Música de Santería y tambor Batá en Foro de Etnomusicología

Andrea Rizzo, invitó a los asistentes a disfrutar y dejarse empapar por las etnias y la cultura

Foto: Ana Martina Ortiz León
28 mayo 2017 | 13:42 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. El Segundo Foro Estudiantil de Etnomusicología comenzó a tambor batiente por dos razones. La primera se relaciona con el convenio entre la Universidad Veracruzana (UV) y el Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), pues permitió la realización de tres conciertos en El Ágora de la Ciudad. El responsable de la segunda fue el percusionista Samuel Orospe del Ángel, que junto a tres compañeros más ofrecieron el concierto inaugural “Música de Santería”.

En la bienvenida la coordinadora general del foro, Andrea Rizzo, invitó a los asistentes a disfrutar y dejarse empapar por las etnias y la cultura, además de explicar que el foro es una iniciativa original del etnomusicólogo Randall Kohl, que de manera afortunada y entusiasta apoyaron varias instancias oficiales y privadas.

Foto: Ana Martina Ortiz León
Foto: Ana Martina Ortiz León

“Ojalá y no salgan corriendo” y “espero que no haya conflictos de atención, porque sé que es un poco difícil escuchar música para percusiones tanto tiempo sin parar” advirtieron el maestro de ceremonias y Samuel Orospe al principio del concierto, dividido en tres secuencias: el Oro Seco, una serie de ritmos que constituyen la bienvenida o el saludo a todos los orishás (santos); otra dedicada a Elegúa (dueño de todos los caminos o el que abre y cierra las puertas) y a Shangó (dueño de la justicia y la buena fortuna); la última fue cantada y acompañada de rezos y coros.

“Algo que me encanta de la religión es que la música es muy importante y en la Santería es el método que comunica directamente todo porque es la manera de dar gracias y de tener contacto. Creo también que el rito no existiría sin la música”, explica Samuel Orospe de forma detallada en entrevista previa.
Francisco Collado y Miguel Rojas son los músicos que lo acompañan en el escenario. Los tres están vestidos de blanco. Los tres tambores Batá son los únicos instrumentos, no hay más. Con sus manos hacen brotar los acordes de esta música netamente pura de origen yoruba, que llegó a México y al Caribe a través de las comunidades de nigerianos que trajeron los españoles.

Foto: Ana Martina Ortiz León
Foto: Ana Martina Ortiz León

Tallados en madera con forma de reloj de arena y un cono más largo que el otro, los tres tambores Batá son hermanos que tienen diferentes nombres: el más grande es Iyá, Itótele es el mediano y el más chico es Okónkolo.

“Los dos lados de los tambores Batá tienen parches. El más grande, que es la boca, se encarga de las melodías y el más chico produce la polirritmia, entonces cuando uno toca el Batá suenan muchas cosas al mismo tiempo y eso es lo curioso”.

Samuel es muy joven, pero desde hace algunos años está involucrado en las actividades de la Santería, una religión monoteísta “en la que creemos en un solo Dios y creemos en la intervención que tienen los santos”.

Foto: Ana Martina Ortiz León
Foto: Ana Martina Ortiz León

Aunque en Puebla existen pocas casas donde se practica la música de Santería, Samuel aprendió a tocar el tambor Batá de manera autodidacta, por lo que después de concluir la licenciatura en música en Puebla, su ciudad natal, se trasladó a Xalapa para estudiar la maestría en Teoría Musical que imparte la UV a la par que perfecciona su técnica en este instrumento con el maestro Tino, un músico cubano.

“La música de Santería no se compone, pero sí hay muchos representantes que la ejecutan como Pedrito Martínez y Chucho Valdés, un gran contrabajo que tiene Paquito de Rivera, que hacen jazz con esta música. Incluso aquí en Xalapa hay un movimiento importante de percusionistas que la interpretan”.