Minoricracia y hampones electorales

18 mayo 2016 | 17:02 hrs | Rafael Arias Hernández.

Por Rafael Arias Hernández.

Cinismo y descaro en acción.

Urge autentificar la democracia, no simular ni distorsionar su esencia y existencia, frente a un autoritarismo que aumenta con el hampa electoral, que desde el gobierno se fortalece y alimenta para mantener minoría en el poder.

Autoritarismo costoso y ramplón, de abusos y  excesos, ineptitud y corrupción. Minoricracia  impuesta e ilegítima

Paradójicamente. Por un lado es inocultable que ciudadanos y sociedad exigimos, por todos los medios y de todas las formas,  gobiernos responsables y legítimos, eficientes y confiables.

Pero por el otro, es notorio que no solo no les importa, sino que además no  hay mayor interés en atender y fomentar,  presencia  y participación activas,  individual y colectiva, a pesar de las múltiples muestras de inconformidad,  rechazo y condena a los malos y peores gobernantes y funcionarios públicos

DESTRUCTORES, DISTRACTORES  Y DETRACTORES.

A la costosa forma que administran, endeudan y debilitan o destruyen instituciones.

A la creciente desaparición forzada de miles de millones de pesos de un presupuesto  supuestamente autorizado, cuya fiscalización da risa y pena.

Al inocultable provecho y ventaja que le sacan a casi todo programa y actividad oficial.

A  esto y más hay que agregar, como principio y fin de su injustificada y perjudicial representación gubernamental, su cada vez más descarada acción  detractora y delictiva, en todo proceso electoral.

Insistir e insistir. Además de destructores. Ya es costumbre comprobar sus innumerables formas de beneficiarse y enriquecerse en lo personal, familiar o grupo; pero también, no menos importante es  más bien tener siempre  presente,   que para  sus propios  fines y objetivos  político-electorales,  hacen uso de impresionantes capacidades y esfuerzos. Si así hicieran su trabajo y atendieran a la población, otros serían.

En efecto,  lo mismo ponen  y disponen de personal, equipo y recursos públicos, como de atribuciones de  instituciones y dependencias oficiales. Usan y abusan de reglas y disposiciones para condicionar, desviar y fomentar clientelismo político de programas oficiales, particularmente asistenciales, de desarrollo social, de auxilio y rescate,

ACTA GANA A VOTOS; SENTENCIA  A  TODOS.

No pues sí. Así como no. Se puede presumir pero no hacer, el conteo de voto por voto y casilla por casilla. ¿Pero cuánto cuesta? ¿Y sobre todo, es confiable? Veracruz con el voto más caro del país.

Respecto al costo no les importa, “siendo dinero sale barato y si es público más”. Y de su credibilidad y confianza, de la validez y legitimidad de los resultados se encargan profesionales y especialistas, conocidos como  mapaches  o consultores.

Total no se olvide. La democracia no es de votos triunfadores, sino de acta que gana a votos. Asegurarse del documento, adquirirlo y hasta comprarlo es objetivo central; si es en blanco y firmado mejor.

Y si fallan votos, el acta no se puede alterar y los resultados son adversos. Entonces hay que tener presente que sentencia gana a actas y a votos.

Recuérdese  que todo está en el mercado, desde candidatos alquilados, financiados o comprados  para que no protesten, dividan al electorado y sirvan de comparsas;  hasta autoridades que no hacen nada y todo lo justifican.

MINORICRACIA GANA A DEMOCRACIA.

En nuestro esfuerzo por fortalecer y mejorar nuestras formas de representación pública y, en especial, del buen gobierno no debe olvidarse lo esencial.

Democracia es el gobierno de la mayoría y no de la minoría;  su esencia, origen y destino está en la participación permanente, no solo en la elección de fecha en fecha. Ayer, hoy y siempre, gobernar al gobierno es el reto.

¿Cómo puede y debe legitimarse un gobierno?

Para empezar, debe tener el respaldo y apoyo de la mayoría; y debe  legitimar siempre, cada uno de sus actos, tanto en legalidad, como en  apoyo. Indispensable  credibilidad y confianza  ciudadana y social.

De ahí que se debe evitar el abstencionismo significativo y el desinterés conformista. Participar siempre, una obligación.

De ahí que se reconozca que la soberanía  radica en el  pueblo. Quien tiene y tendrá todo el derecho de fiscalizar y evaluar, formar y cambiar el gobierno.

Ser ciudadano no es asunto de abyectos y serviles, ni de esclavos, súbditos,  siervos, vasallos y conformistas.

Matemáticamente es más simple: debe conocerse la voluntad del electorado que, debe ser mayoritaria (50 por ciento más uno). Importante  saberse en quien se deposita confianza y poder público, mecanismos como la segunda vuelta pueden ayudar; y también la revocación de mandato que permite a  electorado y sociedad liberarse o deshacerse de malos o peores gobiernos.

El caso es que con frecuencia, no vota ni el 50 % de la lista nominal o padrón; y de lo que vota se fragmenta y divide, para que resulte triunfadora una minoría mayor. En Veracruz el Gobierno del Estado, en términos generales,  ha quedado en manos de una minoría mayor que no representa o  no ha tenido más del 25 % del electorado.

¿Hasta cuándo nos vamos a seguir engañando?

Por qué seguir permitiendo que proliferen los jugosos negocios electorales y la notoria hampa electoral patrocinada y sostenida principalmente desde el gobierno o incluso desde el crimen organizado.

De ahí que no es raro que se elogie la teoría y práctica, del popular y padecido principio: “el que no tranza no avanza”

Veracruz padece, una “Minoricracia” o gobierno de la minoría mayor,  llena de ineficientes y delincuentes..

En consecuencia, hay que tener presente que uno de los más grandes desafíos  de nuestro tiempo, consiste principalmente, en fortalecer derechos y justicia,  libertades y bienestar social.

Para ello es necesario transformar las instituciones públicas democratizando su uso, haciendo que funcionen  y, desde luego, liberándolas de ineficientes y delincuentes.

Imprescindible participar y no solo  ir a votar. Hay que vigilar y denunciar toda actividad delictiva de  los malhechores electorales y sus cómplices en el gobierno; y  sobre todo, exigir tanto a electos como a contratados,  cumplimiento puntual de deberes y obligaciones, así como de compromisos y promesas de campaña.

Urge que en verdad se enfrente y erradique la corrupción y la impunidad gubernamental. Aplicación a todos de la ley. ¿Continuidad o cambio?

 

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez