Peña, con apoyo del Senado, también busca su ‘blindaje’

31 octubre 2016 | 21:28 hrs |

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

Lo bueno es que se levanta sin ganas de ‘joder’ a México

Bien señala el analista José Antonio Crespo, que con el nombramiento de Raúl Cervantes Andrade al frente de la PGR, el presidente Peña busca garantizarse un retiro sin sobresaltos de tipo legal.

Resulta que para el 2018, entrará en vigor la Fiscalía General de la República y quien funja como titular de la Procuraduría en ese momento, lleva mano para asumir el nuevo cargo que tiene una duración de nueve años.

Entre las motivaciones para la creación de la Fiscalía hay una fundamental: la autonomía del o de la titular.

Sin embargo, con Raúl Cervantes se dan al menos dos situaciones que cuestionan su independencia: su militancia priista y su cercanía política con Los Pinos.

El señor Cervantes es primo hermano de Humberto Castillejos Cervantes, Consejero Jurídico de la Presidencia (quien previamente lo promovió para que llegara de Ministro de la SCJN, pero precisamente, el conflicto de intereses lo impidió), la troika se completa con Alfredo Castillo Cervantes ex virrey de Michoacán, el otro primo incómodo.

En este contexto, resulta harto contradictorio que los senadores, sobre todo los de la oposición, hayan aprobado la llegada de Cervantes a la PGR, como si se tratara de un mero trámite. La explicación más lógica nos señala que debió darse un reparto de posiciones para que todo mundo quedara contento.

La conclusión a toda esta trama de complicidades es sencilla: Peña Nieto busca blindarse jurídicamente con un Fiscal salido de su cuadra y todo indica, que los actuales senadores, ex compañeros de Cervantes, aspiran a lo mismo, nueve años, a partir de 2018, sin ser molestados por la justicia mexicana en lo absoluto.

¡Ah!, pero eso sí, el mexiquense se inconformó contra la misma intentona de los Duarte y Borge…aplíquese la ley en las mulas de mi compadre.