Nuestro México violento

14 agosto 2017 | 8:08 hrs | Gilberto Haaz Diez

*La violencia es un animal incontrolable, que suele terminar atacando a su propio amo. Camelot.

Hace un mes y pico, una ciudadana española, Pilar Garrido (34 años), casada con un mexicano y con un niño pequeño, se les ocurrió ir de fin de semana a la playa, por Ciudad Victoria, donde vivían. Al regresar de un domingo, se les atravesaron unos malos y después de detener el auto se la llevaron secuestrada. Todos pensaban que pedirían rescate. Nadie llamaba. El esposo dio aviso a las autoridades y el caso llegó a España, donde Rajoy, aseguran, llamó a Peña Nieto, de presidente a presidente. Los dos diarios señeros, El País y El Mundo, siguieron el caso durante este mes y pico desde que la mujer desapareció. Una hermana vino a México y aquí gritó también su impotencia por encontrar a la hermana. Este viernes la encontraron. Muerta. Las autoridades habían hallado un cadáver cerca de donde fue el ‘levantón’, y esperaron la prueba de ADN, que confirmó su muerte. Uno podría pensar que este es el pan nuestro de cada día, y que de tantos muertos y crímenes y secuestros y levantones, hemos perdido la capacidad de asombro. Aunque si uno viviera en Tamaulipas, en cualquier sitio, o en Mi Matamoros querido, o en Ciudad Victoria o Reynosa, no saldrías a ningún camino, mucho menos en domingo por la tarde que, al regresar, cualquier sicario o delincuente o bestia, pueden ir por ti solo para liquidarte.  Porque en este caso ni a pedir dinero llegaron. Ya no se puede, me decía un padre asombrado de que unos muchachos, no hace mucho, habían ido a un Antro a Córdoba y al regreso, en la madrugada en la autopista, los balacearon de gravedad, no murieron porque se ve que Dios los protegió. Hay violencia generalizada en todo el país. Pocos son los estados que se salvan. Los jóvenes deben hacer lo que se hizo hace algunos años en Veracruz, se unían y hacían sus fiestas en algún domicilio particular de alguno de ellos. Así evitaban todo. El caso de la mujer española, retumbó en todo el mundo. En España, quedaron impactados.  Una línea de investigación es el marido. El Mundo de España: “El marido, criminólogo de profesión, interpuso la denuncia la mañana siguiente de cometerse el secuestro. Su explicación dada a la Fiscalía es que fue el mismo domingo hasta la Procuraduría a interponer la denuncia pero estaba cerrada. No ha aportado ningún testigo ni prueba que lo demuestre. También este periódico publicó que Jorge Fernández había lavado el coche del que fue secuestrada Pilar entre el momento del supuesto rapto y el momento que fue a interponer la denuncia, algo que no se ha negado desde las fuentes oficiales. Un acto que les resultó sospechoso a los investigadores. ¿Quién se preocupa de lavar un coche tras un rapto de su esposa?, es la pregunta que se hicieron los agentes. ¿Quién y por qué secuestraría a alguien persiguiéndola por la carretera para luego matarla sin pedir dinero?”.

 ESOS CAMINOS VERACRUZANOS Y TAMAULIPECOS

 Esos caminos de Tamaulipas, los de Soto la Marina a Ciudad Victoria, son peor que los de Irak o Afganistán en guerra. Uno puede entrar a ese triángulo, que no es de las Bermudas, y no salir vivo. Le ocurrió a muchísima gente. Atrás quedaron los días en que los veracruzanos tomábamos esas carreteras: Veracruz-Tampico-Altamira- Aldama-Estación Manuel-Soto la Marina-San Fernando, para entroncar a Mi Matamoros querido o Reynosa, dependiendo si ibas a Mac Allen o Brownsville. Esa zona se volvió territorio iraquí. Entras pero no sales, como a la española asesinada. Uno recuerda que se iba con tranquilidad, hace unos 20 años, salías temprano del Puerto al shopping de los Mall, dos en Brownsville: Amigoland y Sunrise, o al de Mac Allen o a los pueblos circunvecinos, y regresabas sin miedo en las tardes noches, ahora el único que lo hace es Draga Vidal, porque es temerario. San Fernando era lugar de caza de patos, se convirtió en lugar de caza de gente. Lugar mundialmente reconocido donde, hasta el dueño de los Wal-Mart, el viejo Sam Walton, que acumula más riqueza que 48 millones de familias americanas. Un día me tocó verlo en una camioneta vieja, casi destartalada, los ricos así son a veces, excéntricos, compraba en su tienda Sams de Brownsville y se iba a la caza de patos a San Fernando, en ese tiempo se regresaba con vida. Historia que luego amplio.

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*Esta es opinión personal del columnista