Redes sociales van a transparentar elecciones en el 2018

5 diciembre 2017 | 12:16 hrs |

Por Emilio González

 

Las redes sociales son una fuerza que servirá de contrapeso para transparentar las elecciones del 2018. Por ejemplo, Youtube (el medio electrónico más popular para ver videos) que puede influir sobre la percepción de los candidatos presidenciales por lo atractivo que resulta un contenido audiovisual a diferencia de un medio escrito.

Según un estudio realizado en el país, de 2009 a 2016, el número de usuarios de internet se duplicó. Hasta el 2016, había 71.5 millones de mexicanos conectados a internet. El mismo estudio señala que la plataforma social más usada es Facebook, seguida de Youtube y Twitter.

¿Cómo se sabe que hubo fraude en las elecciones?

En México sólo quedan sospechas, nunca certezas. Las instituciones que vigilan la democracia del país se han encargado de eliminar o ignorar cualquier evidencia (como la quema o reciclaje de papeletas) o denuncia (como las protestas multitudinarias en las calles).

En los últimos 100 años, los fraudes electorales son parte de la historia política en México.

El fraude electoral de 1988 cuando Carlos Salinas de Gortari arrebató el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas fue un golpe irreparable para la izquierda y un error muy grave por parte de Cárdenas al no haber sido contundente en el reclamo por el atraco más grande en la política hasta ese entonces.

Se dice que fueron las elecciones hasta en las que “los muertos votaron”, sin embargo la movilización manifiesta del poder de la sociedad no fue suficiente.

El 2006 queda en la historia como las elecciones más controvertidas y disputadas en la historia reciente. En esa contienda Andrés Manuel López Obrador hizo lo que Cárdenas, no.

La movilización social dio muestra de su poderío y capacidad de organización bajo el lema “voto por voto, casilla por casilla“.

Se tomaron las principales arterias del país, el primer cuadro del Centro Histórico albergó a cerca de 3 millones de inconformes y se convirtió en un Mega campamento de protesta y lucha, pero no fue suficiente y el fraude se consumó y Felipe Calderón Hinojosa asumió el poder presidencial.

En 2012 cambió el método. Esta vez el fraude electoral no se gestó en el conteo de votos, sino desde la compra del voto. Una forma sin duda más sutil, pero igual de deleznable.

Nuevamente, AMLO vio frustrado su proyecto de nación frente al candidato de ensueño creado por la televisión y estelarizado por Enrique Peña Nieto.

Ya hay voces que auguran un fraude electoral cibernético, gestado desde internet.

No se trata de anticiparse a los hechos sin fundamento, la historia apunta a que podría gestarse un nuevo fraude electoral en 2018. En aquéllos ayeres no había una fuerza de equilibrio que rebasará incluso la inoperancia de las instituciones encargadas de validar y legitimar el proceso electoral (llámense INE o TRIFE).

Hoy, los tiempos son distintos, se apuesta por una revolución digital de la sociedad digital gestada no en las calles, sino en las redes sociales. A través de la denuncia y la evidencia públicas, serán una fuerza de presión al INE o al TRIFE para no cometer los errores del pasado.