Minoría huelguistas acepta venta de Civsa en Ciudad Mendoza

La rematan en 120 millones de pesos cuando la valuaron en mil 200

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18 agosto 2017 | 11:09 hrs | Emilio González

Orizaba, Ver.- Minoría de huelguistas de la fábrica textil Compañía Industrial Veracruzana Sociedad Anónima (CIVSA) aceptó la venta en asamblea manipulada por la abogada María Luisa Campos Aragón y el asesor de los despedidos de 1991, Hipólito Flores Alonso.

La mayoría denunció que el inmueble está valuado en 1, 200 millones de pesos, y lo pretenden rematar en 200 millones a los anteriores dueños del emporio la familia Aja del Valle.

Los exobreros están divididos: la gente de despedidos en el 91, que manipula Hipólito Flores que suman 50, y 120 extrabajadores, la mayoría que tienen en su poder las instalaciones de la factoría, donde aún se maquila tela de manta y mezclilla.

El líder del grupo mayoritario, José Luis Villa, dijo que aun no se ponen de acuerdo, y mientras tengan 50 por ciento más uno de los extextileros no se pueden vender la fábrica.

 

Los antecedentes de la histórica fábrica
A finales del siglo XIX los empresarios franceses agrupados en la Compañía Industrial Veracruzana (CIVSA) inauguraron en 1896 la Fábrica Textil Santa Rosa en Ciudad Mendoza, Veracruz que junto con la de Río Blanco se convertirían en las más grandes y tecnificadas del país.

El acelerado desarrollo fabril conllevó a una concentración masiva de trabajadores provenientes de los estados aledaños, de distintos oficios y condición social, conformando así a la principal área textil de la época.

Si la diversidad de los inmigrantes dificultó la unidad de los trabajadores, la modernidad ayudó en mucho a diluir parcialmente las divisiones más evidentes entre ellos. La concentración también permitió la circulación de ideas y el contagio de experiencias entre unos y otros. El arribo de obreros inmersos en las modernas formas de lucha por los derechos laborales fue muy importante para la formación de la conciencia de clase de los trabajadores. Es así que en el mismo año de su fundación los obreros estallarían una huelga para exigir mejores prestaciones.

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Estas luchas contribuyeron en gran medida a la crisis laboral de 1906, que alcanzó su punto más álgido al decretarse un paro patronal nacional. Este conflicto que se desarrolló a fines de 1906 y principios de 1907 en el importante corredor industrial de la zona Puebla-Orizaba-Tlaxcala entre trabajadores y empresarios textiles culminó con la sangrienta masacre del régimen contra los obreros rebeldes y parte de la población civil en la zona de Orizaba. Este episodio marcó la situación límite y fue el parteaguas del movimiento obrero mexicano durante la etapa final del Porfiriato.

Cabe destacar que los obreros textiles constituían el sector mejor organizado, más combativo y movilizado de la clase trabajadora mexicana desde la segunda mitad del siglo XIX y tuvieron en ese conflicto su principal experiencia de organización regional. Coordinaron sus peticiones, establecieron una representación única, elaboraron una propuesta de reglamentación y de tarifas para la rama, se mantuvieron varios meses movilizados y, ante la intervención del gobierno federal, llegaron incluso a amotinarse con el apoyo de la población civil en localidades cercanas a los centros fabriles de Orizaba.

Con la represión desatada, los industriales y el Estado aplicaron un recurso extremo que demostró ser únicamente una solución aparente y temporal a los problemas que habían aflorado. No sólo no se habían resuelto los motivos que originaron la protesta obrera como eran los bajos salarios, las largas jornadas de trabajo, las multas por la descompostura de las máquinas, las excesivas rentas por las viviendas que les proporcionaban las compañías y la rigidez de los reglamentos internos, sino que estos mismos motivos reaparecieron, casi bajo la misma forma años después, durante el régimen maderista.

 

Santa Rosa y la revolución
El 8 de marzo de 1913, sumariamente soldados de Victoriano Huerta fusilaron a obreros acusados de ser maderistas, entre ellos Esteban Zuñiga quién había sido cesado de la fábrica por ser el vicepresidente de la sociedad de obreros de Santa Rosa. Ese mismo día también asesinaron al general maderista Camerino Z. Mendoza, Vicente Cayetano y dos de sus hermanos; además de disparar contra los obreros y realizar posteriores represalias contra el resto de los dirigentes obreros.

Los sindicatos de la región de Orizaba se convirtieron en uno de los principales bastiones del sindicalismo ya que concentraron a miles de trabajadores de diversas industrias y de servicios, ellos se conformaron en grupos que le dieron a la zona su característica de lucha sindical. Se agruparon en la Cámara del Trabajo desde 1916 y para 1919 se afiliaron a la CROM.