Por la verdad y la confianza

26 noviembre 2018 | 8:54 hrs | | Zayda Lladó Castillo

POZA RICA Y LA SEC. 30 DEL STPRM: 8 DECADAS DE OBRAS

Por Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

Asistí el pasado miércoles 21 de noviembre al Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la Universidad Veracruzana, sito en la calle Juárez esq. Betancourt de la ciudad de Xalapa, a presenciar la presentación del libro: “MEMORIA VIVA DE POZA RICA: OCHO DÉCADAS DE LA OBRA SOCIAL DE LA SEC. 30 DEL STPRM”, de la autoría de Claudia Domínguez, Román Güemes y Dunia Salas, quienes realizaron un excelente trabajo de investigacion documental y de campo, con la participación también de Wilbert Arreola en la parte de imágenes, diseño editorial y formación.

Todos con su esfuerzo hicieron realidad un trabajo de primer nivel, de mucha calidad en su contenido—con una portada bellísima– y muy cuidado en todos sus detalles.

La presentación estuvo a cargo de los investigadores antes citados, junto con el Mtro. Saúl Moreno Andrade, actuando como moderadora la Mtra. Elissa Rashkin, quien abrió las puertas de ese Centro de estudios para recibir a los invitados, destacando la presencia del Secretario General de la Sección 30 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) de Poza Rica, Juan José Sony Solís y miembros de su dirigencia, así como de diversos amigos y amigas que por el hecho de haber nacido o radicado en Poza Rica en alguna época en particular , le tenemos cariño a esa tierra generosa a la que tenemos siempre presente en nuestro corazón. El ambiente fue cálido, de amigos, lo que hizo que este evento tuviera la importancia y lucidez que mereciera.

Como decía, dicha obra se basa en una investigacion documental y de campo muy valiosa, que recopila testimonios de personajes –perfectamente elegidos por los autores–que vivieron la época de oro del petróleo en la zona norte de estado de Veracruz, además de un sinnúmero de citas de autores regionales , tales como: Leonardo Zaleta, José Luis Rodríguez Badillo, Sinesio Capitanachi, así como de Ella Quintal, Eduardo Herrera, Román del Valle, entre muchos otros autores e investigadores citados del Colegio de México y de la UV, que han escrito sobre la evolución de esta región petrolera y de su industria. Y aquí hago un agradeciendo especial a los responsables de la obra, por haber incluido en sus páginas 97, 98 y 102, párrafos de uno de mis artículos que más me ha gustado y que apareciera en mi columna “Por la verdad y la confianza” en el año 2010: “El Parque Merino y la Cancha Bermúdez. Por la senda del recuerdo “. Lo que mucho agradezco.

Pero volviendo al libro, llama la atención la narrativa y la imágenes, cuando se empieza asentar la industria en 1932 en los terrenos lodosos del kilómetro 56, dando pie a la mejora de los trazos de los caminos de terracería hacia Coatzintla, Papantla y Tihuatlán; de los habitantes de la antigua congregación Poza de Cuero ( Kilómetro 52 dependiente de Coatzintla) como parte de la ruta de la vía del ferrocarril Cobos (Tuxpan)-Furberos y la llegada de muchas partes de la República, de los jóvenes que eran contratados como trabajadores de las compañías extranjeras y que fueron asignados a la construcción de los pozos donde se extraía el petróleo bajo el sol quemante; campos que se fueron extendiendo con los años en toda esta región y que unidos a los otros de la zona norte—como el pozo número 4 de Cerro Azul– hicieron en el momento, que Veracruz se distinguiera como el polo de desarrollo del petróleo más importante de México y de América.

Esas primeras generaciones de trabajadores, vieron nacer también a su sindicato el 12 de febrero de1937, la sección número 30 del STPRM, como una organización que en adelante velaría por sus intereses y generaría para ellos con los años , una obra material, cultural y recreativa de gran nivel. Igualmente fueron testigos de la llegada y presencia de las compañías petroleras que extraían el petróleo a manos llenas y que no redituaban al país lo que realmente merecía recibir, lo que motivó la expropiación petrolera del año1938 promulgada por el Presidente Lázaro Cárdenas.

A las siguientes generaciones les tocó vivir el nacimiento de Poza Rica, como municipio libre en 1951, les constó la evolución vertiginosa en la época de los 50 y 60 del siglo XX en que Poza Rica y la zona norte de Veracruz, alcanzaban elevadas cifras en producción de crudo, coincidiendo también con la época de la construcción de obras de relevancia conducidas por hombres visionarios como el Ing. Jaime J. Merino, que como superintendente de la industria regional entre los años 1941 a1958 le dio a Poza Rica y la región, edificios, canchas , campos deportivos, clubes, puentes, colonias perfectamente trazadas, etc. siendo un esfuerzo entre empresa, sindicato y autoridades municipales que unidas lograron mucho para esta ciudad.

El sindicato petrolero de la sección 30 ha cumplido a través de más de 8 décadas con creces su función de defensor permanente de los derechos de sus agremiados y lo seguirá haciendo , pese a los tiempos difíciles de los últimos años en que la industria petrolera, al frenar los proyectos de exploración y explotación en la región norte del estado, ha hecho que se resientan sus efectos deteniendo contrataciones o generándose despidos, sin embargo las garantías para los trabajadores de base ha estado asegurada y la obra material, cultural, deportiva y recreativa que a los mismos les ofrece, no ha sido detenida.

Sin embargo, es prudente mencionar la necesidad actual de esta región de ser tratada con justicia para hacer que recupere su dinamismo y continúe con su desarrollo ascendente, demandando hoy el apoyo del próximo gobierno federal, para que no la olviden y se promuevan nuevos yacimientos que seguramente existen.

Porque así lo dicen los veteranos de la industria en Poza Rica: “donde hubo chapapote en el pasado, ahí está la marca del oro negro veracruzano que la sabia naturaleza lo colocó en el lugar exacto y no lo deja secar, para bien de la prosperidad de sus habitantes “.

Hoy la mayoría de sus fundadores ya se adelantaron, pero son ahora los hijos y nietos de éstos, quienes continúan sacando adelante la labor encomendada. Por eso el libro: “MEMORIA VIVA DE POZA RICA: OCHO DÉCADAS DE LA OBRA SOCIAL DE LA SEC. 30 DEL STPRM”, vale la pena adquirirlo para conocer la historia, lejana y mediata. Siendo un documento que se convierte en un reconocimiento a la sección número 30, pero también un homenaje a una ciudad generosa y hospitalaria, Poza Rica, que le ha dado mucho a todos y a la que no se le debe soslayar del desarrollo presente y futuro de Veracruz y del país.
Gracias y hasta la próxima.

 

Esta es opinión personal del columnista