Los tontos de Palacio

17 octubre 2017 | 11:00 hrs | Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Es práctica común de este gobierno: Quien se opone a sus disposiciones, quien protesta por la falta de atención, es tachada de “delincuente”. *** Es el caso de los habitantes de la Sierra de Zongolica que se manifestaron bloqueando la autopista de Orizaba. Yunes Linares aseguró que se trata de personas que “se dedican al robo de combustible, la extorsión y al asalto a Ferrosur”. *** Lo que no esperaba el mandatario estatal es que los integrantes de la organización indígena Zepaniah Titlatozke salieran a desmentirlo. Aclararon que son gente trabajadora, gente de campo y algunos que se dedican a producir artesanía. *** Y explicaron lo que sucedió: La madrugada del domingo policías estatales ingresaron a la comunidad de Atempa, municipio de Tlaquilpa y sustrajeron dos camionetas, robaron dinero y privaron de la libertad a un campesino. Los habitantes se organizaron para seguir a los policías hasta que dieron con ellos. Los capturaron, pero en ese momento llegaron más policías y dispararon contra la gente, con lo que consiguieron que los policías- ladrones huyeran en las patrullas del Gobierno. *** La versión es bastante sólida y hay antecedentes. No olvidemos que hace apenas unas semanas un elemento de la Policía Estatal fue aprehendido luego de que asaltara un negocio en el centro de Xalapa. *** ¿Es esa la policía que habrá de devolverle la paz a los veracruzanos?

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Decía John F. Kennedy, aquel político que siendo Presidente de Estados Unidos fuera asesinado, en noviembre de 1963, en Dallas, Texas: “Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”.

En gran medida la explicación de la crisis que vive Veracruz (y muy probablemente México) es que nuestros gobernantes se han dejado vencer por su egolatría, han sido víctimas de su inseguridad, y han optado por conformar un equipo de colaboradores lerdos, torpes, ineficaces.

Ellos, los gobernantes, saben de las limitaciones de sus asistentes, pero los prefieren así. No soportan que alguien sea más inteligente, más capaz, más sagaz que ellos mismos.

Y en casos como el de Fidel Herrera, se podía entender que sus colaboradores no le compitieran en conocimiento de la política mexicana, que no le aventajaran en su capacidad para tejer tramas políticas. Hablamos de un político que cuando llegó a la gubernatura ya había recorrido un largo trecho. A su natural sagacidad, se sumaban atributos como la experiencia y una selectiva acumulación de conocimientos.

El problema con su sucesor fue que eligió al más torpe, al más crédulo. Sus colaboradores más cercanos se formaron como políticos a la sombra de Fidel Herrera, y dominaban la ciencia de “dorarle la píldora al jefe” para conseguir sus objetivos.

Javier Duarte no se rodeó de políticos menos inteligentes que él, sino de gente más taimada, más ladina; gente que le hizo creer que él mismo era incluso más inteligente que su maestro Fidel Herrera y con ese discurso lo fueron llevando a los terrenos que más les convenían a ellos.

Nadie que se precie de conocer la historia política de Veracruz puede dudar de la inteligencia, de la capacidad de Miguel Ángel Yunes Linares, un alumno brillante en la facultad de derecho y un excelente político… “mientras no le gane el temperamento”.

Con extraordinarias semejanzas a su odiado enemigo Fidel Herrera, Miguel Ángel Yunes Linares ha conformad su equipo, también, con personajes de muy bajo perfil. Torpes, impreparados e inexpertos, pero sumisos hasta la muerte. Capaces de soportar una bofetada del jefe, agachar la cabeza y retirarse para corregir el error cometido.

Hay, sin embargo algunos colaboradores (muy pocos, no más de tres) que pasan por inútiles, pero en realidad razonan mejor que el promedio, aunque procuran mimetizarse en el gabinete, para no llamar la atención y evitar ser descalificados.

Hay tres que en el equipo de Yunes Linares destacan por sus torpezas. No es que sean los menos capaces, sino que fueron colocados en las posiciones más delicadas y cada una de sus pifias se magnifica.

Vaya: es como si en un partido de futbol pusieran al más torpe como portero; cada error se reflejaría en el marcador. Ese es el caso del secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié; del Fiscal-carnal, Jorge Winckler, y del secretario de Gobierno, Rogelio Franco.

Y contrario a lo que cualquiera pudiera suponer, cada una de sus pifias, en lugar de llevarlo al borde del cese, los ratifica en sus cargos, pues confirman lo que su jefe ya sabía, que son torpes, pero son leales.

En esa lógica, la estupidez de los elementos de la Policía Ministerial de pretender ejecutar una orden de aprehensión en el más populoso restaurante del puerto de Veracruz, en contra de una mujer (que, por cierto, no era a la que buscaban), ante las miradas de decenas de ciudadanos, le otorga puntos al fiscal, quien de inmediato atendió la instrucción de su jefe:

“Quiero iniciar mi intervención ofreciendo una disculpa pública a la señora que esta mañana, de manera indebida, fue detenida por dos personas, empleados de la Fiscalía General del Estado; que seguramente el Fiscal General tendrá que aplicar la ley”, ordenó el gobernador.

La respuesta de Winckler fue inmediata: “Yo en lo personal le pido una disculpa a la doctora, trataré de buscarla hoy en la mañana, le rogaré que ponga una denuncia, aunque si no la pone, independientemente, ya se inició una carpeta de investigación por los hechos (…) De manera increíble -¡Dios mío! ¡Increíble!- se presentan a llevar a cabo una detención ilegal, porque no era la persona y segundo que lo hacen dos hombres, cuando se trataba de una mujer. No puede ser esto, no puede ser que tengan cursos y capacitación y sigan cometiendo errores de esa naturaleza”.

Las pifias de Téllez Marié y Rogelio Franco se dan todos los días (la violencia en Coxquihui o los bloqueos en Nogales, por hablar sólo de los más recientes)  y siguen más fuertes que nunca, incluso siendo defendidos y justificados por su jefe.

“Cada generación piensa que puede ser más inteligente que la anterior”, decía Aldous Huxley, novelista y poeta inglés.

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Epílogo.

Por cierto, de esos lamentables sucesos registrados en el café de La Parroquia, pocos, muy pocos medios le dieron el crédito que merecía al periodista Marco Miranda Cogco, “Marmico”, quien dio seguimiento puntual a los hechos y los transmitió en vivo por Facebook, lo que en gran medida evitó que se cometiera una injusticia más por parte de los empleados de la Fiscalía. *** Con una inversión de ocho millones de pesos fueron pavimentadas con concreto hidráulico diversas vialidades del municipio de Alto Lucero. El diputado federal Adolfo Mota Hernández, informó que en la comunidad de Palma Sola se pavimentó la avenida Cristo Rey lo que permitirá un fácil acceso a la zona de playas y tendrá un impacto positivo en el flujo de visitantes. En San Juan Evangelista, un grupo armado tomó por asalto la comandancia de la Policía Municipal. Los uniformados fueron maniatados, los despojaron de sus armas y se llevaron, además, dos cajeros automáticos. *** A propósito de las policías municipales, no hay que perder de vista el llamado de alerta que hiciera el dirigente estatal de Morena, Manuel Huerta, quien advirtió que el gobierno estatal busca transferir los cuerpos policiales del estado a los municipios, para evadir su responsabilidad por el descontrol de la delincuencia y trasladar esa paquete a las nuevas autoridades municipales que habrán de entrar en funciones el primero de enero del 2018. *** El gobernador no sólo incumplió su promesa de poner orden en el estado, sino que ahora pretende evadir su responsabilidad.

filivargas@gmail.com

*Esta es opinión personal del columnista