Otra vez las redes sociales en el saqueo organizado

Mientras las redes sociales sean herramientas para delinquir, para gobernar, para mal informar y difundir rumores perversos, la gran mayoría perderá por encima de los intereses legítimos ciudadanos

Foto: web
5 enero 2017 | 8:55 hrs | Julio Fentanes

Veracruz.-  Igual que ocurrió en medio oriente, donde el internet es limitado, en México las redes sociales son el vehículo que está causando pánico, movilizando a la desestabilización y creando anarquía, caos y vandalismo.

En medio oriente además de derribar a malos gobernantes, dieron pie a una guerra brutal y sangrienta, donde quizá muchos sino es que la mayoría de los que acudieron al llamado de las redes ya están muertos y no tiene para cuando acabar; mientras que en México la convocatoria no augura nada bueno, porque los que organizan nunca dan la cara y no pueden ser cosas buenas, cuando piden romper el orden y el frágil estado de derecho bajo una cuota de sangre.

Es muy difícil saber que tan cierto o falso son los rumores de que “el gobierno manda a saquear”, “que saldrá el Ejército a dar un golpe de estado”, “que hay toque de queda”, “que son delincuentes los que están detrás”, “que hay intereses de partidos políticos ahora que vienen las elecciones”, “que tratan de desacreditar todavía más a Peña Nieto”, etc, etc, etc…

Lo que si queda claro es que los que están convocados a los saqueos, acuden puntualmente a la hora que les dicen, están bien organizados y no son improvisados, no son espontáneos, no es gente común que se entera por el whats y el face y acuden a participar, como si fueran los 15 de Rubí en el baile del pueblo, aquí pareciera que reciben ordenes y las tienen que cumplir.

El internet en México y Veracruz es muy limitado, en donde se han dado saqueos es limitado, no todos los celulares tienen ‘whats’ para estar monitoreando de forma permanente, es evidente que hay una organización concreta con un objetivo para gente que si tiene internet en su celular y su casa.

El pretexto es muy bueno: el gasolinazo, pero los actos no van encaminados a protestar sino a delinquir y colgarse del frágil hilo de la gobernabilidad.

¿Quién gana? ¿Qué buscan? ¿Son provocadores?

Unos dicen que gana el gobierno de Peña porque desarticula las manifestaciones reales y pacíficas en contra del gasolinazo y que acusan las corruptelas de la alta burocracia; otros coinciden en que se trata de exhibir al gobierno y terminar de hundir a Peña y desde luego aquí gana la oposición en el río revuelto; y otros más juran por internet que se trata del crimen organizado que mantiene viva su guerra y demuestran capacidad de crear ingobernabilidad y anarquía, al menos en la percepción ciudadana inmediata, generan caos y pánico.

Lo que sea, si pone de manifiesto que las estructuras gubernamentales no están trabajando correctamente, ni tomando las decisiones en tiempo y en forma. Pareciera que están más ocupados en hacer negocios que en ser inteligentes para gobernar.

El secretario de Hacienda, Meade ya dijo que de los 16 pesos del litro de gasolina, solo un poco más de 5 pesos corresponden a impuestos, tres pesos a costos indirectos y 8 pesos al valor del combustible y es una tendencia de precio internacional, en donde en el último año, el incremento promedio en el mundo fue de 25 por ciento, quizá sea cierto.

Sin embargo, también reconoció que pudo haber sido mala decisión del gobierno hacer el aumento en una sola emisión, además que es probable que haya estado a destiempo, que se tomaron malas decisiones tiempo atrás para llegar al día de hoy, donde México no puede estar fuera de la oferta y demanda internacional y el ajuste es inevitable.

Es cierto que habrá impacto en la inflación, pero no justifica rapiña y delincuencia, no en el México que vivimos.

La razón real de lo que está tras las redes, puede ser una mezcla de todos los factores y elementos descritos, en donde cada quien saque provecho a su manera, pero en donde de todas formas, siempre pierden los mexicanos de a pie, los que no son narcos o delincuentes, los que no son políticos que quieren ser Presidentes, ni son gobernantes actuales en el limbo de la corrupción.

Mientras las redes sociales sean herramientas para delinquir, para gobernar, para mal informar y difundir rumores perversos, la gran mayoría perderá por encima de los intereses legítimos ciudadanos.