Morir dignamente

Ramsés Capitanachi López, Notario Público número 7
20 mayo 2015 | 9:14 hrs | Andrea Galicia | Poza Rica


Poza Rica, Ver.- Evitar el sufrimiento que enfermedades terminales provocan cuando no hay más esperanza de vida, es posible mediante el trámite del «Documento de Voluntad Anticipada», en el cual cada persona determina a qué desea ser sujeta, o no, llegado el momento.

Interpretado equívocamente como el consentimiento de la eutanasia, dicha herramienta busca un fin completamente distinto, pues determina las acciones que asegurarán un deceso digno y libre de procedimientos que pudieran provocar más dolor que los derivados del propio padecimiento.

Ramsés Capitanachi López, Notario Público número 7, comparte que aunque en Veracruz aún no se ha expedido la correspondiente «Ley de Voluntad Anticipada» que pudiera estar a disposición de los veracruzanos, el documento en cuestión ha sido bien acogido entre los habitantes de entidades donde ya existe, pues permite que el solicitante fije expresamente su voluntad antes del desarrollo de un hecho lamentable que interfiera con sus actividades.

«Fundamentalmente es una respuesta a las situaciones actuales en que la edad promedio del hombre – o la mujer – se ha prolongado mucho tiempo, pero no siempre en las mejores condiciones de vida. Hay momentos en que eso, unido a otro tipo de enfermedades complicadas, genera incapacidad de la persona; a veces una simple incapacidad motora, en otras ocasiones incapacidad funcional, o finalmente una incapacidad psicológica o mental», menciona.

De acuerdo con el fedatario, si bien toda persona que se encuentre en pleno uso de sus facultades mentales puede solicitar el Documento de Voluntad Anticipada, los menores de edad quedan excluidos de este recurso.

Protección primaria

Relacionado mayormente como impedimento para que un potencial paciente atraviese tratamientos dolorosos e indignos cuando los doctores pronostican menos de 6 meses de vida, el citado documento también puede gestionarse para proteger los bienes de una o más personas cuando se encuentran al frente de una organización, así como para delimitar las funciones que consideran podrían o no realizar.

En este sentido, Capitanachi López subraya que la ventaja del «Documento de Voluntad Anticipada es que sólo el suscriptor puede indicar los alcances de éste, y en el caso de tener que delegar funciones, ser él mismo quien establezca hasta qué punto lo hará.

 «Hay gente que trabaja mucho y es muy protectora y no deja que nadie más se meta en sus asuntos. Cuando le sucede un accidente y queda incapacitado, puede en ese momento, o previamente, dejar dicho qué medida tomar y señalar también hasta dónde su cuerpo va a soportar las inclemencias de la medicina moderna», explica.

Tardía elección

Cifras del Colegio de Notarios del Distrito Federal, precisan que tan sólo entre el 7 de enero de 2008 – fecha en que la »Ley de Voluntad Anticipada» fue publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal  y el 31 de agosto del año pasado, 3 mil 525 Documentos de Voluntad Anticipada fueron suscritos ante notario. En promedio, 53 trámites fueron realizados cada mes en ese período.

De estos, la mayoría lo hizo entre los 60 y 84 años, edades en las que las limitaciones hacen presa a las personas. Sólo 990 suscribieron el recurso antes de su sexta década de vida, pues de acuerdo con la «Ley de Voluntad Anticipada» del Distrito Federal, puede gestionarse incluso en los últimos días de existencia.