¿Qué tiene que ver el juego de la oca con los Templarios y con el Camino de Santiago?

Así pues, los templarios compartían los mensajes ocultos con el gremio de los constructores

17 febrero 2018 | 17:40 hrs | Khronos | Arte y Cultura

Hace unos pocos años, cuando éramos unos renacuajos y todavía no había llegado a nuestras manos las tablets, los Smartphones y demás instrumentos táctiles, nos entreteníamos jugando de otra manera. ¿Te acuerdas de los juegos de mesa? Esos juegos que siempre te regalaban en reyes porque sabían que eran acierto seguro. Pues sí, unos juegos que nos han hecho pasar ratos maravillosos. En este artículo vamos a hablar del origen del juego de la oca, porque aunque no te lo creas, todo tiene su historia, y este juego no va a ser menos. Además, es posible que jamás hayas imaginado lo místico y lo oculto que esconden sus casillas. Te recomendamos que no dejes de leer este artículo porque cuando acabes es posible que te replantees algunas cosas, o como dice el refrán: “a la cama no te irás sin saber una cosa más”

Sabemos que los juegos, en general, han estado presentes desde las antiguas civilizaciones como Ur, Uruk, Mesopotamia, Egipto, etc. Y deducimos que los seres humanos nos hemos aburrido mucho, ya que mediante estas actividades hemos pasado el tiempo muerto. Si buscamos cuál es el origen de este juego de la oca nos encontramos con tantas teorías como investigadores existen. Las teorías van desde un origen griego con el Disco de Phaistos, pasando por Egipto y el juego de la serpiente y llegando hasta el siglo XVI cuando Francisco I le regaló a Felipe II (rey de España) un juego de la oca (1).

Tras la lectura de muchas investigaciones nos quedamos con la que lo vincula al Camino de Santiago. Y te preguntarás, ¿qué tendrá que ver “de oca a oca y tiro porque me toca” con un camino de peregrinación? Pues sí, tiene un origen muy interesante y te lo vamos a descubrir.

Las cabezas pensantes
Los templarios (2) se consideran los creadores directos de este juego. La función de estas personas era proteger y defender a todos los cristianos que se dirigían a los lugares santos en peregrinación (Jerusalén, Roma y Santiago). Y el juego de la oca sería esa guía (nuestro actual GPS) que garantizaría la ida y vuelta del peregrino (3) sano y salvo (4). Podemos considerarlo como una guía o mensaje oculto sobre el camino francés cuyo objetivo es llegar a Santiago (5).

¿Los templarios recibieron algún tipo de ayuda para idear esta guía? Por supuesto que sí, ¿a que no imaginas quienes les ayudaron? Los mismos maestros canteros que realizaron marcas secretas en las catedrales y otras obras que construían. Estos tallaban símbolos como el caracol o la pata de la oca, casualmente ambas inscripciones recogidas en el alfabeto de los templarios. Y casualmente elementos que se encuentran en el juego: la espiral de caracol la vemos en las casillas que representa el laberinto (6).

Así pues, los templarios compartían los mensajes ocultos con el gremio de los constructores, quienes realizaban las catedrales, puentes, cementerios, etc. Símbolos y marcas que a día de hoy, prácticamente, han desaparecido. Llegados a este punto te preguntarás si los peregrinos eran conocedores de estos símbolos. Pues la respuesta es no. Sólo eran conocedores los caballeros de la Orden y los canteros. Estos eran los únicos que sabían de la existencia del jeroglífico. Para ello los templarios tenían que memorizarlo para que no se les olvidase, convirtiéndose en una guía del camino.