¿Por qué hasta ahora Presidente?

23 abril 2017 | 20:31 hrs | Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez

*Duarte saqueó desde el principio

*Encubrimiento también es delito

ESTA BIEN que el Presidente Enrique Peña Nieto haya venido a Veracruz “para acompañar los esfuerzos –del Gobierno del Estado- en el combate a la impunidad”, según aseguró el viernes en la ceremonia alusiva al 103 aniversario de la Gesta Heroica de la Defensa Puerto. Y está bien que haya advertido que lo habrá de hacer –a propósito de la detención del ex Gobernador Javier Duarte en Guatemala-, “en esta y otras Entidades, sin importar su origen partidario”. Lo que está mal es que el Jefe de las Instituciones Federales haya permitido que el monstruo creciera, y que las alimañas o parásitos que se alimentaban en torno a este, también, hayan engordado saqueando o devorando las arcas de un territorio que significa mucho para el entorno nacional, como si a Peña Nieto no le hubiese importado, porque pudo hacer mucho en tiempo y forma y no lo hizo, por el contrario, seguía ofreciendo su respaldo al ex gobernante, muy a pesar de las alertas que desde 20014 y 2015 comenzó a enviar la Auditoria Superior de la Federación y el Servicio de Administración Tributaria.

NO HABIA razones para consentir tanto y semejante saqueo, cuando a tiempo pudo pararse el daño que se ocasionó a los veracruzanos, incluso por tanta desaparición forzada que apuntaban hacia los órganos de “seguridad” del Estado. Se pudo impedir que la interminable agresión a medios de comunicación continuara, y que 19 comunicadores hubiesen terminado en forma trágica, engrosando la lista de ejecutados por razones que nunca han sido aclaradas, pero que al final de cuentas, no existen suficientes argumentos para arrebatarle la existencia a un ser humano, sea o no periodista.

PEÑA PERMITIO que Duarte siguiera ejerciendo un gobierno corrupto, amañado, prepotente y agresivo, y que continuara burlándose de los gobernados, pues las propiedades del ex mandatario no son nuevas: el saqueo de las arcas inició desde el primer momento de su gobierno, al igual que la retención de participaciones Federales a los  ayuntamientos; negocios subrepticios, compra de inmuebles y otros ilícitos que es imposible que la Procuraduría General de la República no detectara a tiempo, y que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) no advirtiera. No se puede culpar al Sistema de Administración Tributaria y, mucho menos a la Auditoria Superior de la Federación porque hay constancias de que insistieron en la corrupción que se venía orquestando en Veracruz, lo que permitió que sujetos como Erick Lagos, Adolfo Mota, Gabriel Deantes, Alberto Silva, Gina Domínguez, Antonio Tarek Saad, Carlos Morales, Ricardo Sandoval, Mauricio Audirac y Arturo Bermúdez, por solo mencionar algunos, acumularan incalculables fortunas al amparo de la corrupción y de la impunidad que hoy día, a algunos aun los cobija.

Y ES que de acuerdo a la información que autoridades mexicanas proporcionaron al Gobierno Guatemalteco para lograr la detención de Javier Duarte, desde finales de 2010, es decir, cuando apenas tomó posesión como Gobernador de Veracruz, el ahora, indiciado invitó a varios amigos a colaborar con él en una red “para hacer inversiones y negocios”, siendo estos: Alfonso Ortega López quien buscaba oportunidades de inversión; Moisés Mansur Cisneros, que operaba las instrucciones de Duarte y fungía como presta nombre; José Juan Janeiro, estructuraba y realizaba pagos que correspondían a actividades de inversión y venta; Rafael Rosas Bocardo, prestaba su nombre para la adquisición de inmuebles, y Mario Rosales Mora que trabajaba en una notaría donde se realizaban operaciones y también fungía como presta nombre.

LAS ASOCIACIONES construidas son viejas, lo que pone en evidencia a las instancias de inteligencia del País, ya que Alfonso Ortega declaró que por instrucciones de Duarte constituyó desde febrero de 2011 la Inmobiliaria Roor, y en Mayo del mismo año esa sociedad adquirió dos propiedades en la calle de Sierra Fría 715 en Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México, con un valor de 47 millones de pesos, pues el ex Gobernador –señala Ortega- le dijo que “en ese lugar quería construir su casa de retiro”. También, en Marzo  de 2011, durante el festival Cumbre Tajín, Javier Duarte le instruyó a comprar una lancha de lujo Aquariva, por un precio de 790 mil dólares (15 millones de pesos), y eso fue exhibido en redes sociales y el Gobierno Federal permaneció cruzado de brazos sin que le importara mayormente investigarlo. Por aquellas fechas, también, Ortega le sugirió comprar parcelas ubicadas en un ejido en Lerma, Campeche, por lo que el ex mandatario le ordenó adquirir 21 parcelas: cuatro a nombre del propio Ortega, tres al de Janeiro, cinco al de Rosas Bocardo y nueve al de Mansur. El costo global fue de aproximadamente 20 millones de pesos. Para ese negocio, Duarte y sus amigos utilizaron documentación falsa para ser reconocidos como avecindados, pues para poder adquirirlas debían haber vivido por lo menos un año en dicho ejido.

Y ASI como esos negocios hubo otros más desde el arranque de su gobierno, algo que la Federación consintió con todas sus letras, y de los cuales el Presidente Enrique Peña Nieto no se acuerda, cuando en tiempo y forma hubo denuncias en los medios, sobre todo a partir de que la inseguridad se apoderó del Estado provocando la muerte a miles de personas a quienes se buscaba criminalizar en aras ocultar las investigaciones. Duarte y su esposa se burlaron, inclusive de afligidas madres que buscaban a sus hijas o hijos desaparecidos, y en muchos casos encontrados en tumbas clandestinas o en basureros dentro de bolsas negras donde suelen acumularse los desperdicios.

POR ELLO, insistimos: está bien que el Presidente Enrique Peña Nieto venga a ofrecer su apoyo al Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en el combate a la corrupción e impunidad; que se indigne ante la polución y que en el discurso diga que no lo permitirá sin distingos de siglas o colores pero, sin duda, está mal que lo haga a destiempo, ya que el encubrimiento u omisión, también, son delitos, y Veracruz no merecía padecer los horrores que ahora vive con tanto crimen y desaparecidos, y con un saqueo de las arcas públicas que rebasa las expectativas, cuando todo eso pudo evitarse. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta  es opinión personal del columnista