Reflexiones filosóficas sobre la Cotidianidad

Para evitar la apatía y ser capaces de redescubrir los detalles de lo cotidiano que pueden incitarnos a la reflexión, Adrián Granados recomendó que prestar atención a nuestra cotidianidad

Foto: Ana Martina Ortiz
4 febrero 2018 | 13:29 hrs | Ana Martina Ortiz León | Arte y Cultura

Xalapa, Ver.- Los fenómenos ordinarios y extraordinarios que nos acontecen día con día es la cotidianidad; las rutinas le dan continuidad a la “Cotidianidad”, el tema con el que el programa Filosofía en el Ágora cumplió tres años de charlas ininterrumpidas.

“Lo cotidiano también es para mí una rutina autoimpuesta de la buena vida, es decir vivimos en una época en la que siempre tenemos algo qué hacer, por lo cual yo siempre me invento mi propio momento de ocio cotidiano y ordinario pero que se vuelve extraordinario en la propia construcción de mi ser”, explicó Marcelino Arias Sandí en la acostumbrada introducción al asunto que se va a tratar.

En la cotidianidad –agregó– “a veces ordinaria, a veces rutinaria, surge lo extraordinario que puede ser maravilloso o sorprendente; igual sucede con las emociones porque nos ponemos alegres o tristes en lo cotidiano”.

La tensión que caracteriza a la cotidianidad contemporánea que algunos llaman crisis y otros la nombran contradicción o paradoja– es para el académico de la Facultad de Filosofía un tanto incomprensible por “los léxicos viejos con los que deseamos hablar de acciones nuevas, por ello conmino a cuidar las palabras que nos ayudarán a entender la fuerza, la riqueza y la complejidad de nuestra cotidianidad”.

“Nuestra cotidianidad, afortunadamente, va a todo vapor haciendo lo que tiene qué hacer: innovaciones, nuevas prácticas y nuevas relaciones. También destaco que en la cotidianidad suceden los principales cambios que a veces son tan sutiles que no nos percatamos de su profundidad. Aprender a relacionarnos en nuestra cotidianidad nos llevará a establecer mejores maneras de vivir nuestra cotidianidad”.

¿Cómo entender la cotidianidad? Se preguntó en el título de su ponencia Adrián Granados, estudiante de la Maestría en Filosofía. “Hablar de algo cotidiano regularmente está relacionado con acciones que repetimos cada día y que llegan a convertirse en hábitos, a su vez estos hábitos se convierten en rasgos que nos caracterizan en la vida diaria y forman parte de nuestra personalidad, en este sentido lo cotidiano se convierte en un sinónimo de ordinario”.

Los resultados de asociar las rutinas y los hábitos con algo monótono o repetitivo, “que se debe a ver en gran parte las acciones cotidianas siempre desde una misma perspectiva”, conllevan a que éstas se conviertan en obvias y las realicemos en modo automático.

“Lo negativo de esto es que nuestra vida comienza a tornarse un tanto menos atractiva y con el paso de los años generalmente dejamos de sentir curiosidad o sorpresa por el mundo, ya que nos vamos acostumbrando a las mismas situaciones cotidianas que se nos presentan cada día”.

La necesidad de estudiar y después buscar trabajo para obtener recursos que nos ayuden a sobrevivir son algunos factores que en las sociedades contemporáneas originan que “en la mayoría de los casos nos apeguemos a un ritmo de vida que regularmente se convierte en una no tan agradable rutina diaria, lo cual nos hace más difícil detenernos a reflexionar sobre las labores del día a día y sobre lo que pasa a nuestro alrededor”.

Para evitar la apatía y ser capaces de redescubrir los detalles de lo cotidiano que pueden incitarnos a la reflexión, Adrián Granados recomendó que prestar atención a nuestra cotidianidad “es de gran ayuda en nuestras vidas y más en el entorno al que nos enfrentamos actualmente”.

“Me gustaría invitarlos a la reflexión de nuestro presente inmediato y de nuestra sociedad contemporánea que se encuentra en una situación de violencia insostenible que desafortunadamente se repite día a día, por lo que esperamos como sociedad que esto no se vuelva algo cotidiano”.

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