Marta Gómez y el oficio de hacer canciones

El octavo festival internacional JazzUV también representó la oportunidad para saber un poco más acerca de las especialidades de los músicos

Foto: Noreste
30 octubre 2017 | 12:59 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. El octavo festival internacional JazzUV no fue sólo la presentación de conciertos de primer nivel, también representó la oportunidad para saber un poco más acerca de las especialidades de los músicos invitados. Uno de éstos fue la compositora Marta Gómez, quien en una de sus clases maestras cantó y habló sobre el oficio de hacer canciones en las que están ausentes el amor romántico y su vida personal.

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Los libros, las artes visuales, las películas, los sueños, las noticias, las emociones, las listas de cosas y hasta invitaciones a sus amigos a que desarrollen en textos ciertos temas que en su momento le obsesionan son los recursos a los que la artista colombiana recurre para escribir.

“Paula ausente”, por ejemplo, está basada en Paula, la novela que la escritora chilena Isabel Allende dedicó a su hija que padecía Porfiria, una enfermedad muy extraña. “Isabel comenzó a escribirle este libro a su hija que está muriendo y a mí me conmovió profundamente y lloré y lloré, pero una de las maneras que tengo de sacarme estos dolores es componiendo. Cuando hice esta canción aún no era mamá y no he vivido la pérdida de un hijo, por lo que yo quería ser un consuelo para Isabel, además tuve la suerte de cantársela, un pequeño regalo que me ha dado la vida”.

Musicalizar los versos de Federico García Lorca le resultó muy sencillo, pues al saber que también fue cantautor, tocaba el piano y le encantaba el folklore de su pueblo español, Marta Gómez trajo a Lorca a Latinoamérica convirtiendo en ballenato y en carnavalito algunos de sus poemas, pues “al leerlo me lo imaginaba como un campesino latinoamericano”.

Con Jorge Luis Borges la experiencia no fue igual, pero como se trataba de la grabación de un disco homenaje a estos dos grandes de la literatura universal, Marta tuvo que leer e investigar mucho hasta que dio con el prólogo de un libro en el que al autor argentino le preguntaban si a sus 70 años y casi ciego se sentía diferente de cuando empezó a escribir siendo un jovencito.

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“Él decía: ‘yo soy el mismo tipo, me gusta lo mismo, me conmueve lo mismo, me enfurece lo mismo, pero sí hay una cosa que ha cambiado muchísimo con los años y es que cuando era joven me gustaba la noche y ahora de viejo prefiero las mañanas’. A mí me encantó y compuse Hoy, la única canción que me salió de Borges: ‘En aquel tiempo buscaba el sur, los atardeceres, los arrabales, el alma, en aquel tiempo buscaba la vida en una sombra de estrellas del alba, hoy prefiero las mañanas’”.

A veces las canciones se encuentran en las obras plásticas, como las que conformaron la retrospectiva de la pintora colombiana Lucy Tejeda, una artista muy querida por Marta que fue la primera bachiller del departamento de Cali y que estudió en su mismo colegio. “Yo fui con mi libreta y anoté los títulos de los cuadros y con esos títulos casi sin moverlos, sin cambiarlos, compuse esta canción: ‘Es de tierra el corazón y sus manos son de agua; las orejas de algodón y su voz de hierbabuena’”.

“Dicen que una luna se ha enredado entre tu pelo y mis dedos no la pueden arrancar” y “Yo prefiero llevarle un ramito de coca para tenerlo contento y que no se ofenda” son frases de dos canciones que compuso inspirada en la película Mar adentro, que trata de un hombre tetrapléjico que lucha en España por el derecho a la eutanasia, y el documental alemán El minero del diablo, que describe la vida de los niños que trabajan en las minas de Bolivia.

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“Uno de estos pequeños se llamaba Basilio y al escuchar las frase que decía en quechua, su idioma originario, las escribí y luego compuse una canción usando sus palabras para no ser irrespetuosa ni sonar falsa. Como no sabía quechua un día de casualidad vi a un ecuatoriano tocando las quenas en el metro de Nueva York entonces me le acerqué y él me ayudó con la traducción. La canción se titula Basilio y me encantaría algún día cantársela a él”.

Un niño negro que tomó cloro para volverse blanco, las mujeres que van a dar a luz a sus hijos y no tienen absolutamente nada que ofrecerles y hasta la rabia que le produjo un experimento israelí contra el pueblo palestino son las noticias y los sucesos que la han inspirado. Con los siguientes versos que cantó a los alumnos del Centro de Estudios de Jazz de la Universidad Veracruzana finalizó su disertación:

“Un negrito se ha pintado la carita de blanco”.

“A este niño que viene ya lo estoy esperando, trae solo en los ojos el sol de los mares”.

“Para la oreja un caracol; para el verano bicicletas y burbujas de jabón; para el viento un ringlete; para el alma un café; para el pájaro el vuelo; para la guerra nada”.