México promete 30 millones de dólares a Honduras en su estrategia migratoria

El Gobierno de López Obrador espera generar 20 000 empleos en territorio hondureño para frenar las caravanas de migrantes que llegan desde ese país centroamericano

28 julio 2019 | 9:36 hrs | El País | Nacional

El Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tomó la palabra en Minatitlán, Veracruz, para —dijo—, hacer un anuncio principalmente a Estados Unidos: México invertirá 30 millones de dólares en Honduras para generar más de 20.000 empleos que se traduzcan en una reducción en las cifras de migrantes que abandonan ese país centroamericano en su desesperación por llegar a territorio estadounidense. De esta manera, el Gobierno mexicano mantiene su promesa de detener el tsunami migratorio que arriba desde Centroamérica, y que ha generado una fuerte tensión entre Washington y el Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador.

El anuncio de la inversión se hizo la tarde del sábado en una conferencia en la que además de Ebrard participaron el presidente mexicano y el mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández. Honduras —sumida en una profunda crisis política, hundida en la miseria y golpeada por la violencia de pandillas y el crimen organizado— es el país que más solicitantes de visas humanitarias ha enviado a México, con 20.620 personas beneficiadas con tarjetas de visitante por razones humanitarias, un 70% del total de las emitidas entre enero y julio, según estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM). Ese organismo registra solicitudes de 121.136 extranjeros, de los que 56.934 son hondureños, lo que representa un 47% del total peticiones hechas a las autoridades migratorias mexicanas. Por su parte, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) otorgó el reconocimiento como refugiados a 4. 888 hondureños y procesa otras 16.371 solicitudes. Las estadísticas demuestran lo urgente que es para el Gobierno mexicano combatir la ola migratoria que llega en caravanas desde territorio hondureño y calmar los trinos emponzoñados y amenazas de Donald Trump.

México ya ha hecho a El Salvador una promesa similar a la de este fin de semana. A mediados de junio el presidente salvadoreño Nayib Bukele viajó a Tapachula, importante punto fronterizo de ingreso de migrantes, para firmar un primer acuerdo con López Obrador, que también incluye una inversión inmediata de 30 millones de dólares. Un mes después el canciller Ebrard se trasladó hasta territorio salvadoreño para, en una finca cercana a San Salvador, la capital, sembrar los primeros árboles de un programa de desarrollo que pretende generar miles de empleos en el campo, similar al que México implementa en los estados del sur —los menos desarrollados del país norteamericano— y que ha sido denominado “Sembrando vida”. Estos fondos entregados a los países centroamericanos forman parte de la iniciativa de México para cumplir con el compromiso hecho a Washington de frenar la migración a Estados Unidos, después de que Trump amenazara con imponer aranceles a las importaciones mexicanas. “Si México y Honduras lo pueden hacer, ¿por qué Estados Unidos no puede?, ¿por qué los países más desarrollados no pueden? Sí pueden, pero nos hace falta que quieran”, dijo el sábado Ebrard antes de anunciar el plan para Honduras.

Hernández —quien repite mandato en Honduras tras ganar las polémicas elecciones de 2017, consideradas fraudulentas por la oposición— no sólo agradeció el apoyo de México, sino que extendió la mano para pedir ayuda para los caficultores de su país y más inversión para generar empleo en el denominado Triángulo Norte, compuesto además por El Salvador y Guatemala. “Si logramos llevar material genético de alta productividad, usar tecnología de última generación para agregarle más valor al esfuerzo del productor de café centroamericano, estaremos haciendo un acto de enorme justicia social y también empoderando la economía de los más humildes, de los más pequeños”.

Aunque México y EE UU lograron un acuerdo para frenar la imposición de aranceles, su éxito no solo depende de la voluntad del Gobierno mexicano, que en mayo presentó un plan de desarrollo para Centroamérica junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que incluye inversiones multimillonarias en infraestructura para generar empleo y bienestar en la región. El plan había sido recibido sin grandes demostraciones de entusiasmo por los mandatarios centroamericanos, pero la diplomacia mexicana los ha atraído a cambio de la entrega de ayuda millonaria. Todavía queda por verse qué harán esos gobiernos para frenar la migración y garantizar el éxito del plan mexicano. El sábado, a la par de su homólogo hondureño, el mandatario mexicano intentó demostrar una posición optimista frente a decenas de sus simpatizantes que lo seguían expectantes en Minatitlán, municipio golpeado por la violencia. “Estamos demostrando que hay otra alternativa para dar solución racional, eficaz, humana, al fenómeno migratorio, que no debe ser atendido sólo pensando en el uso de la fuerza, en medidas coercitivas, sino atendiendo las causas que originan la migración. La gente no se echa a andar, no sale de sus pueblos por gusto, lo hacen por necesidad”.