Miguel Vives Ruiz, un desafortunado hombre de fortuna

30 septiembre 2016 | 17:51 hrs |

El que camina en integridad anda confiado; Más el que pervierte sus caminos será quebrantado. Proverbios 10:9

Por “El Negro” Cruz

No cabe duda que la vida es como la rueda de la fortuna: todo lo que sube, tienen que bajar, en mi tierra cuenqueña me tocó conocer un ejemplo contundente.

Miguel Vives Ruiz fue un destacado alvaradeño que tuvo un parentesco con don Adolfo Ruiz Cortines, que entre otras cosas, fue gobernador de Veracruz y presidente de México, quizá el más honesto del siglo XX.

Pues bien, don Miguel también incursionó en la política y fue, entre otras cosas, alcalde de la Heroica y Generosa, allá por la década de los cuarenta de la pasada centuria.

Sin embargo, el fuerte del señor Vives fue en el sector empresarial, durante muchos años fue el responsable de transportar la gasolina que PEMEX producía a las estaciones de servicio del estado, los ductos eras mínimos, por lo tanto la flotilla de tracto camiones debió ser muy amplia.

El aludido contrajo nupcias con una distinguida y guapa nativa de Alvarado, doña Amparito Zamudio Vives, unión de la cual nació René.

Dada la envidiable posición económica de la familia, René Vives Zamudio creció y estudió en la Ciudad de México, dónde se relacionó con gente rica y famosa, uno de ellos, el ingeniero José Luis Paganoni, que por recomendación de la familia Vives, trabajó en el ingenio San Cristóbal.

El dinero en abundancia influyó para que el descendiente de don Miguel se dedicara a una vida de derroche. Eran famosas las fiestas que organizaba en el cabaret de moda en la capital del país, allá por los años cincuenta y sesenta, llamado “La Fuente”, en el cual se presentaban los comediantes y  vedettes más afamadas de la época.

Justamente en ese “night club”, ubicado en Insurgentes Sur y diagonal San Antonio, el padre de Ana Bertha Lepe, el capitán Guillermo Lepe, daría muerte al productor de cine Agustín de Anda, quien pretendía a su bella hija y había acudido a ver su espectáculo.

El ingeniero Paganoni también se convertiría en homicida, pues dio muerte a Ramón Gay, porque el referido actor trabajaba en una obra de teatro con su ex esposa Evangelina Elizondo y los celos consumieron al recomendado de los Vives. Los dos homicidios ocurrieron en 1960.

A la muerte del Miguel Vives Ruiz, heredó una fortuna, que de acuerdo a versiones de conocedores, rondaba los mil 200 millones de pesos, cuando nuestra moneda valía su peso en plata, claro está…no como ahora.

El problema para el manejo del patrimonio, fue que René nunca tuvo un contacto directo con los negocios de su padre, por lo que su desconocimiento de los mismos era proverbial.

Como suele ocurrir en esos casos, el dinero acumulado durante años de negocios se fue dilapidando, al grado que la familia solo conservó una gasolinera que se encuentra en la entrada principal a la ciudad de Alvarado.

Debo decir que las relaciones tejidas por la familia Vives, facilitó que uno de sus nietos contrajera matrimonio con una de las descendientes de don Enrique Ramírez Miguel, fundador del imperio empresarial que ahora conocemos como Cinepolis

A pesar de la historia de éxito de don Miguel, la falta de una preparación real en materia de negocios de su hijo, provocó la pérdida de lo alcanzado.

Cuanto trabajo nos cuesta educar a nuestros vástagos en los valores cristianos más elevados, porque una cosa es real: debemos predicar con el ejemplo.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán