México unido, no más gasolinazos

8 febrero 2017 | 10:29 hrs | Ángel Álvaro Peña

 

La reacción social ante el aumento a las gasolinas tuvo diferentes expresiones de rechazo. Desde las más inofensivas hasta la toma de calles, de alcaldías, de gasolinerías y de instalaciones de Pemex.

Dentro de este panorama que definía a la sociedad mexicana en diferentes expresiones de inconformidad. Daba lectura a un país que no está de acuerdo con las medidas de su gobierno, pero hacían evidente su disposición a la protesta, porque hubo manifestaciones de inconformidad unánime, unas más agresivas que otras. Unas más efectivas que otras.

Algunos sectores de la población se conformaron con poner una banderita en su celular que nadie vería más que ellos mismos. Otros, colocaban letreros en sus casas o en sus automóviles. Pero sólo nutrían estadísticas y no ejercían presión.

La organización espontánea de la sociedad, con o sin líderes, tiene en guardia a las autoridades. Sobre todo, en el norte del país, desde Baja California hasta Tamaulipas, la gente tomó por asalto las dependencias relacionadas con los energéticos que más cerca tenían para protestar airadamente y hacer presión para que los funcionarios públicos y los legisladores den marcha atrás a una decisión que sólo tomó un grupo muy reducido de personas.

En Tijuana, policías municipales se enfrentaron a manifestantes que pretendían “tomar” el palacio municipal por el incremento del precio de las gasolinas.

Con equipo antimotines, los policías municipales bajo las órdenes del secretario de Seguridad Pública repelieron a los manifestantes con toletes y escudos con un registro de al menos una decena de heridos, y varios desaparecidos.

Las protestas en Baja California registraron la participación de más de 40 mil personas, la mitad de ellas en Mexicali, donde los asistentes realizaron marchas y plantones pacíficos con arengas contra el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Francisco Vega de Lamadrid de quienes exigieron su dimisión.

Primero el enfrentamiento fue verbal y después se rompió el primer círculo del cerco policiaco por lo que los manifestantes fueron repelidos en su intento por ingresar a las oficinas de gobierno del alcalde panista Juan Manuel Gastelum.

Los manifestantes mantuvieron el bloqueo a la Terminal de Almacenamiento y Distribución de Pemex en Rosarito, Baja California, desde el lunes 30 de enero hasta el fin de semana siguiente.

Un primer intento de desalojo se registró la madrugada del viernes, cuando más de 300 elementos de la Policía Federal, el Ejército y la Policía Municipal de Rosarito con apoyo de oficiales de Tijuana, efectuaron un operativo la madrugada del viernes 3 de febrero a fin de desalojar a los manifestantes que mantienen el bloqueo.

Pese al intento de desalojo, los ciudadanos mantuvieron el bloqueo en la Terminal de Almacenamiento y Distribución de Pemex y advirtieron que no bajarán la guardia. Exigen que se dé marcha atrás al gasolinazo y se niegan a abandonar una lucha que ya lleva más de una semana.

Los manifestantes soportaron golpes y jaloneos durante el operativo efectuado la madrugada de este viernes para desalojarlos, pero, aunque se mantuvieron firmes, no pudieron evitar que salieran algunas pipas de combustible.

Aquí hay muchos que amanecieron que tienen la ropa desgarrada y estuvo mal eso estuvo mal”, dice un participante.

La población de Baja California anuncia que llevará a cabo una lucha pacífica pues consideran injusto a un gobierno que, con sus tarifas de electricidad, sus impuestos y sus gasolinazos, les roba el futuro.

A pesar de las amenazas de represión siguen en pie de lucha desde niños hasta ancianos en las calles y sitios tomados en Baja California. Al mismo tiempo piden que se unan a su lucha quienes coinciden en rechazar el aumento a las gasolinas, que es la población entera del país.

Por su parte, integrantes del Congreso Nacional Ciudadano tomaron los accesos a las terminales de almacenamiento y despacho de Pemex en Tamaulipas, Estado de México y Nuevo León.

En Ciudad Madero, Tamaulipas, los inconformes determinaron levantar el bloqueo hasta el martes, pese a que las pipas deben salir a repartir gasolina.

En el Estado de México, medio centenar de personas tomaron el centro de distribución de Pemex, ubicado en Toluca.

En Nuevo León, integrantes del CNC bloquearon los centros de distribución de Pemex en los municipios de Santa Catarina y Cadereyta.

En Puebla un centenar de personas inconformes por el “gasolinazo” realizó un mitin en la gasolinera de la 20 Poniente y 11 Norte, la cual mantuvo tomada por un par de horas, para finalizar la marcha que salió del Zócalo de Puebla.

En el “movimiento” participaron integrantes de organizaciones civiles como Puebla en Lucha y el Congreso Nacional Ciudadano y se sumaron algunos ciudadanos quienes incluso participaron para manifestar su inconformidad por las políticas públicas aplicadas por los gobiernos estatales entrante y saliente.

Sin embargo, las expresiones de inconformidad se expresan en el norte del país donde pueden darse cuenta del precio y la calidad de la gasolina que se vende al otro lado de la frontera. De ahí que su inconformidad sea mayor, más organizada y de un liderazgo horizontal que es lo que no perdona la autoridad al no tener una cabeza o líder con quién negociar.

La inconformidad es de todos los mexicanos, las protestas de quienes tienen mayor rabia ante la injustica que implica este tipo de medidas.

El rechazo es unánime, la organización espontánea y la efectividad de la lucha crece con la indignación.

La población del norte de la República es la punta de lanza del México bronco que anunciaba don Jesús Reyes Heroles que despertaría. A pesar de que la noticia del gasolinazo fue dada a conocer el 28 de diciembre, a más de un mes después, se suman cada más mexicanos a la protesta, al mismo tiempo que radicalizan sus acciones… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

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NR. Esta es opinión personal del columnista.