Maltratar a un niño es ir contra Dios

26 junio 2018 | 21:43 hrs | El Negro Cruz

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. Mateo 18:6

Con profunda consternación, hemos sido testigos de cómo la política de tolerancia cero contra la inmigración, ha redundado en una atrocidad: atentar contra el bienestar de los niños, bajo el pretexto de hacer respetar la ley.

De entrada hay que tener algo muy claro: ninguna ley de los hombres está por encima de los designios de Dios, sobre todo, en aquellas naciones que se dicen respetuosas de la Palabra del Señor, como nuestros vecinos del norte.

En ese sentido, siempre hemos reconocido que los políticos norteamericanos no ocultan sus creencias y acuden al servicio religioso como cualquier ciudadano, sin caer en el falso dilema de la laicidad del Estado. Además, juran el cargo de presidente sobre la Biblia y su lema nacional es: en Dios confiamos, que incluso aparece en monedas y billetes y que bien puede tener como origen, el Salmo 25:1: “Dios mío, en ti confió”.

Pues bien, por la anterior razón y por muchas otras, es incomprensible que uno de los países que se asume con un mayor grado de civilización, haya tomado tan despiadada decisión contra los trabajadores migratorios y sus familias, mismos que huyen de la violencia y de la falta de oportunidades en sus naciones, no son delincuentes.

Aunque el presidente Trump reculó, la estrategia de separar a los niños de sus padres para confinarlos en jaulas, es una circunstancia que nos demuestra que el enemigo de Dios se apodera de la voluntad de los hombres soberbios, bien nos dice 1 Pedro 5:8: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Solo esto nos puede explicar el proceder del actual gobierno estadounidense, porque hombres y mujeres temerosos de Jehová, jamás se hubieran atrevido a promover tanta insania, en particular, a lastimar a los más vulnerables.

Para que tengamos una idea precisa del amor que el Todopoderoso tiene por las pequeñas criaturas, es indispensable que recurramos al Evangelio de Mateo 18:1-5: “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe”.

Creo que la explicación es fácil de entender, aunque a veces parece que no para todos: los niños son los seres más preciados para nuestro Padre Celestial. Son los mayores en el reino de los cielos, por ello, afirmamos, que afectarlos física o emocionalmente, es una manera de atentar contra el Creador. Que los que han causado tanto estropicio no tengan duda de su tremenda impiedad.

No nos equivoquemos, los hijos son una de las mayores bendiciones, sino es que la mayor, que recibimos de Dios y por lo tanto, debemos arroparlos, como bien nos dice Salmos 127:3: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre”.

El fruto del vientre de la mujer, así los definen las Sagradas Escrituras y claro está, son herencia del Altísimo, toda prosperidad, absolutamente toda, viene por Él, para que no lo pongan en tela de juicio, revisemos lo que nos dice Salmos 127:1: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”

Hermanas, hermanos, el mal ronda por todos lados, como señala 1 Pedro 5:8 líneas arriba, debemos ser sobrios y velar, cualquier debilidad que mostremos es un resquicio para que el ángel caído nos influya y bajo su dominio, actuemos en sentido contrario a los designios de Jehová.

Donald Trump enmendó, a medias, su grave error (al parecer su esposa Melania y su hija Ivanka lo convencieron), pero durante varios días, se entronizó la maldad como una falsa manera de hacer justicia. No bajemos la guardia y redoblemos nuestra Fe, una forma de hacerlo, es cuidar a los niños, los mayores en el Reino de los Cielos.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

*Esta es opinión personal del columnista