¿Qué tiene que hacer un gobernante para ser querido?

14 mayo 2017 | 18:52 hrs | Por "El Negro" Cruz

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje. Ester 10:3

En nuestros tiempos hemos visto como a los gobernantes se les ha hecho una obsesión se queridos y respetados por la ciudadanía, para ello, gastan grandes sumas de dinero del erario público buscando mejorar su imagen, además, contratan publirrelacionistas, casi siempre del extranjero, con el objetivo de que les den consejos.

Así, aun para salir al diario trabajo, los gobernantes piden orientación: si usan sombrero o no, si visten mezclilla o saco y corbata, en fin, caen en la frivolidad absoluta olvidando los preceptos básicos: hay que guiarnos por las leyes del Señor.

Si nos apegamos a las Sagradas Escrituras, que sabemos son inspiradas por el Todopoderoso, tendremos claro que debemos ser justos y ser justos implica que todo el bienestar que perseguimos en lo personal, también es algo que los demás requieren.

El poderoso nunca debe perder el piso, no requiere las consejas de charlatanes, debe tener claro que el ciudadano busca oportunidades de desarrollo, esto es fundamental, todas y todos gozamos del derecho a tener opciones de vida: trabajo, salud, educación.

Lo primero que debe tener claro un gobernante es que nunca se debe aislar de sus gobernados, andar rodeados de guaruras y en camionetas blindadas es una torpeza, hay que salir y rozarse con todo el mundo, preguntar sin intermediarios que es lo que la gente está requiriendo. El mejor sondeo que un gobernador, en este caso, puede hacer, es salir a placearse, si la ciudadanía no se le acerca es que algo no funciona.

Es tiempo que los poderosos entiendan que hay una severa crisis de credibilidad, en términos generales, el ciudadano está harto de tanta estulticia de sus gobernantes, no hay día en que no nos enteremos de alguna banalidad cometida por algún miembro del grupo en el poder.

Los servidores públicos dicen ante los micrófonos ser personas apegadas a la ley, pero en realidad, rehúyen de las enseñanzas de Jehová, en virtud de que son personas fatuas, solo buscan el oropel y se olvidan de su verdadera labor: servir a los demás.

El fracaso de mi partido está aparejado a lo que comentamos: el distanciamiento entre el pueblo y sus dirigentes. Desde que los tecnócratas se apoderaron del PRI, todos pasamos a ser una estadística, se perdió el contacto con el elector y en consecuencia dejamos de percibir la realidad en forma directa, dicho de otra forma, nos deshumanizamos.

Es indispensable que volvamos por el sendero de la corrección, en lugar de pagar mercachifles engañabobos, alcaldes, gobernadores y el presidente de la República, deben entender que lo que importa es crear empleos, generar bienestar, procurar oportunidades para ir a la escuela, tener acceso a la salud.

Dirijamos nuestros pasos al camino de Dios, Él tiene la absoluta capacidad de conducirnos. No nos hagamos bolas, no hay encuesta que valga ante la Ley de Yahvé, estudiemos la Biblia, recuerden los que nos dice el rey Salomón en Proverbios 1:7:

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

*Esta es la opinión personal del columnista.