Pros y contras

12 septiembre 2016 | 9:28 hrs |

Por: Mario Noriega Villanueva

Cuidado con esos movimientos  que se están dando y que ya tomaron la calle para manifestarse por eso de la autorización de los matrimonios entre personas de un mismo sexo, con todas sus consecuencias legales y jurídicas, incluyendo la adopción de niños. Es un tema muy delicado que constituye a nuestro particular criterio, otro de los yerros graves –el más grave, fue el de traer a Donald Trump, el enemigo no solo de los mexicanos, sino de muchos países del orbe, a los que ha amenazado reiteradamente en su paranoia–, del presidente Enrique Peña Nieto. Sencillamente despertó el avispero.

Toda persona nacida en este país, tiene garantizados –bueno al menos eso reza la Constitución–, sus derechos, y por esa razón, también el respeto de sus semejantes, pero ya ven que solamente los ciegos no quieren ver la diversidad sexual que surge de muchísimas familias, por errores de los propios padres –las mujeres en muchas de las ocasiones–, son los que propician la desviación de la sexualidad a sus hijos, sin que esa sea su intención. Lo sobre protegen, lo educan muy a su manera, equivocada de principio a fin, por lo que existen, no podemos negarlo, homosexuales, manfloras,  bisexuales, heterosexuales, en fin. Nadie tiene porqué sorprenderse, ni mucho menos incomodarse de que existan. Los hay y se tiene que aprender a convivir en una sociedad con esta diversidad sexual, porque como seres humanos y como mexicanos, tienen los mismos derechos de quienes son hombres o mujeres bien definidos.

Hasta el momento, las leyes del hombre y las eclesiásticas, más estas basadas en la naturaleza de cada individuo, autorizaban el matrimonio solo entre un hombre y una mujer. Ya se permite, entre personas del mismo sexo y no hay porqué admirarse ni rasgarse las vestiduras por eso. Nuestra sociedad y nadie puede negarlo, está plagado de gente que se desenvuelve en la diversidad sexual. Lejos de satanizar a estos diferentes grupos, hay que aprender una convivencia pacífica. Repito, nadie debe espantarse porque si  ya hemos tenido y tenemos gobernantes y representantes de la iglesia católica, como debe suceder también muy seguramente en las demás corrientes, homosexuales y de otro tipo, con mayor razón nada debe incomodarnos.

Insisto, no solo México sino prácticamente en todo el mundo, se manifiesta una diversidad sexual y algunos países más avanzados intelectualmente, no la hacen de tos como está sucediendo aquí. Contra lo que sí se debe estar, es contra el manipuleo que hace correr riesgos innecesarios, pero advertimos, cuidado, porque si hay manipuleo tanto del lado del gobierno para sacar esta ley que permite la adopción, las iglesias también reaccionas y toman las calles. Se está creando un ambiente muy peligroso y si acaso hay la mano del gobierno en estas movilizaciones, ¡cuidado!, porque las iglesias están reaccionando.

Se supone que tanto en el gobierno como con mayor razón en las iglesias, hay gente pensante, altamente calificada en su preparación, porque no fueron capaces de sentarse a la mesa del diálogo exponiendo sus propósitos bien fundamentados en una realidad que insistimos, no debe espantarnos, y se llegan a acuerdos que no dañen a la sociedad ni la enfrenten porque las consecuencias serán terribles. Que es contra natura el matrimonio entre personas de un mismo género, correcto, pero no se puede negar una realidad como la que se vive: la diversidad sexual.

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