Meló y sus medios favoritos

6 julio 2017 | 17:17 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

A CINCUENTA y cinco días de que la Universidad Veracruzana renueve a su máxima autoridad o ratifique a la servil rectora, Sara Deifilia Ladrón de Guevara comienza a sufrir los efectos de su alianza subrepticia con el poder Estatal que le traza las líneas a seguir por encina de la voluntad de estudiantes y académicos, y en ese sentido convierte a la máxima casa de estudios superiores del Estado en botín de unos cuantos, a tal grado que en la UV se vive, actualmente,  la simulación de autoridades como en tiempos de Víctor Adolfo Arredondo y Raúl Arias Lovillo, ambos sometidos al  capricho de los gobernantes en turno.

EN ESE sentido, la comunidad de artistas, escritores e intelectuales de Veracruz, y particularmente quienes laboran  en la Unidad de Artes de esa Universidad, se encuentran severamente conmocionados, y no porque haya fallecido el gran artista mexicano, José Luis Cuevas, sino porque las autoridades se han empeñado en sepultar los despojos de lo que aún queda de la Facultad Artes Plásticas. Y es que artistas veracruzanos aun recuerdan que esa facultad fue fundada como un Taller de Artes Plásticas en 1963, por el ilustre pintor e ilustrador mexicano, Ramón Alva de la Canal; por el gran pintor veracruzano, Norberto Martínez Moreno; por el muralista Mario Orozco Rivera, padre del artista Gabriel Orozco; por el caricaturista político, Alberto Beltrán, y por el maestro del misticismo de la escultura japonesa en México, Kiyoshi Takahashi, todos de reconocido prestigio internacional, quienes dejaron un legado impresionante en pinturas y murales que decoran varios edificios y esculturas públicas que podemos admirar en el entorno urbano de Xalapa. Esos maestros, junto con intelectuales como Santiago Genovés Tarazaga, antropólogo e investigador social de origen hispano-mexicano, y José Gaos y González-Pola, filósofo español exiliado en México después de la Guerra Civil Española, formaron a muchas generaciones de artistas como Teodoro Cano García, afamado escultor y muralista de origen papanteco que se ha distinguido por representar a la cultura totonaca en el mundo, tras ser descubierto por el inmortal Diego Rivera que lo ayudó a ingresar en la prestigiosa Academia San Carlos

PARA MUCHOS artistas, sin embargo, el mejor momento de la Facultad de Artes Plásticas, institución única en el escenario artístico nacional, fue cuando estuvo a cargo del maestro Carlos Jurado, el afamado fotógrafo asincrónico adelantado a su tiempo, porque entonces las ofertas educativas se diversificaron: pintura, escultura, cerámica, fotografía, cine y diseño gráfico entre otras. La calidad de los trabajos de maestros y alumnos merecieron reconocimiento nacional e internacional. La época de Rafael Villar como director, quien además de ser un escultor de prestigio internacional, se distinguió por la difusión y promoción de las artes plásticas, ya que fundó la Galería AP (Arte Presente) ubicada en Diego Leño y Bremont. Las nuevas generaciones tuvieron la oportunidad de conocer la obra de diversos artistas como los pintores tlacotalpeños Alberto Fuster y Salvador Ferrando, así como del pintor orizabeño José Justo Montiel, y las litografías de Francisco de Goya y Lucientes. De los artistas contemporáneos se recuerda al gran Rufino Tamayo, Gilberto Aceves Navarro, José Luis Cuevas (recién fallecido), Manuel Álvarez Bravo y Aron Siskind. También participaron conferencistas como Felipe Ehrenberg, Ida Rodríguez Prampolini, Teresa del Conde, Alberto Hijar y Adolfo Patiño y su movimiento contestatario con el grupo Peyote y la compañía, y destacó la presencia del filósofo marxista Adolfo Sánchez Vázquez, quien se especializó en la estética contemporánea.

PERO TODO eso, si se lo contamos, es porque ya pasó a la historia. Y es que a pesar de la crisis que enfrenta la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, el personal docente tenía la esperanza de un cambio positivo, pero no fue así. Ese relevo se dio con alevosía y ventaja en vacaciones, cuando la Unidad de Artes está vacía y no hay articulación entre maestros y estudiantes. El golpe fue duro, a mansalva, porque se trataba de ocultar el acto irracional: designar a Ana Gabriela Ramírez Lizárraga como su directora, de quien alguna vez el periodista y ex vocero de la UV, Álvaro Belín, escribió: “Ana Gabriela Ramírez Lizárraga, pese a que tanto en su carrera de académica como sobresalientemente en su desempeño creativo ha mostrado una pasmosa debilidad, apenas le ha alcanzado para ser profesora a tiempo parcial con solo 4 horas de clases de mercadotecnia. Cuando concursó por una plaza académica en el Instituto de Artes Plásticas (IAP) de la misma universidad, quien fuera asistente de Guadalupe Barrientos (cuando ésta fue directora del Área Académica de Artes de la UV) fue reprobada por el jurado, suerte que se repitió en dos ocasiones más tras inconformarse, cuando volvió a presentar un pobre historial académico que ella creyó le alcanzaría para convertirse en investigadora. Para todos es evidente su escasísima cultura como para tener siquiera una conversación regular con artistas, corredores de arte, críticos y directores de museos o de escuelas de arte, con quienes podría acercar propuestas innovadoras para alentar a los estudiantes de las diversas carreras que ahí se imparten”.

SE SABE que Leticia Rodríguez Audirac es una persona autoritaria, impositiva y colérica, por lo que muchos universitarios consideran que ese nombramiento es, simplemente, un capricho –por demás irracional– de quien despacha como Secretaria Académica de la UV. Pero esta decisión la tomó en complicidad con Gerardo García, secretario de Finanzas; Maité Sampieri Croda, directora del área básica general y el galán de galanes, Miguel Flores Covarrubias (quien mantiene amoríos con una de sus tantas secretarias), director del área de artes. Y uno se pregunta: ¿Y así quiere Sara Deifilia Ladrón de Guevara reelegirse para la rectoría de la Universidad Veracruzana, con este equipo de colaboradores?  Cabe mencionar que el MEIF (Modelo Educativo Integral y Flexible de la UV) no funciona ni administrativa ni académicamente hablando, por lo que la rectora no solamente ha engañado a la comunidad universitaria, sino que no ha cumplido con su palabra y de paso, cese a caprichos palaciegos…

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CON CRITERIOS de electricista (acordes a su profesión), Sergio Melo, vocero del Congreso del Estado defiende lo indefendible y argumenta que las contrataciones de publicidad para medios de comunicación que se realizaron en esa instancia, se hicieron bajo un esquema de tabuladores de acuerdo al tamaño del medio, y sobre la influencia que este tuviera en su región –esto es, circulación y aceptación en redes-; no se tomó en cuenta ninguna afinidad política para la contratación, según dice, y nos resistimos a creer que  Notiver –el de mayor circulación en el puerto-; Diario del Istmo –el que más se vende en el sur- y La Opinión de Poza Rica, con una presencia muy importante en el norte, no estén en el listado de proveedores de Meló. A lo mejor para él, técnico en fluidos (eléctricos), esos medios –como muchos otros- no tienen la menor importancia, aunque como dijera Galileo Galilei: y sin embargo se sienten (perdón, es se mueven). OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista