Recolectan textos usados o viejos en Feria Nacional del Libro

La mecánica que el Recolector de Libros lleva a cabo es muy sencilla y está implícita en sus objetivos: recolectar diccionarios, enciclopedias, libros y publicaciones periódicas que las familias ya no usan

Foto: Ana Martina Ortiz León
24 julio 2017 | 18:26 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver.- La Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil será hasta el domingo 30 de julio el punto de acopio del Recolector de Libros, por lo que en la entrada del Colegio Preparatorio de Xalapa espera la donación de textos que ya no uses, que estén abandonados en algún rincón de tu casa o que acumulen polvo o generen hongos en libreros o en cajas.

“Este proyecto cultural trata principalmente de rescatar libros que muchas veces la gente tiene en sus casas echándose a perder en cajas, material que después tiran a la basura o lo venden a las recicladoras, viendo de manera tajante y real que lo que reciben es nada comparado con la riqueza que hay dentro de cada libro”, aseguró el antropólogo Javier Petrilli Murguía, uno de los más de diez miembros del Recolector de Libros.

Foto: Ana Martina Ortiz León

Los más de seis mil libros que han reunido en tres años por diferentes vías: módulos temporales de acopio en centros escolares grandes, donaciones espontáneas, recorridos en colonias y hasta pedidos casa por casa, han servido para formar diez bibliotecas de escuelas primarias, secundarias y preparatorias no urbanas.

“En el ámbito rural estos libros son sumamente benéficos, dado que muchas veces no cuentan siquiera con papelerías para comprar la famosa laminita y hacer las tareas; incluso las enciclopedias viejas que en las ciudades han caído en desuso por la facilidad de consultar cualquier término en Internet, en estos lugares es oro molido para hacer las tareas cotidianas, acompañada, claro está, de la literatura adecuada a la edad para despertar nuevas inquietudes y reflexionar, cosas muy necesarias en las primeras etapas educativas”.

Foto: Ana Martina Ortiz León

Los voluntarios son comerciantes, amas de casa, estudiantes y profesionistas, “gente preocupada realmente tanto por el rezago educativo como por algunos otros problemas que existen por ahí. También somos un grupo independiente que no cuenta con financiamiento de algún organismo político o gubernamental, por lo que nuestra labor ha sido lenta pero con la satisfacción de que los libros recolectados han tenido el uso adecuado y han sido de ayuda para los lugares donde han llegado”.

“Estamos en este momento en la búsqueda de la onceava biblioteca y saliendo del anonimato, pues queremos que la misma sociedad nos legitime dándonos a conocer y dándonos el visto bueno”, añadió Javier Petrilli.

Foto: Ana Martina Ortiz León

El Recolector de Libros

Surgió en octubre de 2014, año en el que también entregó los primeros lotes y que se corrobora en los testimonios gráficos alojados en su página de Facebook, pues ahí están los oficios de solicitud de donaciones que les envían directores de escuelas primarias, secundarias y preparatorias, para aumentar el escaso material bibliográfico con el que cuentan o, en su caso, fundar la primera biblioteca.

En las fotografías niños y jóvenes beneficiados demuestran su alegría y posan con los ejemplares que han escogido para emprender viajes hacia la imaginación y el conocimiento, que de otra manera hubiera sido algo casi imposible de lograr al habitar en comunidades alejadas, cuyos nombres parecen sacados de un libro de aventuras en la época prehispánica: Los Pocitos, Coatitilan, Chapulapan, Oxtlapa y Tlacuilolan, del municipio de Xico; o Mazatepec, en Acajete. Otras tienen denominaciones más prácticas: Las Lomas y La Isleta Grande, en Coatepec.

Foto: Ana Martina Ortiz León

La mecánica que el Recolector de Libros lleva a cabo es muy sencilla y está implícita en sus objetivos: recolectar diccionarios, enciclopedias, libros y publicaciones periódicas que las familias ya no usan; restaurar o reparar los ejemplares que lo requieran; así como canalizar y entregar el material a los planteles educativos mediante previa solicitud; y, finalmente, lograr una mejora en la enseñanza-aprendizaje e incentivar el gusto por la lectura.

“¿Tienes libros que ya no ocupas? No los tires, no los recicles, no dejes que se empolven, no los abandones. Alguien más los estará necesitando”, reza el último párrafo de la “Introducción al rescate del libro”, que se encuentra en su muro de Facebook.

Si deseas ver los resultados puedes consultar la página de Facebook Recolector de Libros; y si deseas saber más y donar puedes escribir al correo electrónico recolectordelibros@hotmail.com o llamar a los teléfonos (228) 814 61 77 o 2281 13 74 93.