Política y régimen democrático

10 agosto 2015 | 13:34 hrs |

En verdad interesantes los foros que ha estado organizando la Secretaría de Gobierno del Estado de Veracruz, a través de la Dirección General de Desarrollo Político e Institucional a cargo del Lic. Fernando Sánchez García, y en especial el del pasado jueves 6 de agosto–al que asistí con gusto porque el tema siempre ha sido de mi agrado–, en el que se abordó el de:  “Política y Régimen Democrático” y que tuvo como ponentes principales al Dr. Francisco Monfort Guillen investigador de la UV y al Mtro. Gilberto Salazar Ceballos integrante del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Foros a los que se debiera dar mayor publicidad, por lo mucho que nos ofrecen para hacer consciencia ciudadana y ampliar la cultura política en nuestro estado.

Las excelentes exposiciones de ambos ponentes, me hicieron reflexionar sobre la importancia de la politica dentro de los regímenes democráticos, en especial en las últimas fechas, en que la Nación camina con nuevas reglas que regulan los procesos político-electorales– como ya lo probamos el pasado 7 de junio–, y que hoy obliga como consecuencia, a reformar las instituciones políticas y gubernamentales, para responder cada vez mejor a los nuevos retos que el país demanda y aspirar a la democracia, como una forma de vida basada en el mejoramiento de los mexicanos.

Pero vámonos por partes. Aunque no pretendo hacer un analisis del tema a partir de la historia y filosofía política, sí deseo tratar de aclarar los conceptos para ubicar el mismo. Luego entonces trataré de responder de manera muy sencilla la siguientes pregunta ¿Qué es un régimen politico y que es un régimen democrático?. El primer concepto nos lleva a entenderlo como: “un conjunto institucionalizado de principios, normas y reglas que regulan la forma en que los actores se relacionan en un contexto dado de acción” (Nohlen, 2006) [1]. Es decir nos refiere a una forma de orden de gobierno (Thibaut, 2006) y se compone de ciertos elementos, entre los principales estan:

  • Las formas de acceso al poder de gobierno (formales y no formales)
  • El ejercicio del poder o acción del estado.
  • La relación con las fuerzas opositoras.

Elementos que permiten distinguirse en dos tipos de regímenes políticos: los no democráticos y los democráticos.  Los primeros,  caracterizándose por el ejercicio del poder en forma arbitraria: la concentración de éste en un individuo o grupo, la represión a cualquier tipo de oposición, el establecimiento de la censura cultural e ideológica, etc.,  sustentado en posiciones ideológicas extremas y en una arbitraria interpretación de las leyes o el acomodamiento de las mismas a conveniencia, entre otros aspectos. Entre algunas formas de regímenes no democráticos estan: el autoritarismo, el absolutismo, el totalitarismo, etc., que corresponden a sistemas dictatoriales en donde el poder absoluto lo ejerce un sólo hombre, un grupo,un partido, etc.,  se impone una posicion ideológica y política que no admite una visión contraria y que cualquier forma de oposición se inhibe o elimina a traves de la fuerza.

En el caso de los regímenes democráticos, para entenderlos , tenemos que comparar los regímenes modernos de los antíguos. En los antiguos, las decisiones del pueblo se tomaban en asambleas abiertas y los acuerdos se tomaban por aclamación o unanimidad. No era admitido el disenso ya que se consideraba que las diferencias contravenían el sentido de comunidad. [2] Lógicamente la democrácia abierta, “del pueblo”, tuvo sus problemas, como dijera Sartori (2009): el poder popular actuó como una máquina pesada en que la muchedumbre aprobaba y desaprobaba frecuentemente leyes y su poder ilimitado e incontrolado no conocía fronteras en su ejercicio[3]. De ahí que naciera entonces la democracia representativa. El único parecido de la democracia moderna con la democracia antígua es que las dos poseen el mismo principio de legitimidad (Sartori 2009).

En los siglo XVIII y XIX resurge el concepto de democrácia, pero dentro de una concepcion diferente, la titularidad del poder le sigue perteneciendo al pueblo, pero su ejercicio se lo delega a los representantes seleccionados mediante elecciones. Por eso la democrácia actual es, por definición, representativa. Luego entonces ésta opera bajo dos principios, el de la representación política (elecciones libres , plurales y representantivas)  y el del principio de mayoria ( es decir, que en ausencia de unanimidad el criterio para las decisiones políticas será hacer valer el principio de la mayoría y el respeto a los derechos de las minorías) .

Luego entonces, volviendo al contexto de las definiciones, el régimen político se entiende como:  el principio de legitimidad de la democrácia según el cual el pueblo tiene derecho a autogobernarse y decidir su propio destino; y en el caso del régimen democrático, alude a:  las reglas que caracterizan a un gobierno y que definen las formas de acceso al poder, cómo se ejerce, y cómo se actua frente a la oposición. (TEPJF, 2011). Ambos conceptos tienen un objetivo evidente, el derecho y libertad del pueblo a elegir a los mejores hombres y mujeres como sus representantes, para que en el ejercicio del poder, contribuyan al mejoramiento de la sociedad.

Pero, situándonos en nuestra época, ¿tales principios son asumidos en su real significado en la actuación política? . La respuesta es: NO TOTALMENTE.

No totalmente porque, si bien es cierto que en México se ha logrado avanzar sustancialmente en el tránsito a la democracia, pues se han superado aspectos que la frenaban como: el régimen del presidencialismo sin límites, del partido sin competencia, de las elecciones sin garantia de respeto a la voluntad ciudadana, del estado grande y de la sociedad pequeña, etc., hoy podemos visualizar nuevas normas en la competencia politica, con un sistema de partidos competitivo, con elecciones libres, con controles rigurosos en los gastos electorales de los partidos y candidatos, con mayor igualdad de participación de las mujeres y hombres y sobre todo, la apertura a la participación electoral ciudadana al margen de los partidos políticos, etc., lo que hace pensar que el meollo del problema no esta entonces, en el régimen democrático mexicano , sino en el régimen político-gubernamental, que necesita con urgencia perfeccionamiento.

Mientras sigamos viendo falta de voluntad de los gobiernos de colocar a los hombres y mujeres idóneos en los puestos de la administración pública mexicana, mientas exista incapacidad de liderazgo en los puestos directivos en los niveles: federal, estatal y municipal, mientras sigamos viendo prácticas indeseables en los niveles , particularmente superiores, de la escala gubernamental: corrupción, deshonestidad, oportunismo, impunidad, etc., seguiremos estando estancados en eso que el Dr. Monfort, llamaba en su conferencia: “entramado institucional”– que lleva al gobierno a presentarse como débil, inútil, absoleto o atrofiado, donde prevalece la discrecionalidad, la ineficiencia burocrática, las inercias centralizadoras y las costumbres, prácticas y arreglos al margen de la Ley, que no nos permiten como mexicanos, transitar y profesionalizar la politica y menos lograr la solución de nuestros problemas con visión y planeación objetiva, que finalmente se refleja en estancamiento en lo general y en lo particular.

Luego entonces, si ya tenemos un excelente avance en la formas de acceder al poder, ahora el interes es, hacer que los que lleguen, realmente sirvan a la sociedad desinteresadamente. Pero para ello necesitamos, por una parte,  perfeccionar el gobierno, haciéndolo también representativo de buenos elementos con: capacidad, honestidad y eficiencia e igualmente culturizar la sociedad, es decir, transitar y generalizar la cultura politica para que impacte a todos los contextos, familiares, educativos, gubernamentales y ciudadanos y a todas las clases sociales y económicas,  para que cada mexicano posea consciencia ciudadana y pueda saber decidir lo mejor para sí y para lo que convenga a su muncipio, estado o nación.  En suma, para realmente tener acceso a todos los beneficios de una verdadera “liberalización” del sistema democrático y político mexicano al que aspiramos.

La política es el arte del mejoramiento del ejercicio del poder pero ésta debe estar basada en principios que sólo los buenos hombres, preparados y cultivados moral e intelectualmente, pueden lograr operar con eficiencia para el bien común.

Por eso, felicito toda iniciativa que lleve a abordar estos temas coyunturales en la sociedad y ojalá haya más personas interesadas en concurrir a estos Foros que organiza la Secretaría de Gobierno a traves de la Subsecretaría de Desarrollo político, para eliminar la ignorancia y los prejuicios hacia la política y sus actores.

En verdad vale la pena cultivarse, aprendiendo de los expertos y de la opinión objetiva de la sociedad. Eso nos hará mejores personas y grandes ciudadanos .

Gracias y hasta la próxima.

[1] Dieter Nohlen, Coord. 2006. Diccionario de Ciencia Política. México: Porrúa/El Colegio de Veracruz.

[2] Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Centro de Capacitacion Judicial Electoral, (2011), Régimen democrático, Libro de Texto, Mexico, DF.

[3] Sartori, Giovanni (2009) La democracia en 30 lecciones, Taurus, México