Meteorito que exterminó a dinosaurios aumentó la temperatura terrestre

Un nuevo estudio presenta por primera vez pruebas del papel del calentamiento global en la extinción de la vida

Foto: Web
25 mayo 2018 | 19:44 hrs | infobae | Redacción

Hace 66 millones de años hubo un día realmente malo para la Tierra, cuando un objeto espacial del tamaño de una montaña chocó contra el planeta. Se inició así una serie de eventos que terminaron por exterminar a las tres cuartas partes de la vida, entre ellas los dinosaurios, y que parecen ser también una llamada de atención al presente de calentamiento global.

Se creía que el impacto del meteorito en la zona de Chicxulub, en el golfo de México, había causado un cambio repentino de clima, y que eso había matado a las especies. Un nuevo estudio lo confirma y pero detalla que no se debió solo al periodo de enfriamiento tras el choque (por las partículas que inundan la atmósfera e impiden el paso del sol), que fue breve, sino también a que lo siguió un largo tiempo de calor: 100.000 años.

La confirmación del papel del calentamiento global en la extinción de los dinosaurios y otras especies son sombrías en una época donde la acción humana sobre el medioambiente causa preocupación. “El estudio sugiere que incluso un breve aumento del carbono puede tener un efecto prolongado”, señaló el artículo. “Eso es importante hoy dado que las emisiones de gases del efecto invernadero son masivas en algunos países y crean un salto en el dióxido de carbono atmosférico”.

MacLeod fue desalentador: “La implicancia encadenada de nuestro hallazgo es que el exceso de dióxido de carbono podría haber ocurrido durante acaso una década, y el efecto invernadero de calor persistió por 100.000 años. Inclusive si hoy retrocediéramos a los niveles de emisión de carbono de 1850, estaríamos atrapados en la respuesta de la Tierra al carbono que ya hemos agregado”.

“El estudio sugiere que incluso un breve aumento del carbono puede tener un efecto prolongado”.

Foto: Web

La investigación se basó en restos de peces —huesos, dientes, escamas— recogidos en El Kef, Túnez, un lugar famoso por ser una formación geológica con capas de sedimentos desde finales del Cretácico (cuando existían los dinosaurios) y el comienzo del Paleógeno. Al analizar las cantidades de oxígeno en los restos se pudo determinar la temperatura del agua en el momento de su muerte, como una suerte de termómetro.

Fue, entonces, un golpe detrás de otro: el impacto del meteorito, con terremotos y tsunamis; en las horas siguientes el calentamiento intenso de la atmósfera por la violencia con que se desperdigaron los restos, lo cual causó incendios forestales; luego años de frío y oscuridad y polvo. “En los primeros meses fue casi un apagón”, digo la científica planetaria Adriana Ocampo, de la NASA, a The Washington Post, una intérprete independiente del estudio. “Si no hubiera sido por el calor retenido en los vastos océanos de la Tierra, nuestro planeta se habría congelado”.

Y entonces, una era de calor excesivo. MacLeod detalló: “Aquello que no fue eliminado por el aumento de la temperatura probablemente debió pasar años de muy poca, si acaso alguna, vegetación; y cualquier cosa que hubiera sobrevivido a eso entonces tendría que haber pasado 100.000 años de condiciones de invernadero bastante importantes”.