México con los políticos equivocados. No permiten los nuevos esquemas

4 julio 2016 | 11:32 hrs |

La política mal digerida ha sustituido a la religión como sistema absoluto de creencias y hace imaginar a sus líderes que si viven para ella, para esa mala política; también pueden sustituir los métodos del buen gobierno por puntadas y fantasías arbitrarias; Los utopistas también ven  a la política como un fin en sí misma, y los tiranos una vez en el poder público, quieren que no se acabe y se exasperan porque se les escapa esa forma de vida única que les llena de felicidad y propósito existencial; hasta los delincuentes no escapan del engaño, creen que la política es la forma de vida sucia superior.

 

Pero no es así, la política para empezar no es un fin; no persigue  la salvación del hombre o su eterna felicidad. La política mas bien es un medio específico y dentro de una esfera limitada, un uso que requiere de escuchar y oficio: una herramienta para mantener fundamentalmente un clima de entendimiento general. Para que el hombre no se coma al hombre y pueda ser gobernado en su naturaleza incontrolable, como atinadamente señalaba Hobbes hace algunos siglos.

 

Por eso es indispensable que la política no se desconfigure en lo que no es; y además  como cualquier programa de uso frecuente, como los de las computadoras, necesita bajar sus  actualizaciones porque el que no lo hace se queda aislado, dentro de un sistema autoclausurado dijera el maestro checoamericano Karl Deutsch. Algunos ejemplos durante la semana pasada dan cuenta de esas equivocaciones declarativas y operativas; unas porque erraron en el origen y destino del poder público, otras porque suponen que la corte cercana es la determinante y finalmente las que quieren convencer al hombre, a uno solo, de una eficacia política que les es negada.

 

Hay quienes nunca entendieron su posición y se jactan de ser irresponsables; el secretario de gobierno de Veracruz, Flavino Ríos alega que Ricardo Anaya,  Miguel Ángel Yunes y Santiago Creel, debieron salir huyendo ante la trampa que la autoridad preparó. Supone el burócrata del régimen duartista  con inmoral astucia, que los denunciantes del connato de golpe de estado que le falló a Duarte; debieron acobardarse como tal vez él lo haría, por la osadía de alegar respeto y civilidad política en Veracruz; se burla y argumenta, lo que él hubiera hecho;  salir corriendo por una puerta trasera del Congreso y dejarse filmar atemorizado. Mala política creer que Veracruz estaba facturado por generaciones a Fidel Herrera y a su grupo depredador de instituciones, no supieron que la política era un medio, que no les pertenece y que en su fatal equivocación, era su todo, su religión; se engañaron hoy no tienen nada que hacer en su existencia, necesitan estar adentro de esa política, aunque sea de la mala , porque afuera son nadie.

 

El otro triste ejemplo es también la misma exasperación del título de Marcel Proust, “En busca del tiempo perdido” que parece acomodarse  a lo que no hicieron los Calderón en seis años y ahora quieren seis más, para tampoco explicarnos como ascendieron improvisados en su gabinete, como fallecieron dos secretarios de gobernación, sin ninguna trayectoria política de nivel aceptable y como nombraron a un tercero más incapaz, que no se sabe cuando y como lo pusieron, a hacerse guaje con los problemas políticos del país. Como tampoco sabemos como García Luna  se hizo residente o ciudadano en Estados Unidos y tampoco como la procuradora que difícilmente podía expresarse, también reside muy campante en el extranjero. No sabemos más que los vestigios arqueológicos en el libro del que fuera director del CISEN para explicarnos su teoría del crecimiento del narcotráfico: sin datos determinantes, una simple relación de recortes de periódico. No sabemos porqué Calderón permitió que los fondos federales fueran concesionados a los gobernadores sin freno o lo que dijo en Veracruz de las cuentas fraudulentas de Duarte de las que no pudo explicar su tolerancia. Porque los datos de malos manejos imputados a Peña desde su paso por Toluca se conocieron públicamente hasta que terminó de firmarse el pacto de reformas del 2013. No sabemos tantas imprecisiones que hacen imposible que los ciudadanos puedan deslindar al Calderón de ayer con la señora del rebozo y sus hermanos hildebrandos de hoy; adoradores del monje que fue papá: Gregorio VII, promotor del celibato, que tanta impudicia ha llevado al catolicismo y del sometimiento del gobierno al clero, como cuando humilló Hildebrando al emperador Enrique IV. No esconden sus inclinaciones sectarias y sus costumbres prepotentes.

 

Y en ese tema de los que ya bailaron, que no dejan bailar a los que no han bailado, se inscriben las maniobras de la camarilla calderonista, una vieja corte que quiere enredar a Ricardo Anaya en un proceso de cambio de directiva en el estado de México innecesario en el momento, donde hay cartas marcadas para que el PAN no gane y se vaya hasta el cuarto lugar, después de que los calderones lo mandaron al tercero. Se les olvidan sus yerros, hace seis años con los oficios del yerno de Clouthier, Heriberto Félix Guerra andaban canjeando ese estado por Michoacán para la hermana de Calderón, la famosa Cocó, en una alianza que Salinas les diagnosticó y metió a su compadrito Alberto Anaya para ofrecerle al Peje todo el apoyo del PT y obligar al PRD de entonces, con la candidatura falaz de Citlali Ibáñez Camacho, que también tiene el extravagante nombre de Yeidckol Polevnsky Gurwitz;  y forzar que los del Sol Azteca tuvieran que meter a Alejandro Encinas por el PRD-PT y decapitar la alianza. Fueron terceros no ajenos a los calderonistas, los ganones. Con ello se sobreprotegió a Eruviel Ávila, candidato del Obispo de Ecatepec brazo de Slim y de Elba Esther Gordillo que traicionó doble:  a los Calderón y a Peña, que  le costó su estado. No, los Calderón ya bailaron, lo hicieron mal y además tienen programas obsoletos, el que tiene que cuidarse de ellos es Ricardo Anaya y cuidarse también del apologista de Beltrones, Luis Felipe Bravo Mena.

 

Por último se reafirma la política como un medio actualizado, bajo  juicio colectivo y no de un Tlatoani unipersonal como en el siglo pasado. Una cosa es realizar operativos mal hechos, sin inteligencia, con mandos policiacos conflictivos, sin planes, acciones sin coordinación, que revelan criterios antagónicos, desconsiderando a los pensadores de la estrategia y no únicamente como catecismo, a un vulgarizado Sun Tzu; y otra cosa es dejar al garete a México, en el que tímidamente el gobierno federal argumenta con los bloqueos criminales de la CNTE,  solo los daños a “los pobres, a los más necesitados”; despreciando a los demás, siempre pensando en la masa manipulable electoralmente. Los demás parece decir el secretario comodín  Meade no cuentan. Las tiendas importantes casi dijera, son las de DICONSA. El jovenazo hace profesión de fe del capitalismo de estado del siglo pasado;  valiéndole un bledo los demás, los que no se consideran en esa categoría de pobres permanentes, los que importan para él son los que tienen credencial oficial de pobres bajo tutela del estado benefactor en picada. Son los votos útiles, no todos los damnificados por los bloqueos de la guerrilla y de la  CNTE; y si se ha de gobernar, dicen (con sus hechos) los del gabinete, será cuidando que el jefe no nos descalifique para la grande. ¡Jóvenes ya urge que gobiernen! Señores: pasa el tiempo y no se ve que vean a la política eficaz como una buena herramienta, si no como un escalón del ascenso de sus sueños. ¡Ya basta !