Policías: a la guerra y sin fusil

20 junio 2017 | 18:03 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

A PROPÓSITO del boletín que hace llegar la Coordinación General de Comunicación Social del “Gobierno del Cambio”, en el que anuncia que a partir del miércoles (mañana para ser concretos) arrancará un nuevo operativo de seguridad (¡otro más!) que consiste en el reforzamiento de policías en zonas con mayores índices delictivos, cancelándose, paralelamente, los días francos a todas las corporaciones, un grupo de uniformados inconformes nos hace llegar una carta en la que lamentan la decisión del mandatario Estatal, pues consideran que son ocurrencias, ya que en realidad, lo que necesitan las fuerzas de seguridad del Estado es gasolina, automotores en condiciones óptimas, armas, pertrechos, municiones y mejores salarios, pues las unidades, por lo menos el 50 por ciento se encuentran en mal Estado, mientras que el resto de plano están paradas por falta de mantenimiento, lo que hace imposible penetrar hasta donde se guarecen la delincuencia por el riesgo de que en una persecución se queden varados y a merced de los malosos. Muchas de las patrullas están en corralones –“y bastaría que se den una vuelta para que lo comprueben”-, en el colegio de policía y afuera de las comandancias regionales. Según la misiva que nos han hecho llegar, en muchas partes los vales de gasolina se agotan y los elementos deben poner de su bolsillo, recursos que no les devuelven.

EN EL documento los elementos policiacos se dicen sorprendidos del anuncio del Gobernador, porque a muchos ni siquiera les han avisado, además de que “ya de por si nos obligan a prestar servicio sin descanso”, lo que mantiene agotada a la policía que en ocasiones es comisionada sin previo anuncio a lugares de conflictos. Para colmo, aseguran, en ciertos municipios existe una alianza entre grupos delincuenciales y policías municipales, lo que dificulta a los Estatales las tareas de investigación y patrullaje, pues en ocasiones son víctimas de emboscadas como ha ocurrido en varias ocasiones, o se alerta a la delincuencia para evitar que se les detenga.

EN SUMA, se nos informa que este “nuevo operativo de seguridad” no deja de ser una ocurrencia, pues primero debió meterse al orden a policías municipales, reparar a conciencia las unidades que serán utilizadas, fortalecer la entrega de combustibles, armas, municiones y pertrechos, y establecer mecanismos de actuación, y no como ahora que trabajan sin un programa que les permita avanzar en las investigaciones de grupos criminales, y acaso por ello se ha intensificado el número de levantones, ejecuciones, secuestros y asaltos, ya que la policía Estatal solo actúa como preventiva. En fin, es el sentir de un grupo de elementos que nos piden el anonimato por temor a represalias, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, y vaya que tienen razón. Ya otros jefes policiacos nos habían contado en qué condiciones están trabajando, actualmente, sin un plan previo que les permita avanzar y cumplir con los objetivos de su actividad.

DICE EL Gobernador que el reforzamiento de las tareas de Seguridad Pública serán en todo el Estado, “en particular en las regiones en donde hemos advertido algún crecimiento de incidencia delictiva” (que es casi toda la Entidad), pero lo curioso es que se pretende con los mismos elementos resolver el conflicto, ya que apenas el viernes pasado, sin mayor explicación, el “Gobierno del cambio” corrió a 200 cadetes del Colegio de Policía por, supuestamente, no aprobar exámenes de control y confianza después de meses de preparación y adeudo de becas, aunque de acuerdo a uno de los cesados, Abraham Esteban García, a cada uno de los despedidos provenientes de distintos Estados del País les adeudan 15 mil pesos por 5 quincenas que no les pagaron luego de trabajar 2 meses y medio para la Secretaría de Seguridad Pública en desalojos, rondines y operativos.

PERO EL director de la Academia, Julio César Sosa Mirós, en una salida que se antoja infantil ante la falta de argumentos y dinero, les informó que todos serían despedidos por no aprobar exámenes de confianza para formar parte de la Policía Estatal, a pesar de que la mayoría no había hecho, todavía, las pruebas correspondientes. Fue tal la prepotencia del funcionario que los afectados se manifestaron en la explanada de la institución para exigir que les fueran pagadas quincenas atrasadas y la liquidación correspondiente, por lo que Sosa Mirós amenazó con desalojarlos con granaderos, aun cuando durante su estancia como estudiantes no tuvieron ningún apoyo de la Academia y debieron pagar ellos mismos su equipo. Vamos, hasta el Secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié confirmó que el director de la Academia de Policía corrió a 200 cadetes sin darles una explicación y con un trato indigno, y advirtió que se iniciará un procedimiento en contra de este. “Fue una disposición que tomó el director de la Academia, se hace la evaluación ya cuando están en el curso básico y resulta que algunos no aprobaron el examen, entonces, no pueden ser aceptados como policías, pero aquí lo malo fue como trataron a los cadetes. Se les debió haber tratado con dignidad, y como se les trató”.

Y UNO se pregunta: ¿con los policías que ya se tienen combatirán ¡ahora sí! a los grupos delincuenciales, cuando hasta el momento no han funcionado las “estrategias” pese a mayor presencia de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Marina-Armada de México, Gendarmería y otras? Y es que el problema no es de hombres sino de apoyo por parte del Estado, porque si los van a mandar a la guerra sin fusil, no tiene caso arriesgarlos a enfrentamientos donde podrían perder la vida, sobre todo porque la mayoría son proveedores del hogar, esposas, padres e hijos que ven por sus papás. Sin duda, algo se tiene que decir ante tanta y semejante violencia que a diario está cobrando la vida de entre cinco y ocho personas, y no precisamente de la delincuencia, sino empresarios, comerciantes o ciudadanos víctimas de secuestro o extorsión, asaltos, levantones y enfrentamientos sin sustento. Sin duda, el Gobernador tenía que salir a dar un discurso ante tanta inseguridad pero, insistimos, no se trata de usar a la policía como “carne de cañón”, hay que dotarlos no solo de pertrechos y unidades en buen estado, combustible e, incluso, mejores salarios y prestaciones. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista