Pensaban que todo era normal

7 noviembre 2016 | 22:17 hrs |

La insoslayable brevedad

Por Javier Roldán Dávila

Quisieron salir de pobres y se convirtieron en miserables

Pasan los días y es difícil comprender lo que pasó en Veracruz a la luz del análisis histórico, sociológico, político, sicológico o,  incluso, de lo paranormal.

El saqueo presupuestal y el desgaste de las instituciones no tienen parangón, aunque suene a lugar común.

Es imposible comprender a un “gobernador” luciéndose con su mujer al regalarle joyas, con valor superior a los doscientos mil dólares, por motivo de su cumpleaños o solicitando le compren, a él, una lancha a la altura de su “investidura”, de casi un millón de billetes verdes. Todo con cargo al erario.

También resulta incomprensible como es que la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, guardó silencio por varios años ante las raterías que ya habían sido denunciadas. La PGR por el estilo, fue omisa.

No hay explicación para los dichos del gobernador interino, Flavino Ríos, cuando afirma que le prestó un helicóptero a Duarte, pero que no se imaginó que fuera para huir.

Otro misterio es como los secretarios de Finanzas desviaban los dineros etiquetados y no pensaban que “estuvieran violando la ley”.

Otro tema que no tiene perdón de Dios o comprensión de un sicoanalista, es la conducta y personalidad de funcionarios que robaron el presupuesto de salud o educación.

Podríamos agregar más “perlitas”, pero la única conclusión a la que llegamos, para entender este galimatías, es que los “servidores públicos” pensaban que todo lo que hacían era normal.

O sea, los “locos” somos el resto.