Morales Lechuga y Cisneros Burgos, modelo de política e inteligencia

Penosos ejemplos de la realidad política veracruzana; las consecuencias están a la vista y en la boca de todos

Eric Cisneros. Foto: Web
14 febrero 2019 | 9:15 hrs | Redacción | Estatal

Eran los tiempos del gobernador veracruzano Agustín Acosta Lagunes, allá por el año de 1984, cuando se le cuestionó el porqué había retirado al secretario de gobierno Ignacio Morales Lechuga de su gobierno y el porqué había ascendido a un hombre gris como Amadeo Flores Espinosa.
Acosta Lagunes, con fama de ser como un bebé gruñón, contestó sin pensar:
Mire, designé al que Ama a Dios -refiriéndose a Amadeo- para demostrarle a Nacho que cualquier imbécil puede ser secretario de gobierno.
Y esto viene a cuento porque la figura del secretario de gobierno, de un ministro del interior o equivalente, es de suma importancia en cualquier estructura de gobierno. Es un centinela de la administración pública, un puente entre la sociedad y el gobierno y debería ser un político en permanente escucha de la sociedad en general, aunque algunos gobernantes no lo califiquen o valoren de esa manera.
Veracruz está habido de que en esa posición se designe a una persona que esté a la altura de lo que los veracruzanos merecen. Por ello, causó mucha inquietud, desconcierto, chismorreo y burla la noticia difundida el fin de semana pasado que aseguraba que Eric Patrocinio Cisneros Burgos había renunciado como secretario de gobierno al gobernador Cuitláhuac García

Sin embargo, muchos veracruzanos se preguntaron: Sí Eric Patrocinio hubiera sido removido y le preguntarán al gobernador, lo mismo que hace treinta y cinco años a Don Agustín, qué contestaría Cuitláhuac.
Bueno, primero que todo, Eric Patrocinio no dimitió ni intentó dimitir, según las fuentes oficiales, pero es probable que García Jiménez -dada su poca afición a la espontaneidad- contestaría: “En Veracruz hay tantos imbéciles que me di a la tarea de encontrar al mejor”.
De momento, Eric esta más firme que una escopeta, es decir, guardado y en el rincón para lo que se ofrezca.

Utopías kafkianas

Esa insana imaginación veracruzana se cuestiona qué sucede cuando un secretario de gobierno está ausente de sus funciones. Cisneros Burgos tiene en sus hombros, políticamente hablando, al gabinete de Cuitláhuac García -al margen de las obligaciones legales de su encargo- y hasta el momento, las estrategias para defender en lo político al gobernador no tienen ritmo. Ahí el resultado del constante golpeteo al que han expuesto al gobernante.
Pero tampoco Eric es el responsable de toda esta historia de la transformación. Sacado de algún sombrero de mago, en la trama aparece un tal Esteban Ramírez Zepeta a quien le apodan “Jefe de la Oficina del Gobernador del Estado de Veracruz” ya que nadie sabe dónde está su oficina, cuáles son sus funciones, aunque eso si, sus cercanos aseguran que nunca vio la serie del dinosaurio morado conocido como Barney, porque en su vocabulario no existen el “por favor y gracias”.
Así las cosas, se divulga que el abogado jarocho Jorge Reyes Peralta y alborotador del juicio político contra el Fiscal Winckler, es uno de los afectados de ese “binomio del mal”. Resulta que el jurista buscó a ese par de funcionarios, previo a la votación para dictaminar la procedencia de desafuero, para avisar con anticipación que los votos morenistas y de sus “aislados” no eran suficientes pero nunca fue atendido.
En el caso de Eric, es probable que se encontraba cabildeando en alguna cafetería de cuarta (transformación) lo que imposibilitaba comunicación alguna. Y del chico Esteban, pues nada, la tarea de adulador en los trayectos carreteros que hace con el gobernador Cuitláhuac le impide atender cualquier tema que pueda ser relevante para el estado, los tiempos les hacen creer que quien actualmente gobierna Veracruz está perfilado para ser el sucesor de Andrés Manuel en el 2024.

Penosos ejemplos de la realidad política veracruzana. Las consecuencias están a la vista y en la boca de todos. Gracias a sus desatenciones, se corre el riesgo de que el Fiscal General de Veracruz se convierta en un ente verdaderamente autónomo del Poder Ejecutivo y en una de esas mantenerse en su cargo hasta el 2025.
Pero en esta historia hay otro personaje. Es un felino que se relame los bigotes y acicala las uñas. Está a la espera de atrapar, a los otros dos compañeros, en alguna corruptela para afilar los cuchillos de guerrero desde lo alto de la galaxia y que en el primer circulo del gobernante lo identifican como el primo Eleazar.
Estos tres tipos de cuidado son los que la sociedad señala de estar destruyendo el proyecto del Gobernador Cuitláhuac García Jiménez y a quienes se les conoce como la “Cofradía de las 3E”, Eric, Esteban y Eleazar, los que sin duda tienen al exgobernador Yunes Linares más feliz que el día que logró imponer a su hijo como candidato a sucederlo.
Mientras tanto, en otras órbitas, los adelantados preparan la precandidatura del empresario y asesor de negocios del presidente López Obrador, Miguel Alemán Magnani para el 2024. Dicen que sería fácil porque se irá la chusma de palacio y regresaría la realeza a Veracruz.
Ver para creer.