Que devuelvan lo robado

11 abril 2017 | 18:59 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

SE ACERCAN elecciones para renovar Gobernadores en tres Estados y 212 alcaldes en Veracruz, y la aprehensión de un priista de peso para recuperar credibilidad era más que urgente, y el sacrificado ha sido el ex Gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba y no Javier Duarte de Ochoa que, a decir de expertos, cuenta con “información calientita” que podría involucrar a destacados políticos de talla nacional, sobre todo conociendo la debilidad del ex gobernante –estilo Mauricio Audirac- de no ser “nada discretito” cuando de salvar el pellejo se trata. Yarrington, por otra parte, ya no afectaría a nadie de los políticos de la nueva ola, y su expiación es lo que menos perjudica a los actuales monarcas de este País, pues según información confiable, las autoridades de Estados Unidos y México sabían de su ubicación años atrás e, incluso, estuvieron “a punto de capturarlo en dos ocasiones”, pero como usaba otro nombre prefirieron “no caer en errores”, algo que pocos, por supuesto, creen.

COMO FUERA, ya cayó en Florencia, Italia el ex Gobernador de Tamaulipas, y la disyuntiva es: si lo entregan a autoridades de Estados Unidos, concretamente, a Texas que lo reclama por importación y distribución de drogas, lavado de dinero, fraude bancario y estructuración de operaciones de dinero, o lo ceden a México donde la gravedad de los ilícitos que se le atribuyen sumarían apenas 20 años de prisión en caso de hallarlo culpable –lo que le permitiría alcanzar la libertad a los 80 años, aunque si se porta bien, tal vez a los 68 o 65-, mientras que en el vecino País sería condenado a dos cadenas perpetuas y 90 años de cárcel, en pocas palabras, solo muerto retornaría a tierras aztecas –salvo que al cadáver lo retengan otros 90 años atrás de una reja-. Hay quienes dicen que si las autoridades Federales están dispuestas a incautarle todo lo robado a los tamaulipecos y aplicarle la ley con todo rigor, pues que lo traigan a tierras mexicanas, pero si solo será para que pase unas vacaciones placenteras, en celda de lujo, con alimentos especiales, incluidas bebidas embriagantes, visitas clandestinas de bellas y exóticas mujeres y hasta televisión, celular, refrigerador, sala, dormitorio acogedor y alacena al gusto, que se lo lleven a la Unión Americana.

Y ES que detener presuntos delincuentes sin que se les incaute lo robado, termina por perjudicar a gobernados ya de por si afectados por acciones ilícitas de quienes prometieron cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan, y eso sucede en cualquier parte del País, y Veracruz no es la excepción, pues basta ver como los ex duartistas en prisión gozan de privilegios que otros reos comunes no tienen, entre otros la famosa “resistencia” que alquilan algunos custodios para calentar el agua de baño; alimentos foráneos, uniformes distintos, televisión personal y hasta servicio de tienda a domicilio, en este caso, a celda, en tanto el Gobierno se resiste a aplicarles –ya desde ahora- la Ley de Extinción de Dominio para arrebatarles los bienes que al ser compulsados con sus ingresos no cuadran y, por lo tanto, fueron producto de fraudes, compra con dinero público o despojos a quienes menos tienen.

POR LO pronto ya cayó Yarrington y la sociedad espera que el Gobierno Federal decida lo conducente, y si el castigo en Estados Unidos va a ser más ejemplar allá que aquí, pues que se lo queden los gringos, aunque el temor, por supuesto de priistas es que este señor que se hizo cirugías plásticas y que evadió la ley durante muchos años usando dinero proveniente del erario y, supuestamente, de la venta de drogas, hable en la Nación vecina y embarque a más de tres, pues se dice que, precisamente, por ello, se le brindó protección tanto tiempo, impidiendo que el Gobierno panista de Felipe Calderón lo aprehendiera.

Y ESA es la condición que vive, actualmente, Javier Duarte de Ochoa a quien, sospechosamente, le fue permitida la evasión por parte de la Procuraduría General de la República cuando lo tuvo a su merced, ya que cuando se giró la orden de arresto, no obstante las denuncias que enfrentaba en tiempo y forma, el adoptivo de Córdoba ya andaba en otras tierras evadiendo todo un aparato internacional de seguridad en aeropuertos, pues al igual que con Yarrington, la alerta roja de Interpol fue emitida semanas o meses después de la fuga para facilitarle un refugio donde no fuera molestado.

SEGÚN EL Sistema Penitenciario Federal – Yarrington tendría que ser internado en una de esas cárceles lo mismo que Javier Duarte si es, finalmente, capturado debido a las acusaciones por delincuencia organizada-, el Gobierno gastaba en 2014 en promedio, 140 pesos diarios para mantener a uno de los reos que se encuentra en esos reclusorios, esto es, egresa al año 1 mil 703 millones 209 mil 173 pesos con 49 centavos de nuestros impuestos, los cuales se usan para la manutención de las personas privadas de la libertad. Entre los gastos a los que se destina esa cifra se considera la alimentación, vestimenta, medicinas, agua potable, salarios de custodios, energía eléctrica, mantenimiento de las instalaciones, materiales, así como las labores artísticas, educativas, deportivas y culturales a las que los reos tienen acceso.

ESO ERA en 2014, aclaramos, cuando la población penitenciaria era de 12 mil 165 reos en cárceles Federales, pero ahora son 23 mil 500, esto es, el doble de los que había en el 2014 y, por supuesto, el monto de lo erogado se multiplica, y todo sale del bolsillo de una sociedad agraviada que, sin embargo, sigue pagando impuestos sin que estos se reflejen en obras o beneficios colectivos sino en seguir manteniendo a quienes infringieron la ley.

POR ELLO a los duartistas –incluidos beneficiarios de ese régimen, llámense como se llamen- se les tiene que incautar parte de lo robado, sino es que todo, ya que no se trata de seguirlos manteniendo, incluso en la prisión, pues solo de esa manera el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares podrá recuperar un poco de la credibilidad perdida con tanto bandazo que solo conduce a decepción social. Y es que, ¿de qué sirve tener a Mauricio Audirac, Arturo Bermúdez, Francisco Valencia y los que faltan en la cárcel, si la sociedad seguirá pagando su estancia, agua, luz y comida, y cuando salgan seguirán disfrutando de lo robado? Algo se tiene que hacer para desagraviar a la gente bien nacida.

OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista