Por una cabeza

29 marzo 2016 | 10:00 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

 

*De Discépolo: “Al evocarte…Tango querido, siento que tiemblan las baldosas de un bailongo y oigo el rezongo de mi pasado…”.
Camelot

Ese tango, llamado Por una cabeza, yo no sé si sea el tango más sexi o sensual para bailar o se preste a que la mujer enseñe el ritmo y la belleza de sus piernas y el contoneo de su cuerpo. Carlos Gardel lo inmortalizó, como inmortalizó cientos de ellos, es, dicen los expertos musicólogos, el mejor tango de Gardel. Un viejo del sanedrín me cuenta que Gregory Peck, en aquella cinta mítica, ‘Matar un ruiseñor’, de la gran escritora Harper Lee, Premio Pulitzer, recién fallecida, aquella que hizo dupla con el otro grande, Truman Capote, para lanzar el libro A sangre fría, lo bailó en esa película. El tango fue escrito en 1935 por el gran Alfredo Lepera, y de allí lo han bailado muchos actores de Hollywood. Quién no recuerda ‘Esencia de mujer’ con Al Pacino, de invidente, bailándolo con la no menos bella Gabrielle Anwar. Esa película se recuerda por ese tango. Como escribiera Julio Cortázar: “Fui una letra de tango para tu indiferente melodía”. En Argentina uno suele ir a los restaurantes de sus bifes famosos, y siempre hay un dueto bailando. En la cena de Estado del presidente argentino, Mauricio Macri y su esposa, con los Obama: Barack y Michelle, cuando dos tangueros lo hacían, de repente el tiempo de su baile terminó. La música guardó silencio. Comenzó, como en las películas hollywoodenses, a sonar ese inmortal tango, Por una cabeza, y muchos sospechamos que el par de bailarines iban sobre la pareja más poderosa del mundo. Ella, sobre el presidente Barack, le tendió la mano invitándolo a bailar, Obama se resistía. Medio chiveado cabeceaba.  El presidente Macri lo animó. Se puso de pie, igual que su esposa con el bailarín tanguero, ambos entraron a la pista y a la historia argentina con el inmortal tango. Obama no baila como argentino, pero tiene el botón nuclear, que da más poder y miedo, pero el baile revivió esas viejas escenas del cine donde usan ese tema, usted inténtelo, abra el Youtube y verá cuántos artistas de fama inmortalizaron ese baile, como lo hizo Al Pacino y Gregory Peck, en sus tiempos, y ahora el Presidente Obama.

 

EL SABADO DE GLORIA
La iglesia católica en su calendario, echó abajo ese llamado Sábado de Gloria. Yo lo recuerdo igual, y para quien esto escribe sigue siendo de la Gloria porque, a mi madre, llamada así, Gloria, la celebrábamos esos sábados.

 

LA NOSTALGIA (VOY Y VENGO)
No es que me sienta nostálgico, ni nada parecido. Triste sí, porque cada que salgo de viaje recuerdo a mi madre, y a mi padre, pues ya no me acompañan. A ella, desde el avión al despegar de Veracruz le daba el adiós, porque ese avión sobrevuela el Panteón Jardín, donde reposan juntos, para siempre, como siempre estuvieron. Aquellos años de la infancia que vuelven a la mente, donde las mañanas felices en un pueblo sin mar y con mucho calor, vivimos nuestros felices días. Como Neruda “cuando empezó a trastear desde temprano entre las cosas que había en su casa, que a sus ojos constituían formidables tesoros. Muchos años estuvo enamorado del baúl en el que su madre había guardado las cartas de amor. Postales escritas a mano en las que un viajero escribía en la máxima expresión amorosa, dejaba todos sus sentimientos con audacia y buenas figuras. Es posible que ésta fuera una de sus primeras experiencias literarias, aunque nunca le fue desvelada la intriga de saber cómo habían llegado hasta allí”. O como la infancia de Borges: “Ya he dicho que pasé gran parte de mi infancia sin salir de mi casa. Al no tener amigos, mi hermana y yo inventamos dos compañeros imaginarios a los que llamamos, no sé por qué, Quilos y El Molino de Viento. Cuando finalmente nos aburrieron, le dijimos a nuestra madre que se habían muerto”. Voy y vengo, como dijo un viajero que emulaba a Marco Polo, si nada pasa y tomo el avión a tiempo, les digo dónde ando y qué cosas miro, y cómo llegué. A veces, y de tanto viajar no debía ocurrirme, cierta vez llegué al aeropuerto Juárez de México y, sorpresa, vi que mi Visa estaba out, sin renovarse, pensé que Obama me la tenía a perpetuidad. Entristece leer en Crónica Tierra Blanca que, en mi pueblo, Tierra Blanca, otros tres jóvenes murieron al inhalar monóxido de carbono en un motel. Oh esa maldita muerte, que ahí pastorea y atrapa jóvenes. Ahí les encargo a los candidatos, a los dos Yunes, uno, Héctor, dice que “¡Está listo!”. El otro, Miguel Angel, repudió en su registro al OPLE (Organismo Público Local Electoral), que es como el ORFIS, no sirve para nada y, además, acusa, que está infiltrado como en los tiempos de la Guerra Fría. Cuiden a Juan Bueno Torio, asegura va en serio, como El Bronco de Nuevo León. Méndez de la Luz con Dante de la manita y el Cuitláhuac rezándole al Peje. Ahí se ven. Voy y vengo. No tardo. Voy siguiendo los pasos de Obama, pero sin el Air Force One.

Visítenos: www.gilbertohaazdiez.com