Por qué Italia es la primera gran economía mundial que respalda la Nueva Ruta de la Seda de China

23 marzo 2019 | 12:57 hrs | BBC | Mundo

Es oficial: Italia rompió filas con los otros países que conforman el Grupo de los Siete (G7), que reúne a las 7 democracias más industrializadas del mundo, de cara a China.

En una reunión celebrada este sábado, en Roma, con el presidente chino Xi Jinping, el primer ministro italiano Giuseppe Conte firmó un memorando de entendimiento sobre el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda, el cual ha generado recelo en Occidente.

El viceprimer ministro de Italia, Luigi Di Maio, del Movimiento 5 Estrellas estuvo presente en el acto, no así su aliado en la coalición Matteo Salvini, cuyo partido de derecha, La Liga, comparte las reservas de los otros miembros del G7 de permitirle al gigante asiático mayor acceso a sus mercados.

El memorando es uno de un conjunto de acuerdos bilaterales que incluyen inversiones chinas en los puertos italianos, en la banca y la construcción y en el comercio de productos agrícolas.

La iniciativa, emblema del gobierno de Xi, es un ambicioso plan de infraestructuras que, al igual que la antigua ruta comercial marítima, tiene como objetivo vincular a China con Europa, Medio Oriente y África.

Para Italia, podría significar una potencial inundación de inversiones y un mayor acceso a los mercados y las materias primas de China.

Pero en medio de la creciente influencia del país asiático en el mundo y las dudas sobre sus verdaderas intenciones, los aliados occidentales de Italia en la Unión Europea (UE) y Estados Unidos están preocupados.

Por tierra y por mar

La Nueva Ruta de la Seda tiene en realidad otro nombre oficial: Yīdài yīlù (Una franja, una ruta) o en inglés Belt and Road Initiative (La Iniciativa de la Franja y la Ruta -o BRI, por sus siglas en inglés-), y consiste en una ola de fondos chinos para grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo.

El objetivo del país asiático es acelerar la llegada de sus productos a mercados más lejanos. Para los críticos, también representa una apuesta audaz para aumentar su influencia geopolítica y estratégica.

China ya ha financiado trenes, carreteras y puertos, y las empresas de construcción chinas han obtenido contratos lucrativos para conectar puertos y ciudades, financiados por préstamos de bancos chinos.

Los niveles de deuda que las naciones africanas y del sur de Asia tienen con China han generado preocupación en Occidente, pero se han construido carreteras y ferrocarriles que de otro modo no existirían:

Italia, sin embargo, será la primera potencia europea ymiembro del Grupo de los Siete (G7), que reúne a las 7 democracias más industrializadas, en tomar el dinero ofrecido por China.

Pese a que el país europeo es una de las 10 economías más grandes del mundo, hoy se encuentra en una situación peculiar.

El colapso de un puente en Génova, en agosto pasado, mató a decenas de personas y convirtió la infraestructura desmoronada de Italia en un problema político importante por primera vez en décadas.

Y la economía italiana está lejos de estar en auge.

El país entró en recesión a fines de 2018 y su nivel de deuda nacional está entre los más altos de la eurozona.

El gobierno populista de Italia llegó al poder en junio de 2018 con planes de alto gasto, pero tuvo que dar un paso atrás luego de un enfrentamiento con la UE.

Es en este contexto que se dio el acuerdo de China: fondos que podrían rejuvenecer a las grandes ciudades portuarias de Italia, que están a lo largo de la milenaria Ruta de la Seda marítima.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha mencionado a las ciudades de Trieste y Génova como posibles candidatos a ser renovados.