Ricardo Anaya gana la primera caída

11 diciembre 2017 | 22:02 hrs | Por Javier Roldán Dávila | Javier Roldán

La insoslayable brevedad

Muy posmodernos pero elegiremos entre un cacique y dos señoritingos

A pesar de que los momios no estaban a su favor, Ricardo Anaya, con la contribución de Alejandra Barrales y Dante Delgado, logró registrar ante el INE la coalición que, si no ocurre nada raro, lo llevará como candidato presidencial en 2018.

Para tales efectos, dejó en el camino a Margarita Zavala y a Rafael Moreno Valle en el terreno del blanquiazul y al jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, que era la carta fuerte del perredismo.

Además, hasta el momento, ha sobrevivido los embates de su otrora aliado, el presidente Peña Nieto, que a través de los operadores de las cañerías del sistema, le endilgaron una campaña propagandística para desacreditarlo.

Sin embargo, como dicen los enterados, viene lo mejor y  en los próximos meses tendrá el reto de mantener las expectativas sobre sus propuestas, si pretende ser competitivo el primer domingo de julio del siguiente año.

En contra tendrá a los dos ex presidentes surgidos de  las filas de su partido, Vicente Fox y Felipe Calderón, a la ex primera dama ya buena parte de la nomenclatura azul, que se siente agraviada con su cuestionado actuar.

Anaya sabe a la perfección que es ahora o nunca, por lo tanto, tendrá que tejer fino si quiere disputarle al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador el voto anti sistema. Otra de sus asignaturas pendientes, será explicar todas las acusaciones de corrupción que le han hecho.

Por lo pronto, el ambicioso político demostró una cosa: tonto, no es.

*Esta es la opinión personal del columnista.