MUERTE LENTA

30 agosto 2016 | 12:46 hrs | Columna

Por Mario Noriega Villanueva

Aunque se llegasen a justificar las decisiones letales tomadas e impuestas por el gobierno federal a través de medidas que significan una muerte lenta pero inexorable de mexicanos hundidos en la pobreza y pobreza extrema, incluso en la hambruna, en que el país ya tiene demasiados habitantes –por ahí de120 millones–, ni así se creería que ello salve a México. Definitivamente no es eliminando gente como van a resolver la situación actual que se vuelve más crítica con los aumentos a los combustibles-

Esas medidas letales  condenan a un número de mexicanos a una muerte segura, porque si de por sí, carece más del 55 por ciento de ingreso suficiente para garantizar el alimento para la familia, lo poco que ganan se pierde con los aumentos decretados desde Los Pinos, con un titular que se muestra ciego, sordo y aniquilante con sus gobernados, que ya no sienten lo duro, sino lo tupido y lo que ganan, no alcanza para maldita la cosa. Tan solo en la canasta básica, se les va lo que ganan con un micro salario mínimo, en tanto que con la explotación de la mano de obra nacional, muy pocos, unos cuantos se enriquecen hasta la saciedad por su alianza nociva con quienes imponen las políticas en México con la complicidad de anti mexicanos  perversos, a los que no les interesa que otros se mueran con tal de llenar sus bolsillos y engrosas sus cuentas bancarias.

Por esa desigualdad tan flagelante, se dan conflictos que al gobierno quizá le conviene mantener porque de alguna manera son un escape, un desfogue de quienes están sojuzgados y quienes les condenan a una irremediable muerte lenta por inanición. Con tanta alza a los combustibles, se generan movimientos hacia la alza de los productos básicos y de otros que aunque no lo son, también se requieren. Así, no se terminarán nunca los conflictos como el de la CNTE, la inseguridad que está significando en Veracruz, la muerte de muchísima gente que es asesinada inmisericordemente, se lo tenga ganado o no, y la corrupción que es otro de los principales males del país.

Se hacen más graves porque por ejemplo, el movimiento de los maestros que se oponen a la reforma educativa porque sienten que les habrá de perjudicar y que la única intención de ella, es su privatización, que ya tiene su inicio desde el momento en que en las escuelas oficiales, donde la educación debe ser gratuita, se les cobran a los padres de familia cuotas exorbitantes que no pueden pagar en el mayor de los casos. El pretexto es “para mejoras del plantel”, algo que es incumbencia directa del gobierno. Que es cierto, no hay presupuesto que alcance para satisfacer esas necesidades y se obliga de esa forma a que se “colabore” con él para satisfacerlas.

Esos incrementos que entrarán en vigor del jueves primero de septiembre, a la gasolina, por mínimo que parezca, generará más carestía y menos poder de compra para los mexicanos más depauperados del país, que están condenados a una muerte lenta por inanición. Muchos padres –hombres y mujeres–, luego recurren ante esta asfixiante situación, al suicidio, sabedores que no les podrán satisfacer necesidades mínimas de alimentación a sus respectivas familias, pero eso, ¡qué importa!, para quienes están cediendo con todo y su gente, al país.

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