Misoginia y violencia política contra diputada local del PAN

Legisladora Cinthya Lobato revela acoso y hostigamiento laboral por volverse “incómoda” para algunos de sus compañeros

Foto: web
29 diciembre 2017 | 7:09 hrs | Roberto Valerde García

Xalapa, Ver.- En muchas empresas del estado, del país y del mundo, resulta muy común enterarse de casos en los que altos ejecutivos de compañías imponen su negativa ilegal a contratar a mujeres o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo; la descalificación a su trabajo, a proferirles amenazas, intimidación, humillaciones, explotación, el impedimento a muchas para gozar de su derecho a un periodo de lactancia previsto en la ley y todo tipo de discriminación por condiciones de género, pero enterarnos que este tipo de vejaciones las padece y denuncia una diputada en Veracruz, resulta poco más que insólito.

Tal es el caso de la diputada local Cinthya Lobato Calderón, integrante del grupo legislativo del PAN, quien pública y valientemente revela que padece violencia, hostigamiento y acoso laboral en el desempeño de sus funciones y dentro de su propio grupo legislativo.

Pero más aún, en entrevista exclusiva con Noreste Diario y Noreste.Net, confiesa que ha llegado a recibir amenazas que van al grado de atentar con su integridad y la de su familia, por lo que se reserva su derecho a recurrir ante las instancias ministeriales competentes, así como ante las Comisiones Estatal, Nacional e Interamericana de Derechos Humanos para sentar un precedente.

¿Eres víctima de la misoginia?, se le pregunta.

“Sí, soy víctima de misoginia y también de violencia política por parte de compañeros diputados”, responde categórica.

¿De quiénes? Danos sus nombres y apellidos, insta el periodista.

“Ya es por muchos conocido quiénes me bloquean y me atacan porque no soy un borreguito al que puedan someter para que haga lo que ellos quieran. Al principio era modosita y callada, pero todo tiene un límite y ahora que he alzado la voz, resulto incómoda a intereses particulares, de grupo y de partido, pero eso es porque gracias a Dios soy independiente hasta económicamente a diferencia de muchos y no dependo de ver qué huesito sigue o a ver qué me toca y tener que estar quietecita porque de lo contrario ya no me invitarán a seguir participando, no, no estoy de acuerdo en que se siga engañando a los ciudadanos con la falsa imagen de un cambio que en realidad no existe”, expresa Lobato Calderón, empresaria xalapeña.

Ya habíamos concertado la cita, el reportero llega antes y espera a que concluya la sesión. Posteriormente ambos nos sentamos en la primera fila de las butacas del salón de sesiones del pleno y comienzan las revelaciones, entonces la entrevista pactada para 15 minutos se prolonga a casi una hora.

En su opinión, en el primer año de trabajo legislativo, todos los diputados le quedan a deber a los ciudadanos, con un bajo rendimiento, con alto rezago de iniciativas y muchas de las veces al fingir que se buscan soluciones a los problemas.

“Es un absurdo, por ejemplo, que seamos los diputados quienes vigilamos a los ayuntamientos, a dependencias descentralizadas, al gobierno del estado y a nosotros nadie nos vigile y tampoco haya reglas claras en materia de transparencia, ni recursos debidamente etiquetados. No existen reglas claras y donde las hay, existen vacíos para poder burlarlas”, acota.

Se pronuncia por que haya sesiones del Congreso al menos tres veces por semana para abatir rezagos, por el empoderamiento de la mujer y de los ciudadanos, por transformar las necesidades de la sociedad en lenguaje legislativo, es decir, en reformas o nuevas leyes, porque ese fue el compromiso que adquirieron los legisladores sabiendo las condiciones de crisis en las que se encuentra nuestro estado.

¿Temes por tu vida?, se le inquiere.

“Sí, al principio recibí correos, mensajes y alguna llamada, ahora ya no es tan directo, me amenazan de forma velada, solo me lo dejan entrever”, asegura.

¿Quiénes?, se insiste.

Cuando recurra a las instancias competentes, lo haré del dominio público, no puedo ni debo prevenir a quienes seguramente serán llamados a comparecer ante la violencia política y laboral que se ejerce en mi contra.

Concluye diciendo que la denuncia contra el acoso y el hostigamiento llegó para quedarse, porque vivimos nuevos tiempos y porque no podemos seguir en pañales en medidas de emergencia y protocolos contra la violencia de género.