Mercado laboral de son jarocho en Xalapa no es redituable

Académico de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV) participó en las Jornadas Universitarias sobre Música y Política

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20 mayo 2017 | 17:49 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. De 50 jaraneros que Randall Kohl encuestó y entrevistó en 2013 únicamente dos admitieron que el cien por ciento de sus ingresos económicos provenían directamente de su desempeño como músicos de son jarocho en la ciudad de Xalapa.

El académico de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV) presentó éste y otros resultados durante su participación en las Jornadas Universitarias sobre Música y Política con la ponencia “La economía naranja rojiza de México. La política, el trabajo y la tradición en el son jarocho de Veracruz”, que organizó el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la UV.

Antes de enumerar los datos duros que arrojaron las encuestas y entrevistas a 50 jaraneros y a 171 músicos de todos los géneros, que realizó en los años de 2013 y de 2014 respectivamente, Randall Kohl expuso grosso modo la historia económica del país que coinciden con la de su desarrollo musical, dividida en tres periodos: revolucionario (1910-1940), posrevolucionario (1940-1970) y neoliberal (1970-2000).

Kohl aseguró que las imágenes, los iconos y los símbolos que se establecieron durante el periodo revolucionario ayudaron en la forja del sentido de pertenencia nacional que se dio en el proceso de creación y aceptación de los mismos y que ocurrió en la etapa histórica siguiente. Esta afirmación la apoyó con la selección de fragmentos de piezas muy conocidas de la música tradicional mexicana, como el famoso Huapango de Moncayo.

En este periodo, el posrevolucionario, algunas industrias culturales –como radio, televisión y estudios de grabación– comienzan a producir y capitalizar las artes tradicionales regionales, así como a estilizar y modificar la música campesina para adecuarla a públicos urbanos y más sofisticados, que a la fecha sigue presentando estereotipos.

La posición autoritaria y centrista que toma el gobierno en el periodo neoliberal se refleja en el control que ejerce en la escena nacional sobre los bienes y los sectores de energía, comunicación y bancario. La esperanza de alcanzar la estabilidad económica en el país, afirmó el académico, se basaba en el descubrimiento de grandes reservas de petróleo, algo que aún no ha sido posible.

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En el panorama musical el gobierno permitió la entrada e influencia de música del exterior, particularmente de los Estados Unidos, a través de su difusión en los medios de comunicación masiva y conciertos de varios grupos extranjeros dentro del territorio nacional. Este proceso de aculturación, negativo en muchos aspectos, también sirvió para que en México se reforzaran las raíces propias.

Después de este breve repaso, Randall Kohl mencionó que en el estudio que elaboró entre 2013 y 2016 acerca del mercado laboral del son jarocho en Xalapa encontró que los dos jaraneros que vivían de esta profesión señalaron que recibieron un pago de entre 250 y 500 pesos por hora, tocando entre seis y siete veces al mes y en un promedio de tres y cinco horas en cada audición.

“Esto quiere decir que si tocaban lo máximo en este rubro ganarían en ese momento alrededor de diez mil pesos, cantidad aceptable para un individuo pero no para una familia. Asimismo varios jaraneros aseguraron tener ingresos por más de 15 mil pesos, pero eso porque tenían otros trabajos”.

La cantidad de ingresos económicos que reportó 58 por ciento de los músicos de todos los géneros que trabajan en Xalapa fue menor a los cinco mil pesos mensuales. “Y aquí lo interesante fue que al quitar a los músicos que trabajan para la UV, ya sea en la orquesta o en los grupos artísticos, este porcentaje se eleva a 70, lo cual demuestra que si no trabajas para la UV los ingresos son muy bajos”.

“Estos resultados de mis investigaciones son comparables con otras, como la que hizo el INEGI en 2010, que encontró que los músicos ganan alrededor de 86 pesos por hora, una quinta parte de lo que ganaban los músicos en 2013 en Xalapa”.

Un dato que le causó preocupación fue que 80 por ciento de la totalidad de sus entrevistados, de manera proporcional, indicó que los dos mayores obstáculos causantes de esta situación son las políticas gubernamentales autoritarias y paternalistas que no brindan suficientes apoyos y el mercado libre que les dificulta la búsqueda de trabajo. “Pocos están pensando en sí mismos, en ser proactivos”.

La violencia, en menor medida, fue un tercer obstáculo mencionado, pues un músico le contó que al regreso de una tocada en la ciudad de Veracruz él y su banda fueron interceptados por un grupo de narcos que los obligó a demostrar que efectivamente eran músicos y no un grupo rival sacando sus instrumentos y tocar para ellos.

En su investigación los músicos también revelaron que dos maneras de tener éxito económico, no necesariamente artístico, son la expansión de posibilidades al aprender a tocar varios estilos de música, como clásica o jazz.

El otro camino es el académico, “los títulos y la educación abren las puertas a un ingreso más estable”. De hecho, varios de sus entrevistados le expresaron el sueño de obtener alguna plaza universitaria, ya sea como catedráticos o ejecutantes, lo cual les aseguraría un salario permanente y superior al mínimo, servicio médico y prestaciones de ley.

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Randall Kohl dijo que si bien uno de los retos principales de la Secretaría de Cultura es garantizar la vida cultural, democrática y sustentable del país, sin que ello implique una simple administración de los recursos culturales, también es necesario romper el centrismo inherente que coexiste en las políticas culturales económicas del siglo XXI que continúan dando preferencia a las grandes empresas y discriminando otras músicas.

“Esto permitiría más participación regional y municipal, así como una economía efectiva basada en la innovación. Es muy importante que el financiamiento de los sectores culturales sea visto por los consumidores no como un gasto sino como una inversión; además de establecer una relación colaborativa entre las Secretarías de Cultura y de Economía que facilite la creación de pequeñas empresas culturales de gran beneficio para todos y que dé más ímpetu al músico como hombre o mujer de negocios”.

La iniciativa “Creating Vibrant and Sustainable Global Cities” es otra alternativa que planteó para el mercado laboral de los músicos xalapeños, pues esta organización no gubernamental realiza proyectos urbanos y económicos que incluyen particularmente la producción y el consumo de música en vivo.

Los músicos también deben hacer su parte, enfatizó por último, “viendo sus productos como personas de negocios, si no piensan en sí mismos como parte de este sistema capitalista que no podemos cambiar, honestamente no tendrán mucho futuro como artistas. El artista en general tiene que trabajar doble para tener la mitad de lo que tienen los demás y eso siempre ha sido así, no es algo nuevo”.