El fotógrafo vagabundo que creó su propia cámara para capturar la belleza de la mujer

El Gobierno comunista le arrebató todo, pero eso no fue un obstáculo para que le mostrara al mundo su arte.

20 marzo 2019 | 13:38 hrs | Agencias | Arte y Cultura

Miroslav Tichý nació el 20 de noviembre de 1926 en la República Checa. Era un niño inteligente que sobresalió por dominar varios idiomas y tener un asombroso talento para el arte. Fue considerado un dibujante talentoso y muy popular entre sus compañeros en la Academia de Bellas Artes de Praga. Pero en febrero de 1948 el rumbo de su vida cambió drásticamente cuando hubo un golpe de estado, y quien no se sometiera al régimen comunista, vería totalmente destruida su vida.

En la Academia en la que estudiaba, los profesores fueron expulsados y los estudiantes obligados a dejar de dibujar modelos de mujeres. La tarea que se les encomendó fue que plasmaran a los trabajadores en forma de monos. Por supuesto, Tichý se negó y abandonó la academia. Al no obedecer, fue llevado a una clínica psiquiátrica de Opaya, en la que fue sometido a un tratamiento. La crisis política y personal acabó con los sueños e ilusiones de artista.

Se volvió aún más vulnerable a ser atacado por las autoridades y fue despojado de sus pertenencias. Se aisló y se convirtió en un indigente, algo que a veces describe a artistas outsiders, incomprendidos y poco conocidos, pero eso no fue un obstáculo para que su pasión por el arte terminara. Empecinado y convencido, fabricó una emblemática cámara fotográfica con materiales como latas de conserva, madera, cartón, y los lentes estaban hechos con tubos de plomería. Posteriormente se concentró en realizar tomas como herramienta de medio de expresión y principalmente fotografió a mujeres que veía en la calle.

 

En 1994, las fotografías de Tichý comenzaron a ser plenamente apreciadas por el mundo cuando el crítico de arte Harald Szeemann descubrió varias de sus obras en las calles. Lo invitó a participar en la Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla. A raíz de esto expuso en importantes salas de arte del mundo y su fama creció rápidamente. Sin embargo, se dice que no aceptó absolutamente nada de dinero y lo único que quiso fue el intercambio de obras con otros artistas.

 

En 2011 Tichý murió a la edad de 84 años, pero su esencia quedó eternizada en la fotografías que capturó entre 1970 y 1980. A pesar de ser acusado de ser un mirón pervertido, él siempre mantuvo respeto al tomar sus fotografías a larga distancia y capturar la belleza cotidiana de las mujeres.