PRI, cuna de la impunidad

21 junio 2017 | 10:51 hrs | Ángel Álvaro Peña

Por si había alguna duda acerca de quién construye los puentes que conducen a la impunidad de los colaboradores de Javier Duarte, ahí está el nombramiento de Fernando Charleston Hernández, como nuevo presidente interino del Comité Ejecutivo Estatal del PRI en Morelos.

Solamente un día después de que líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, se declarara enemigo de la corrupción, realiza este nombramiento que no dejó de sorprender a propios y extraños.

El recién designado fue primero subsecretario, y luego secretario de Finanzas y Planeación en el gobierno del estado de Veracruz, entre 2010 y 2014. Ahora goza de una especie de fuero con lo que se aleja, no del mal recuerdo de los veracruzanos, pero sí de la cárcel o la investigación policiaca.

La designación de los ahora legisladores federales y estatales, también vinieron de la cúpula del PRI, aunque si bien todavía no llegaba a esa posición Ochoa Reza, el origen de dichos encargos viene de las oficinas de Insurgentes Norte No. 59, desde hace varios meses.

 

Charleston  Hernández, como líder interino del tricolor en Morelos, se aboca a dirigir el proceso de renovación  de la dirigencia estatal de ese partido, que en la entidad parece diluirse a pesar de los grandes errores del actual gobernador perredista Graco Ramírez Garrido Abreu, quien no pierde la esperanza de ser designado candidato a la Presidencia para el próximo año, por su partido, o lo que queda de éste.

Si bien el cargo de Charleston no posee fuero, se trata de una actividad partidista que podría llevarlo a algún puesto de elección popular prácticamente en un par de meses, ya que el año electoral empieza precisamente en 70 días. Y habrá que colocar a muchos en los primeros puestos de las asignaciones plurinominales para otorgarles el fuero que les permita vivir en libertad a pesar de haber delinquido.

Para Charleston Hernández no hay hasta ahora investigación a pesar de haber estado en un puesto donde se manejaba no sólo el dinero de esa dependencia sino el de otras en operación, dentro del sexenio de Javier Duarte de Ochoa. Pero la tranquilidad con la que se otorgan puestos desde la cúpula del PRI parece no sorprender a  nadie, a pesar de señalar reiteradamente el origen de la impunidad que tanto ha afectado la imagen de ese partido, de la administración pública y de México ante el mundo.

El tricolor parece empeñado en manchar su imagen desde la cúpula sin el menor rubor. Las acusaciones de fraude electoral en Coahuila y el estado de México, llegaron al mundo entero. El descrédito no parece ser una de las preocupaciones del actual régimen y actúa con una impunidad que sus propias fuerzas partidistas provocan, impulsan y consolidan.

Ahora queda muy claro para todos, el origen de la impunidad, la protección partidista, la complicidad en el delito de cuello blanco. La complicidad como institucionalización del delito.

El hecho de que haya estos arreglos desde la cúpula del partido en el poder condiciona la impartición de justicia en todo el país, que impide llevar a cabo un estado de derecho, del que se sienten tan orgullosos los miembros de la actual administración pública.

La acción de solapar a los culpables desde la cima del partido en el poder crea una manera de manipular la justicia y la legalidad, porque dentro de la estructura del poder el partido que afilia a los poderosos de la política también asocia a los poderosos del dinero.

Así, la designación de Fernando Charleston Hernández es una gran señal para tergiversar las tareas originales de un gobierno sano y un Estado digno de llamarse así.

El saqueo a Veracruz no fue una broma de mal gusto, es uno de los delitos de corrupción más grande en la historia del país, acompañado de una serie de complicidades que ahora descubren su origen e intención. De ahí que el partido en el poder pueda impedir que se haga justicia, pero sobre todo que sea resarcido el dinero robado por Javier Duarte y sus cómplices, del cual muchos priistas, de todos los niveles, salieron beneficiados.

La designación de Charleston Hernández no se realizó en Morelos sino en la ciudad de México y para darle legitimidad al nombramiento asistió además del líder nacional, el ex dirigente Rodolfo Becerril Straffon.

Los cómplices de Duarte gozan de impunidad, fuero, y buena salud. La cúpula del PRI muestra que su palabra es la ley y que sin importar el agravio, los delincuentes pueden llegar a ascender en su carrera política, lo cual es interpretado como una manera de destinar el dinero robado a fines partidistas. Veracruz ha sido agraviado más que cualquier otro estado por este tipo de justicia al más puro estilo del PRI, de ahí que haya habido no sólo voto de castigo contra ese partido sino deserciones de líderes, desbandadas de cientos y miles de militantes, y muestras de que el poder de ese partido en la entidad se diluye en todo momento.

PEGA Y CORRE.- Miguel Ángel Yunes Linares prepara un programa de créditos a corto plazo por un tope máximo de 10 mil millones de pesos para enfrentar la “emergencia financiera” del estado y cumplir con la nómina de maestros, doctores, empleados del sector salud y burócratas de los organismos autónomos… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta opinión es personal del columnista