Motor de desarrollo o gran empleador

3 octubre 2016 | 10:21 hrs |

POR: JUAN F. AGUILAR DE LA LLAVE.

El libre mercado con sus variantes; la globalización y el neoliberalismo, tienen su origen en la Teoría del Bienestar de Adam Smith. Su obra, “Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones” publicada en 1776 registró las bases de la economía política.
El sistema es sencillo: libre mercado. En este régimen, los medios de producción están en manos de los privados y afirman que a las personas lo mueven dos intereses: el bienestar y la libertad.

El bienestar individual se obtiene con la propiedad privada y el bienestar social con el crecimiento económico. En el caso de la libertad, esta implica capacidad de elección, es decir, libre albedrio.

México, después de la mitad del siglo XX, se acercó a la teoría del neoliberalismo cuando esa tesis se fue integrando en los países del tercer mundo. Con el arribo a la presidencia de la república de Luis Echeverría Álvarez, hasta el periodo del ex mandatario Carlos Salinas de Gortari se desarrollan los principios de Frederick von Hayeck, al aceptar que la economía de mercado debe aceptar el libre juego de la oferta y la demanda y que el estado no debe manejar empresas.

Bajo esas premisas económicas, se privatizaron en México más de dos mil empresas y solo se reservaron las del interés nacional estratégico como Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX), que con el presidente Enrique Peña Nieto se han abierto a la iniciativa privada.

Por lo tanto, la función del estado debe ser de facilitador del desarrollo de riqueza para que el libre mercado se desarrolle con base a la oferta y demanda, postulados consignados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 25 que a la letra señala:

“Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos, y clases sociales cuya seguridad protege esta Constitución: La competitividad se entenderá como el conjunto de condiciones para generar un mayor crecimiento económico, promoviendo inversión y la generación de empleo”.

Así pues y sustentándonos en lo que dispone la norma, el fomento de la competitividad corresponde al Estado.

En el caso de la Constitución de Veracruz, estos principios se plasmaron en el artículo 74, que textualmente dispone:
“Corresponde a las autoridades del estado impulsar, coordinar y orientar el desarrollo económico, para lo cual llevaran al cabo, dentro del marco de libertades que otorgan la Constitución Federal, esta Constitución y las leyes que de ellas emanen, la regulación y fomento de las distintas áreas productivas, empresariales y servicios en su territorio.
Con la finalidad de generar fuentes de trabajo, proporcionar seguridad social y promover el bienestar social el gobierno fomentara la inversión pública, privada y social, conforme a las leyes.

Por lo que el estado de Veracruz fomentara la inversión pública mediante la creación de infraestructura, facilitara la inversión privada siendo un facilitador para su instalación, fomentara la educación en todos los niveles y promoverá la capacitación técnica de sus trabajadores”

En teoría, se establecen condiciones de libre mercado, de oferta y demanda, buscando el bienestar y la libertad.

Sin embargo, parece que algo cambió en Veracruz. Pasamos de ser grandes inversionistas en el rubro de infraestructura y nos transformamos en grandes empleadores burocráticos, siendo, hoy por hoy, uno de los más grandes de México.

Lo anterior se sustenta en el informe de INDETEC y a lo señalado por el maestro David Colmenares Paramo, el pasado 30 de septiembre. El especialista económico destaca que Veracruz destina el 41 por ciento de su presupuesto para su empleomanía, lo que contrasta abismalmente con el estado de Aguascalientes, el cual sólo ocupa el 7 por ciento para ese rubro. Además, es importante señalar el promedio nacional, que ocupan el resto de las entidades federativas, es del 23 por ciento.
Pero, se tiene otro contraste. La inversión pública en Veracruz destina el 3.23 por ciento, donde Puebla asigna el 9 por ciento, Durango el 14.6 por ciento y Oaxaca el 11.6 por ciento, sólo por mencionar algunos otros.

Entonces, ¿Qué ha sido Veracruz?: ¡Un gran empleador!.
Por lo anterior, presentamos una evaluación bajo el siguiente análisis:
Servicios Personales; Presupuesto Ejercido; (cifras en millones de pesos).
2010 33,610
2011 33,644
2012 35,760
2013 38,711
2014 41,466
2015 46,349

Como se observa, en el periodo que se presenta, los servicios personales tuvieron un incremento absoluto de 12,739 millones de pesos, lo que representa un aumento respecto al 2010 de un 38 por ciento.

El número de empleados reportados en el presupuesto de egresos de 2016 para el Poder Ejecutivo es de 204,376 empleados, de los cuales corresponden al sector centralizado 24,275 y 179,651 a la educación.

Ello sin contar a los empleados de los Poderes Legislativo y Judicial, entes autónomos (Derechos Humanaos, Orfis, OPLE, IVAI Universidad Veracruzana, Protección a Periodistas. Así mismo, debe contemplarse las transferencias presupuestales para gasto corriente que incluyen a sus trabajadores Diputados y Magistrados, a los 212 municipios con su empleomanía, lo cuales todos están contemplados en el presupuesto del estado de Veracruz y el IPE con sus pensionados y jubilados.

De manera lineal saque usted sus números y podríamos concluir que más de la mitad de Xalapa y los municipios del estado viven del erario público.
Muchos vivimos del Gobierno algunos ejemplos.

Los pasantes de alguna carrera universitaria o técnica, aspiran a entrar al gobierno. Taxistas, oficinistas, choferes, albañiles, pintores y ciudadanos en general, sin importar su clase social, cuando se les pregunta qué les gustaría ser, la repuesta es “trabajar para el gobierno”. La inmensa audiencia de funcionarios federales, estatales y de presidentes municipales van a solicitar trabajo, aspiran a entrar al gobierno y alcanzar una plazita.

Si eres contratista o aspiras a realizar una obra, el sueño es lograrlo en el gobierno. Si eres prestador de servicios, proveedor de medicamentos, de papelería, tecnología, uniformes, pinturas, materiales de construcción comercializador, cochero, consultora ¿a que se aspira?.

La respuesta es sencilla: venderle al gobierno y de inmediato vas a los padrones y checar compra-net.
En Veracruz está más acentuado, porque se ha descuidado inversión pública, y ha dejado de ser motor del desarrollo, pocas empresa han venido a la entidad y la incorporación de trabajadores poca oportunidad ha tenido.

Con toda esta empleomanía que se recluto; el PRI perdió la elección, votaron en contra. Ver para creer.
JFA 1.10.2016.