Peña Nieto el presidente ‘fuga-nauta’

3 octubre 2016 | 12:38 hrs |

Mañoso, no le sacó pasaporte a la conciencia

Por: Javier Roldán

Alrededor de 40 giras internacionales ha realizado el presidente Peña Nieto en sus casi cuatro años de gobierno, el promedio nos indica que al final de su mandato, se erigirá con el Guinness Record en la materia.

La pregunta es: ¿con algún provecho?

La presumible respuesta es que no, Peña Nieto parece usar estos viajes como pretexto para evadirse de sus quehaceres reales: mantener la gobernabilidad democrática en México.

Basta analizar el más reciente de los periplos: su asistencia a las exequias de Shimon Peres.

¿Qué carajos tenía que hacer el mexiquense en ese evento?

Bajo el análisis del sentido común ninguno, la relación comercial de México con Israel no es relevante aunque exista un Tratado de Libre Comercio con más de 15 años de antigüedad, dicho acuerdo obedece, más a los intereses de Estados Unidos, que a los de nuestro país.

Con el tema del conflicto en Medio Oriente la posición de México debe ser la de mantener una observancia discreta (que le pregunten a Luis Echeverría los costos de “andar de ajonjolí de todos los moles” en dicho problema), no debemos inmiscuirnos, de más, en asuntos que no están dentro del interés geopolítico nacional.

Peña Nieto ya cometió un error garrafal al condenar el terrorismo del EI (¿acaso sancionó los bombardeos a la población civil en Siria de Francia, EU y Rusia?) en su visita a la COP21, nos metió en un berenjenal de forma gratuita.

La relación con el vecino del norte vive momentos complicados gracias a las “genialidades” de Luis Videgaray. Cuba y el resto de Latinoamérica, no nos consideran un interlocutor válido ante Washington, prefieren al Vaticano.

En Jerusalén los protagonistas fueron Barack Obama y Bill Clinton, además del presidente palestino, Mahmud Abas, por el apretón de manos con su adversario Benjamín Netanyahu, primer ministro israelita. Peñita, con la pena, no figuraba ni en la primera fila.

Nadie puede oponerse a profundizar las relaciones diplomáticas con Israel, pero eso pasa, en principio, por mantener  excelentes vínculos con nuestra área de influencia, lo demás…es hacerse tonto.

¿A qué fue Peña Nieto a Israel?

Trastornos obsesivo-compulsivos con cargo al erario.