Madrid día 3. Los líos españoles

23 octubre 2017 | 9:44 hrs | Gilberto Haaz Diez

*Decía Sócrates que era mucho peor padecer una injusticia que cometerla. Camelot.

Es un domingo 22 de octubre, el que Pedrito Infante cantaba que es el de las lunas más hermosas. Escribo estas líneas desde el cuarto 135 del madrileño hotel Liabeny, de la calle Salud 3, en un domingo no cualquiera. Es un domingo muy político y futbolero. Hoy juega el Real Madrid contra el Eibar, equipo que quién sabe de dónde es, al menos yo no lo sé. Y es el primer domingo cuando el presidente Mariano Rajoy, después de reunión de Gabinete proclamó el Articulo 155 de la Constitución de España, el que prohíbe que ningún estado de los autónomos o no autónomos, puedan alejarse de la patria. Como pretendía el tal Pokemon (Puigdemont), president de la Generalitat, que se volvió tan famoso que hasta en México sabemos quién es. Ayer mismo se tomaron las medidas y con la aprobación de la oposición y los partidos afines, se pone en marcha el proceso de intervención, que significa destituir al president y a su Gabinete, la policía, los famosos Mosos D’ Esquadra, tomar el control de las finanzas y dejar al parlamento, pero acotado, para que no puedan revertir esta decisión del Articulo. Tomar la televisora Catalana, porque ella fue la principal instigadora, al menos sus protagonistas, de incitar al pueblo a la rebelión, eso dicen aquí. Los dos bandos acusaron que era un Golpe de Estado, y se pretende convocar a elecciones en seis meses, dejándoles la Autonomía y el Autogobierno. No se sabe qué viene, hasta el viernes se verán los primer rounds de esa pelea que hace años lleva, pero ha llegado al 12 round, que después de germinar la incitación a la rebeldía, hoy reventó en las plenas narices de una Europa que se cansó de decirle a Cataluña que, si se independizaba, no iban a ser recibidos en la Unión Europea. Muy temprano leo sus dos diarios; El País y El Mundo, valen 2.80 euros el dominical, que contiene los famosos suplementos, que son una joya del buen leer, sobre todo el de El País. Los editorialistas y los escritores famosos aplauden la intervención del Gobierno, aunque a Rajoy no le gusta que digan intervención. Platico con la gente y, lógico, la madrileña está en contra de ellos, ‘esos sois unos payasos’, me dijo una mujer encabritada, toda encabronada.  Puerta del Sol, luce pacifica, escasamente noté, porque hace dos años no venía, que en las entradas a estas calles donde pululan y caminan cientos y cientos, miles y miles de personas que parece una romería o un carnaval de Veracruz, pregunté a un poli de una patrulla policiaca si esos macetones de concreto que allí han puesto, eran para evitar los locos atentados de los paisanos de Nemi (¿Dónde andas, Toño?), los fundamentalistas islámicos que les ha dado por alquilar o robar autos y camiones y atropellar gente, me dijo que sí. Que para eso eran.

 LA SEGURIDAD.

 Estos macetones, en la madrileña calle del Carmen, evitan que un loco con auto entre y pueda atropellar y matar gente, como ha ocurrido en otros países del mundo y apenas ocurrió en las famosas Ramblas, cuando un desquiciado entró y atropelló y mató adultos y niños, no importando eso, que los niños caminan por las calles viendo y divirtiéndose, y estos animales les quitan la vida, aquella escena cuando un niño fue atropellado y muerto en las Ramblas, impactó. Como aquella otra del Maratón de Boston, cuando un policía veló el cuerpo inerte de un niño y no se despegó de él, hasta que la ambulancia vino y se lo llevó, y el policía muy marcial llevó la mano a la gorra de saludo y se despidió de ese niño muerto, en un acto que conmovió a muchos que vimos esa película apenas en Netflix, actuada por Mark Whalberg, Día de los Patriotas (Patriots Days), verídica y reflejando momento a momento lo que allí pasó. Hablaba de la seguridad en Madrid y parte de España, quitando a estos locos atropella-todo, viven una seguridad que ya la quisiéramos en México y nuestros estados, donde día a día, rato a rato, los malosos envían descabezados, como esos de hace dos días a Veracruz. ¿Cuál será el mensaje al enviar a la gente mutilada? ¿Qué pretenderán hacer esos delincuentes? Intimidar a la sociedad. ¿O al mismo Estado? Bueno, aquí en Madrid hay que cuidarse de los carteristas, esos si aseguran que son finos y buenos. Cierta vez de otros años, intentaron hacerme un robo. En la misma Puerta del Sol, donde se ponen artistas y uno babosea a los mismos, son tres los carteristas, emplean el robo ‘del clavadista’, el primero llega y tira unas llaves a tus pies, se agacha y te empuja hacia atrás, atrás está otro socio que mete la mano a la bolsa buscando la cartera, no uso cartera  y quizá eso me salvo, metió la mano y sacó dos billetes de 20 euros, uno voló a la calle, hay una tercera socia que normalmente es una mujer, a ella le entregan el dinero y huye. Cuando gritas y llega la policía, están limpios. Esa anécdota la escribí en aquel tiempo, es la misma técnica que le hicieron a Luis Donaldo Colosio, la del clavadista,  alguien arrojó algo a sus pies, lo empujaron y de atrás llegó el Mario Aburto (bueno, uno de los 14 mil aburtos que aparecieron), y le soltó el balazo en la cabeza. Cuentan también que en la Gran Vía hay muchos carteristas, y los mismos dependientes de las tiendas piden a las señoras que cuiden sus bolsas y no las lleven tan expuestas. Fuera de ahí nada, en algunos pueblos hay también feminicidios, ya ven que las mujeres últimamente han sido lastimadas y brotan las ayudas mundiales para que eso termine, el maltrato o golpear a la mujer. Debían castrar a aquellos que golpean mujeres.    

 ENCONTRÉ A DON GERARDO POO ULIBARRI

 En el Café Europa, en la calle del Carmen y Tetuán, frente a la tienda del Real Madrid, la más vieja, la primera, donde Hugo Sánchez solía venir a firmar autógrafos  y saludar  a la paisanada, al pie de sus mesas que son como las parisinas, viendo pasar la gente en una noche fresca, porque en Madrid comienza a enfriar y las noches no son diluvios de estrellas, palmera y mujer, como cantaba Agustín Lara, le vi, con su familia tomaban café, era la hora de llegar al hotel y acomodarse al descanso nocturno, cuando se puso en pie nos saludamos, el ex alcalde de Veracruz y secretario de Finanzas del gobierno de Dante Delgado Rannauro, aquella vez que comenzó el desarrollo de Veracruz, cuando se le ganó espacio al mar y se creó el concepto del nuevo Veracruz, tiempo que nacían los bulevares boqueños y playas nuevas con escolleras ganadas al mar y la gran plaza Comercial Las Américas. Conversamos unos minutos, de Veracruz y algunas cosas, luego nos despedimos, cada quien a su casa. Padre del actual presidente municipal, Ramón Poo Gil, que entrega el cetro este fin de año, en ese Veracruz al que Lara cantó como nadie.

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista