélites de izquierda que se pierden cuando se les fue su jefe máximo, el de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

 

EN EL AEROPUERTO JUAREZ MEXICO
Tomamos el tren que un día hizo Vicente Fox, para llegar a la Terminal Dos, la de Aeroméxico. Barriendo etiquetamos, barriendo dejamos maletas, barriendo compramos lo que se podía porque hacia hambre y no se había comido en todo el día, barriendo nos trepamos al imponente y hermoso Dreamliner, el mismo que trae Peña Nieto y que El Peje venderá cuando gane la presidencia. Avión hermosísimo, limpio, nuevecito, rechinando de limpio, con espacios impresionantes entre los asientos, silencioso, el piloto carretea, nos anuncia que enfilamos a Buenos Aires, tierra de Macri, el que silenció y echó por la puerta de atrás a la viuda Kirchner, cuando el tiempo de los populistas termina y queda el macuarro ese llamado Nicolás Maduro, que no tarda y lo echan con una patada en el trasero. Estos populistas mal gobernaron sus pueblos, no solo los saquearon, los dejaron en la ruina y aun así regala al barbón Fidel Castro, 100 mil petróleos de barriles diarios, por eso Venezuela está como está. A cambio, Castro, que es más listo que todos estos, les manda doctores y entrenadores a que, no solo los mantengan, les den sueldo y de comer en Venezuela. País sudamericano que ahora viven libertades, después de soportar, Chile, Uruguay, Brasil, Buenos Aires, a golpistas milicos donde sobresalió un buitre salvaje, bueno dos, Pinochet y el Che Videla, dos militares golpistas y traidores a quien a uno de ellos, Pinochet, solo su comadre, la Margaret Tatcher, que era igual que ellos de halcón, libró de estar en la cárcel, cuando Baltazar Garzón le aplicó el no te entumas. Historias que les cuento.

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