¿Por qué la tecnología se lleva bien con el frío?

Los centros de datos más importantes en el planeta se construyen en los lugares más fríos

10 octubre 2017 | 11:27 hrs | Nobbot

Decir tecnología e Internet es decir datos. Servicios móviles, aplicaciones en la nube e Internet de las Cosas mueven volúmenes ingentes de datos; una información que hemos dejado de tener en nuestros discos duros y que hemos cedido a compañías externas, lo que no significa que no se almacene en ningún lado.

Los grandes centros de almacenamiento de datos se han multiplicado en los últimos años. Hoy por hoy, existe una capacidad de almacenaje de más de 10.000 exabytes, o 10 billones (millones de millones) de gigabytes. Y sí, en estos centros, llenos de discos duros, servidores y gran cantidad de cables, puede llegar a hacer mucho calor. Por eso la refrigeración se ha convertido en una obsesión de los gigantes tecnológicos.

Facebook y sus más de 2.000 millones de usuarios globales mueven y almacenan datos a mansalva. Por ello, la compañía de Mark Zuckerberg tiene varios centros de datos en todo el mundo. Uno de los más grandes, situado en Fort Worth, necesita 200 megavatios de electricidad para funcionar.

Este consumo, que se repite en muchos otros centros del planeta, significa a su vez una gran cantidad de calor que disipar. Por eso, para ahorrar energía en refrigeración, cada vez un mayor número de data centres se construyen en lugares fríos.

“Toda la energía que consumen los equipos de IT se convierte en calor. Así, un conjunto de servicios que consume 100 vatios genera, aproximadamente, 341 BUT/hora [British termal unit]”, señala un informe de Cisco sobre centros de datos y refrigeración. Esto son más de 85.000 kilocalorías por hora. Lo que se traduce en bastante calor, si no se hace nada por enfriar el ambiente.

¿Y por qué esto es un problema? Si toda la energía que se consume se emite en forma de calor, cuanta más energía se consuma en las plantas (y cada vez se consume más porque son más grandes), más calor hará. A partir de ciertas temperaturas, los componentes empezarán a fallar y los materiales sufrirán.

Entre otras cosas, esto sucede porque el calor reduce la resistencia eléctrica de muchos de los materiales, elevando el voltaje de la corriente que pasa a través de ellos e incrementando el riesgo de que ardan y dejen de funcionar. Así que contener la temperatura es una prioridad.

Según las recomendaciones de la American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers, la temperatura óptima de funcionamiento de los servidores debe estar entre 21 y 24 grados centígrados, aunque es tolerable mantenerla entre 15 y 32. En un primer momento, estas recomendaciones llevaron a las empresas que gestionan los centros de datos a gastar mucho en sistemas de refrigeración. Después comprendieron que se podían ahorrar cientos de miles de dólares si dejaban el control de la temperatura en manos de la naturaleza.

El que será el mayor centro de datos del planeta una vez que esté construido consumirá 1.000 megavatios de energía, todo un récord. Para que no se dispare la factura del aire acondicionado, la empresa Kolos, encargada de su construcción, ha escogido la ciudad noruega de Ballangen, en los límites del círculo polar ártico, para su ubicación.

Sigue leyendo el artículo en: Nobbot