Panistas y perredistas en fuga

4 octubre 2017 | 18:47 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

ALGO QUEDA claro en el proceso electoral en turno: que sin alianza ningún partido gana, por más que los abanderados a la Presidencia o a la Gubernatura del Estado tengan respaldo popular, carisma y propuesta, y menos en circunstancias como se vislumbra la elección de Julio. No habrá dinero para comprar conciencias como antaño, y las redes sociales estarán vigilantes de todos aquellos que no necesitan los recursos, a fin de que no se excedan en gastos autorizados. Y es que los sismos de Septiembre cambiaron las perspectivas proyectadas hasta poco antes del acontecimiento: los recursos de los partidos el próximo año serán aplicados a la reconstrucción, algo con lo cual pretenden algunos aspirantes ganar confianza ciudadana, cuando en realidad no están haciendo nada que se les agradezca, pues los dineros no son ni de los institutos políticos ni de sus dirigentes, sino producto de impuestos pagados por la sociedad, y que en honor a la verdad deberían anularse de una vez por todas, y aplicarse en beneficios sociales como el campo, tan abandonado por las distintas instancias de Gobierno, la educación, hospitales en zonas de difícil acceso donde hombres y mujeres siguen muriendo de enfermedades comunes, y en todo aquello que presenta rezagos y que nos convierte en un País tercermundista o “en vías en desarrollo”, según expertos en planeación, muy a pesar de que desde 1938 se expropió la industria petrolera que ha enriquecido a unos cuantos y ha provocado desventuras a la sociedad en el habitat (ríos, lagos, lagunas, mares y zonas cultivables) y ahora, para variar, con el potencial resurgimiento de los llamados huachicoleros.

PERO VOLVIENDO al tema inicial, en la guerra por la Presidencia de la República y las gubernaturas que estarán en juego el próximo año, incluida, la de Veracruz, solo el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano han logrado consolidar un frente amplio que al final del día podría engendrarles una desbandada monumental al interior del “blanquiazul” y del “Sol Azteca”, esto debido a la inconformidad que ha provocado la negativa de los tres dirigentes coaligados de realizar una elección abierta para designar al aspirante presidencial, y los benefactores en caso de producirse las renuncias en bloque serían, sin duda, el Movimiento de Regeneración Nacional –por perredistas en fuga-, y el PRI –por panistas opositores a Ricardo Anaya que sigue poniendo piedras en el camino a Margarita Zavala, la esposa del ex Presidente Felipe Calderón-.

LA ADHESION de panistas al “tricolor” se intensificaría si el candidato a la presidencia es José Antonio Meade Kuribreña, un híbrido que lo mismo acumula simpatías al interior del PAN que del PRI en cuya administración sirve actualmente, como lo hizo en su momento con el panismo, y acaso por ello los Senadores de Acción Nacional afines al ex presidente Felipe Calderón han externado que no dudarían en apoyarlo en caso de que el Revolucionario Institucional lo postulara, ya que “Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Alfonso Delgado tienen todo arreglado para que el candidato sea Anaya”, mientras que Barrales disputaría la jefatura de Gobierno de la ciudad de México. Javier Lozano ha dejado en claro que en un esquema de voto útil no tendría empacho en votar por el candidato del Partido Revolucionario Institucional si éste fuera José Antonio Meade, mientras que Ernesto Cordero, también, ha fijado postura: “el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade puede ser un buen presidente de la República. Yo creo que sí, sería un buen Presidente ya que es un buen servidor público”, y de paso ataja a quienes dicen que el Gobierno Federal está haciendo un mal papel tras los sismos de Septiembre: “el Estado Mexicano ha estado a la altura, ha dado la cara y ha ayudado a las familias que más lo necesitan. Hay un Estado Mexicano que ha aprendido mucho, tristemente, a fuerza de enfrentar desastres de la naturaleza y que, bueno, hoy se demostró que el Estado Mexicano está de pie y es capaz de encarar situaciones tan complicadas, tan tristes, tan dramáticas, como ésta”.

SIN DUDA al PRI se le están yendo oportunidades importantes ante la inmovilidad de su dirigencia nacional y estatal y, por ejemplo, en el caso de Veracruz, el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, empeñado en trepar al poder a su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez sostiene reuniones con dirigentes partidistas satélites o acomodaticios, entre otros los del Partido Nueva Alianza –por conducto del diputado Vicente Benítez a quien solo le interesa negociar para salvarse cuando termine su fuero-, y con Encuentro Social, de Gonzalo Guízar Valladares, un sujeto sin dignidad ni compromiso que respalda a quien mejor le paga, o quien le asegure mantener el registro de ese instituto para seguir cobrando las millonarias prerrogativas que ojalá desaparecieran para salud de la sociedad.

EL PRI, mientras tanto, podría perder hasta la alianza con el Partido Verde Ecologista, lo que le dejaría desbalanceado salvo que acreciente una alianza con panistas inconformes, pero aun así las cifras podrían no cuadrarle para obtener el triunfo. El Frente Ciudadano, mientras tanto, está siendo bien ofertado, y muchos partiditos que con sus aportaciones hacen la diferencia entre perder o ganar, se están coligando a este, mientras que el Movimiento de Regeneración Nacional confía en la suma de perredistas inconformes, ya que Andrés Manuel López Obrador sabe de antemano que con el PT difícilmente accedería al triunfo.

EN VERACRUZ, por lo tanto, las posibilidades de Cuitláhuac García Jiménez que, en realidad, por sí mismo perdería la elección de Julio, se van achicando ante los actos apresurados de campaña de Miguel Ángel Yunes Márquez que cuenta con todo el respaldo del papá, del dinero y de los grupos de poder, alguna vez del duartismo –y dispuestos a ayudar al morenismo en la pasada elección-, pero que ahora desean salvarse y no dudarán en devolver parte de lo saqueado para aplicarlo a la campaña yunista con tal de no perder lo más preciado que es la libertad. En este escenario hipotético, al PRI, en consecuencia, solo le quedaría como opción llegar a un acuerdo con el Movimiento de Regeneración Nacional con un abanderado como Ricardo Ahued –con el apoyo de toda la estructura del tricolor y de MoReNa-, pues de otra forma, las esperanzas son pocas salvo que, en realidad, José Antonio Meade sea el abanderado presidencial y arrastre, electoralmente, a Pepe Yunes. De otra manera, nadie le arrebataría el triunfo a los azules. En fin, aún faltan muchos meses para los destapes y otros tantos para la elección, pero los escenarios comienzan a perfilarse. Así de simpe. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista