Pulverizado el poder adquisitivo: CTM

Los trabajadores pueden adquirir menos cosas con el mismo dinero que hace unos meses compraban.
20 mayo 2015 | 9:35 hrs | Raúl Morán Betanzos | Poza Rica


Poza Rica, Ver.- El poder de compra que a principios de este año tenía el salario que percibían los trabajadores, ha sufrido tal quebranto que hoy es imposible adquirir los mismos artículos con una cantidad similar de dinero, pese a haber transcurrido sólo algunos meses, lo que ha lacerado la economía de las familias.

Así lo manifestó Guillermo de los Santos Sánchez, secretario general de la Federación de Sindicatos adheridos a la CTM en esta región, quien calificó como crítica y preocupante la situación que está viviendo el gremio obrero, uno de los menos pagados en la pirámide económica.

«Esta situación es crítica, es preocupante para nosotros, para los compañeros organizados, porque subió la tortilla, los combustibles, el gas LP  y el salario ahí está, ese sube cada año, todo eso va mermando el poder adquisitivo de los trabajadores», dijo.

Esta volatilidad del salario ha avanzado de manera paulatina y sigilosa, de manera que aun cuando no se siente de golpe al momento que se da un incremento en algún producto , se resiente con mayor efecto al cabo de unas semanas al ligarse dos o tres incrementos, que aunque mínimos, agudizan la situación económica.

El dirigente cetemista externó que el incremento menor al cinco por ciento que cada año experimentan los mini salarios, no pueden regular los aumentos que los patrones dan a sus trabajadores, porque no alcanzarían para compensar el alza de precios, por lo que siempre buscan que haya un mayor porcentaje autorizado.

«Estamos preocupados, el trabajador ya no puede aguantar con el mismo salario cuando todo ha ido subiendo en el año, por eso buscamos que las empresas no solamente suban lo que se autoriza para el Salario mínimo, sino un poquito más, que en especie también les den algo, porque todo se traduce en dinero», dijo.

El alza paulatina de los artículos de la Canasta Básica, como de los combustibles, ha hecho que la calidad de vida de los trabajadores disminuya, ya que tiene que optar por consumir cosas de menor precio accesibles a su salario, o de plano privarse de su uso, lo que reviste una frustración en el obrero y su familia.