Nomás uno de los 50 puntos de AMLO

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23 julio 2018 | 13:23 hrs | | Francisco Carranco

Por Francisco L. Carranco

 

Suben de tono la discusión sobre las consecuencias posibles de la descentralización federal de dependencias del gabinete que encabezará López Obrador. La decisión está bastante avanzada y avanzadas, también, las molestias de los burócratas que se verán involucrados en esa maniobra político-administrativa de la nueva gestión presidencial.

Y obviamente lo que fue una promesa de campaña, ahora, es una realidad y al parecer el proyecto de descentralización empieza a instrumentarse para entrar en operación a inicio del año entrante, apenas a unos días de que, Andrés Manuel López Obrador, asuma la Presidencia de la República.

Son 30 dependencias federales las que serán distribuidos en nuestro país, donde se pretende que cada estado, por sus características, pudiera recibir a cada Secretaría y/o dependencia del Gobierno Federal para optimizar funciones, esta estrategia debe tener los fundamentos precisos y medidos los beneficios y afectaciones que ello conlleva para que México tenga una mayor desarrollo como país y con resultados para justificar dicha descentralización.

Uno de los primeros obstáculos que enfrentará el Presidente electo, será sin duda, la afectación laboral de miles de burócratas, que tendrán que abandonar la Ciudad de México para trasladarse a la provincia con relación en donde quede ubicada la Secretaría que le da trabajo.

Surgen dos vertientes, los que acepten por seguir su fuente laboral a la entidad que le corresponda y aquellos que no admitan el traslado, obviamente, el panorama laboral afectaría la administración presidencial entrante porque habría que liquidar, jubilar o despedir al personal que no se movilice, luego, enfrentar una cascada de demandas laborales por aquellos inconformes que no quieran cambiar de lugar de trabajo, manifestaciones en contra de la decisión que bien podría involucrar despidos masivos de burocracia y, quizás, los empleados que acepten peligran con una disminución económica en sus sueldos, lo que sería otro problema social de los empleados federales.

Por el otro lado, aquellos que decidan ir con su secretaría al estado que les corresponda, tendrán que batallar en la adecuación de su nuevo estilo de vida, es decir, tendrán que estar planeando ya desde ahora la movilidad hacia la ciudad en que se situé la secretaría o dependencia, fuente de su trabajo, tendrán que llegar a buscar casas en compra o renta, escuelas y condiciones para trasladar a las familias si fuera el caso.

Viene a la mente aquella descentralización que se llevó en Veracruz cuando el Inmecafé, se descentralizó del DF y vino a Xalapa, donde afecto la tranquilidad de esta provinciana ciudad que se convirtió en un mini Distrito Federal, debido al gran volumen de defeños que llegaron a desquiciar la ciudad en busca de rentas y colegiaturas que, con su superiores sueldos, no les importó generar una oferta leonina que acreditó los altos cobros en escuela, cines, supermercados y casas, departamentos y rentas.

La ciudad, así como la administración pública, no estaba preparada para recibir a los burócratas que se avecindaron aquí, de repente una renta que costaba $500.00 se elevó hasta los $1,500.00 debido a la gran demanda que hubo y la infraestructura relativa a la vivienda no existía como ahora.

Junto con este problema las propias Secretarias de Estado sufrirán el mismo problema hay muchas ciudades que no tendrán los inmuebles necesarios para recibir a las Secretarias de Despacho del Gobierno Federal, bueno, quizás, de entrada pudieran ocupar los edificios que ocupan, actualmente, las delegaciones federales en los estado, sin embargo, el problema principal seguirá siendo el volumen de burócratas que dejarán la Ciudad de México.

Obviamente, todas las circunstancias, al parecer, han sido previstas ya que el gobierno de López Obrador, ha convocado a una Comisión para la descentralización de las dependencias y, seguramente, todos los aspectos sociales y productivos se han evaluado.

Para septiembre se supone que el esquema definitivo de la descentralización estará definido, ahora mismo hay 30 dependencias que ya tienen destinadas la entidad que empezará a trabajar a partir del 1 de diciembre, claro que por su importancia y tamaño pudiera tomarse más tiempo la instalación definitiva por adecuaciones, movilidad del personal actual y las nuevas contrataciones que han de hacerse en caso de que los actuales burócratas no decidan cambiar de ciudad para trabajar.

Obviamente, habrá oportunidad, espero, para la burocracia local que dicho sea de paso es mucha, debido a que la administración gubernamental pasada, echo a la calle a miles, en el estado, a la calle y que bien pudieran echar mano de ellos, bueno en el caso de nuestra entidad la dependencia que vendrá es la Comisión nacional del Agua y se instalará en el Puerto de Veracruz, que hay que decir que la ciudad si está preparada para recibir a CONAGUA.

Los otros estados tendrán sus capacidades o no, será problema a resolver del propio gobierno federal que se avienta un compromiso que se tardará en dar buenos resultados en la aplicación de las políticas públicas, porque mientras no estén operando al 100% no se podrán medir los resultados.

Ahora cada estado tendrá que resolver el conflicto entre los asuntos de competencia de cada Secretaría, por ejemplo, pongamos que se necesita un trámite urgente en Conacyt, puede los usuarios o funcionarios del estado tendrán que estar en Baja California Sur, para resolver el trámite, lo que la gestión subirá de costo por los traslados de los usuarios.

varios funcionarios llegan por estar recomendados, no conocen su trabajo y dependen de sus secretarias o empleados que han estado en sus puestos muchos años, empleados que conocen las entrañas de la secretaria, si renuncian o se jubilan quien hará el trabajo antes que otras personas conozcan su funcionamiento la idea no es mala pero el cambio deberá ser gradual, secretaria por secretaria aprendiendo de los errores adquiriendo experiencia y escogiendo las ciudades cede con inteligencia y no por ocurrencia.

fl.carranco@gmail.com

Esta es opinión personal del columnista.