¡Perote, ardió de júbilo!

30 abril 2018 | 11:50 hrs | | Marcos Cruz Morales

Por El Tlacuilo

 

HACIA PEROTE
Para viajar de Xalapa a Perote por la carretera de cuota hay que llevar el hígado bien asentado para pagar el peaje, que es uno de los más caros del país. Del 2012 para acá su precio pasó de cien pesos, cuando la inauguró Felipe Calderón y el innombrable, a más de ciento cuarenta pesos actualmente, es decir, un incremento del cuarenta por ciento, en seis años.

Al cobro hay que agregarle que el peralte de las curvas nunca quedó bien, y si se combina con el exceso de velocidad es mortal. Ha habido una serie de accidentes, algunos fatales como el del pasado domingo por la mañana, en donde el conductor de un vehículo particular se volteó y perdió la vida.

De regreso preferimos la carretera libre, que por cierto está en óptimas condiciones, y nos implica (si está despejada) solamente quince minutos más de trayecto: En ese caso (de viajar por la libre) le recomendamos “pagar peaje” en la Joya, en el merendero de “don Darío”.

 

BASTA DE QUEJAS Y VAMOS AL POR QUÉ
Pero bueno, valía la pena echarse el viaje, para observar el evento que se llevaría a cabo en Perote, el inicio de campaña de Pepe Yunes. Además, de que varios priistas tuvieron la atención de enviarnos invitación; y como decía mi sabia abuela: “hijito, ve siempre donde eres bien recibido, no vayas a donde no te invitan.” Pues, que “nos lanzamos.”

Citados a las diez de la mañana, algunos llegaron desde las nueve; el evento comenzó a la una de la tarde, así que hubo tiempo para tomar un prolongado baño de sol peroteño.

El evento (que en realidad debía comenzar a las once) se retrasó debido a una “falla” en la planta de luz rentada para el acto proselitista; la falla -al parecer- fue cortesía del mismo personaje que le regaló unas botargas de Hugo Chávez a Cuitláhuac García, para su arranque de campaña.

 

NUEVO ESTILO
En el presídium hubo muchas caras nuevas, algunos asistentes comentaban que es “el nuevo PRI”. Qué bueno, porque el viejo PRI está el presidio y ya nunca más estará en presídium, se decía.

“En corto”, muchos de los personajes asistentes daban sus puntos de vista de la campaña. Los pesimistas se decían seguros de poder remontar las encuestas que no les favorecen, mientras que los más optimistas y más cercanos a la campaña, expresaban que: “han estado tejiendo fino, por debajo de la mesa, y que la sorpresa en las urnas será de pronóstico reservado.”

“La guerra es contra una elección de estado”; aseguraban otros. Se dicen conscientes de eso, y dispuestos a morir en la raya.

Entre la concurrencia había familias que aprovechando la sombra de debajo de las gradas, acampaban y se resguardaban del sol.

Diversos sectores del PRI echaban loas. Estuvieron presentes varios delegados federales, algunos diputados locales y federales.

La suma del conglomerado debió rebasar los quince mil asistentes. Se observó un priismo bien aceitado, en donde “cada quien hizo lo que tenía que hacer”; no faltó ni el “Loco Ochoa” con su megáfono asesino.

 

PINTÓ SU RAYA
Ya en el plano formal, el candidato Pepe Yunes pintó su raya con el actual gobierno estatal, dijo durante su discurso: “Han sido ya diecisiete meses de una nueva administración, diecisiete meses con recursos, oportunidad y hay que decirlo, acompañamiento puntual del gobierno de la República, que nunca ha dejado de ser solidario con Veracruz, que nunca ha sido omiso, que nunca ha distinguido entre colores de partido y después, de estos diecisiete meses, Veracruz ha retrocedido, hoy la inseguridad marca los días de las familias veracruzanas, de norte a sur, de este a oeste, en lugar de avanzar hemos retrocedido, y como respuesta simple y llanamente escuchamos discursos vacíos”… ¡Duro y a la cabeza!

Después, se comprometió a hacer lo que ha hecho durante toda su trayectoria política, dar resultados; lo hizo bajo el slogan de “¡yo me ocupo!”

Uno de los momentos que más alborotó a la gente, fue cuando todos los candidatos de la coalición “Por un Veracruz Mejor” pasaron juntos al corredor de los discursos.

 

LA CHORCHA
En la verbena no faltó el niño extraviado que desde los micrófonos del presídium fue voceado hasta que apareció su señora madre. Tampoco quedaron a un lado los “huidos” que buscando sombra fueron a parar a una fonda de picadas y quesadillas ubicada a un costado del deportivo Ánimas; eso me lo platicó el primo de un amigo; hasta me dijo que estaban rete ´sabrosas, sobre todo acompañadas de una agua de Jamaica (color rojo en homenaje al PRI) bien fría.

Ahí, entre salsa y masa, la efervescencia política también estaba presente, a base de anécdotas que muchos priistas vivieron junto a su ahora contrincante, cuando fue militante y hasta presidente estatal del tricolor.

La charla estaba más picosa que la salsa (según los datos que nos pasó el primo del amigo antes citado).

Entre bocado y bocado juraban que estaban seguros de que él fue, y solo él, quien le mandó las botargas de Hugo Chávez a Cuitláhuac García, “es su estilo”, argumentaban. “¿Recuerdan cuando le envió los travestis a Cuauhtémoc Cárdenas?”, conversaba otro.

Algún otro comensal, del que “su pelo ya pintaba algunas canas” advertía: “hay que estar preparados para todo, porque hasta ahorita no se ha metido con nosotros, pero no tarda, lo conozco bien”… Mientras que el de la empanada de queso con carne salada le reconvenía: “¡¿No se ha metido?! ¿Pues entonces quién nos cortó la luz?”

De repente, a la voz de: “¡Vámonos que ya va a hablar el candidato!” se retiraron todos, dejando solamente al primo de un amigo, que con tristeza descubría que la bola de tragones que se fueron, habían dejado a la fonda sin nada de comida para vender … cabe aclarar, en resguardo del honor de los comensales, que pagaron puntualmente su cuenta; no les sobrecogió el síndrome de Julen Rementería; que no le pagó la boleada de su calzado al “Bolero Mágico de Papantla”.

Así más o menos se vivió, el inicio de la campaña más importante de los últimos tiempos para el PRI.

Esta es opinión personal del columnista.